La respuesta humanitaria a la crisis de Ceuta entra este jueves en una nueva fase. El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha habilitado 1.800 plazas temporales de acogida, 300 más de las anunciadas inicialmente por la ministra Elma Saiz, y ha comenzado el traslado de las personas que permanecían durmiendo a la intemperie en la playa del Trampolín y en el entorno de Loma Colmenar.
Los primeros espacios operativos se encuentran en Loma Margarita y El Embolsamiento. La capacidad continuará aumentando conforme concluyan los trabajos de adecuación de los restantes emplazamientos previstos por el Ejecutivo, de modo que las 1.800 plazas disponibles ahora no constituyen el límite definitivo del dispositivo. La propia Saiz ya había explicado esta semana que las 1.500 anunciadas inicialmente eran una previsión de partida susceptible de ampliarse según evolucionaran las necesidades.
El cambio resulta significativo porque permite comenzar a retirar de las calles y las playas una de las imágenes más delicadas que ha dejado la crisis de las últimas semanas. Personas que habían cruzado la frontera permanecían desde hacía más de veinte días en asentamientos improvisados, especialmente en la playa del Trampolín, sin una solución estable de alojamiento.
Los traslados tienen carácter voluntario. El dispositivo ofrece a los migrantes la posibilidad de abandonar los asentamientos para acceder a instalaciones acondicionadas donde puedan permanecer en condiciones de mayor seguridad y salubridad. La operación se desarrolla con participación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y en coordinación con el Gobierno de la ciudad autónoma.
De las 1.500 plazas anunciadas a las 1.800 ya disponibles
La puesta en funcionamiento de los primeros recursos llega apenas unos días después de la visita de Elma Saiz a Ceuta. La ministra anunció el lunes la habilitación de cuatro dispositivos extraordinarios de atención humanitaria y una capacidad inicial de 1.500 plazas. El planteamiento incluía varios emplazamientos cedidos tanto por la ciudad autónoma como por la Administración General del Estado y estaba concebido desde el principio como una infraestructura temporal y ampliable.
La cifra disponible ha crecido ahora hasta las 1.800 plazas antes incluso de que todos los espacios previstos estén completamente acondicionados. El objetivo inmediato consiste en evitar que centenares de personas continúen pernoctando en playas y espacios públicos, una situación que había añadido un problema humanitario y de salubridad a la complejidad política y administrativa de la crisis.
La gestión de los recursos cuenta además con la participación de organizaciones especializadas del tercer sector. Entidades como Accem y Engloba colaboran en los dispositivos habilitados, dentro de una respuesta que el Ministerio de Migraciones plantea como extraordinaria y temporal.
El despliegue coincide con otros movimientos destinados a reforzar la capacidad de las instituciones en Ceuta. El Consejo General del Poder Judicial ha solicitado dos jueces o magistrados de refuerzo y más personal ante el incremento de la carga de trabajo provocado durante las últimas semanas, una muestra de hasta qué punto la situación ha terminado afectando a servicios públicos muy distintos.
Una respuesta que empieza a abandonar la provisionalidad
El Gobierno trabaja también en la dimensión europea de la respuesta. Migraciones ha solicitado apoyo comunitario para financiar la acogida temporal y Saiz ha defendido que la gestión debe desarrollarse dentro de la legalidad vigente y de las obligaciones humanitarias asumidas por España.
La cuestión de los menores constituye, por su especial protección jurídica, uno de los capítulos más complejos. El Ejecutivo trabaja en un plan específico para trasladar urgentemente a la Península a unas 500 niñas migrantes no acompañadas, consideradas uno de los colectivos en situación de mayor vulnerabilidad.
La activación de las 1.800 plazas no resuelve por sí sola una crisis que afecta simultáneamente a la acogida, la protección de menores, los procedimientos migratorios y de asilo y la relación con Marruecos. Sí introduce, sin embargo, una diferencia respecto a los primeros días posteriores a la entrada masiva. La respuesta empieza a materializarse en recursos concretos y las personas que llevaban semanas durmiendo junto al mar disponen ya de una alternativa.
La prioridad inmediata deja de ser únicamente administrar una emergencia fronteriza y pasa a ser también garantizar unas condiciones mínimas de dignidad a quienes permanecen en territorio español.
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