La tragedia ferroviaria de Urda vuelve a teñir de luto y a inundar de sangre el corredor de alta velocidad entre Madrid y Andalucía apenas nueve meses después del siniestro de Adamuz. Alberto Núñez Feijóo ha irrumpido para transformar el dolor colectivo en un requerimiento ético e institucional de primera magnitud. Con el balance de víctimas golpeando la conciencia de los españoles y los hospitales atendiendo a los heridos graves, la comparecencia de Feijóo ha elevado el tono. El presidente del Partido Popular ha dejado claro que la conmoción pública no puede operar como un salvoconducto para el inmovilismo gubernamental. Advirtió de que «las responsabilidades políticas no pueden esperar a que finalice una investigación» porque «no son opcionales, son imprescindibles desde el punto de vista ético y moral» .
El líder de la oposición comenzó su intervención reconociendo la movilización ciudadana y la respuesta de las instituciones locales en el municipio toledano. Destacó la entereza del alcalde y la solidaridad de los vecinos. Feijóo, en un tono emocional, subrayó que «ayer hemos visto, a partir del accidente, a la mejor España. Hemos visto cómo un pueblo coge sus coches y se va al campo por donde atraviesa la línea del ferrocarril de alta velocidad. Hemos visto al boticario, al farmacéutico de este pueblo, con una actitud ejemplar, y hemos visto cómo los servicios de emergencia, en primer lugar, los servicios sanitarios, en segundo lugar, y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado actuaron con una enorme profesionalidad» .
Sin embargo, de forma inmediata, contrapuso esa reacción social con el deber de escrutinio que exige la crisis del transporte ferroviario. «Después de lo urgente viene lo importante. Más de cien muertos en dos accidentes de tren de alta velocidad en ocho meses y en el mismo corredor ferroviario conllevan un cuestionamiento de nuestro actual sistema ferroviario. Hemos de aceptarlo» .
Crítica al señalamiento del puesto de mando de Atocha
El núcleo duro de la réplica de Feijóo se dirigió a la estrategia de comunicación desplegada por el Ministerio de Transportes tras la filtración de las conversaciones telefónicas entre el centro de regulación del tráfico y los maquinistas. Frente a la postura de la administración central, que apuntó hacia la autorización emitida desde el centro de control tras la caída de la señalización informática, el presidente del PP calificó esa estrategia como una elusión inadmisible de la responsabilidad ministerial.
Al ser preguntado por las explicaciones oficiales y la filtración de las grabaciones, el líder de la oposición fue tajante. «Mire, ayer el Gobierno lo que vino es a echarle la culpa a alguien. Lo que hizo el ministro de Transportes es echarle la culpa a un operador de Atocha. Eso es todo. Creo que lo que ha pasado ayer no podemos concluirlo simplemente con esa frivolidad, en mi opinión impropia de un ministro y de un Gobierno ante la catástrofe, la segunda en ocho meses en el corredor ferroviario que une Madrid con Andalucía» .
La enmienda del Partido Popular va más allá de la gestión directa del siniestro en la provincia de Toledo. Apunta al modelo de nombramientos y perfil profesional de los altos cargos que dirigen las infraestructuras del Estado. El dirigente contrapuso la improvisación que, a su juicio, domina el departamento de transportes con la necesidad de incorporar perfiles de acreditada solvencia técnica. «La política no consiste en descalificar, la política no consiste en hablar, la política consiste en hacer. Y para ejercer un cargo político, y mucho más si tiene un componente técnico, se necesitan tres cosas: primero, experiencia; segundo, gestión; y tercero, rigor. Por tanto, los nombramientos tienen que hacerse a personas que tengan trayectoria y experiencia en los cargos que van a desempeñar» , enfatizó. Antes de reiterar una triple exigencia categórica: «Siempre pediré experiencia, experiencia y experiencia; gestión, gestión y gestión; y rigor, rigor y rigor» .
Sin embargo, Feijóo olvida cómo su partido no dudó en culpar al maquinista tras el accidente de Angrois cuando la causa principal fue la falta de recursos de seguridad.
La ruptura de la comunicación institucional entre gobiernos
Un aspecto que añade gravedad al clima político desatado tras el accidente en Urda es la evidencia de una desconexión absoluta entre el Ejecutivo central y el principal partido de la oposición en plena crisis de Estado. Al ser cuestionado sobre si había mantenido contactos directos con el presidente del Gobierno o con el Ministerio de Transportes durante las horas posteriores al siniestro, Alberto Núñez Feijóo desveló la ausencia total de llamadas desde La Moncloa. Detalló que su canal de información institucional se limitó al ámbito autonómico. «Nadie me ha llamado del Gobierno. He sido atendido muy cordialmente por el presidente Page y yo se lo agradezco mucho. En la reunión también estaban el delegado del Gobierno y la directora de Protección Civil, pero el que me ha informado ha sido el presidente, el presidente Emiliano García-Page» .
Esta falta de interlocución directa pone de manifiesto la profundidad de la trinchera partidista en un momento en que la seguridad de la red de alta velocidad se encuentra en el centro de la preocupación nacional. Feijóo enfatizó que, desde que se produjo el anterior siniestro fatal en Adamuz, su equipo ha mantenido reuniones de trabajo con especialistas en seguridad de la red para elaborar un diagnóstico alternativo. «Llevamos desde el accidente de Adamuz contactando con quienes fueron responsables de seguridad en Renfe, con responsables de Adif y del Ministerio de Fomento. Llevamos desde ayer otra vez reunidos con ellos. Yo mañana me reuniré por la mañana para establecer una serie de conclusiones que me gustaría trasladarles, pero lo que está claro es que la gestión y el rigor no se improvisan. O sabes o no sabes, o te rodeas de gente que sabe u ocurren cosas como esta» .
La crisis de confianza en la alta velocidad
La acumulación de dos tragedias ferroviarias de gran magnitud en un intervalo de nueve meses ha encendido las alarmas sobre el estado real de la red, un servicio que durante décadas constituyó el referente indiscutible de la modernización española. Feijóo subrayó que la opinión pública ya ha extraído sus propias conclusiones sobre la capacidad de respuesta del gabinete de Pedro Sánchez. Argumentó que «da igual si a la gente se le dan o no se le dan responsabilidades políticas, la gente ya las da por descontadas» . A su juicio, la ciudadanía percibe un deterioro sistemático en la supervisión de las infraestructuras que ni la propaganda ni la apelación a los fondos europeos pueden mitigar. «No será por falta de dinero, porque este Gobierno es el Gobierno que más dinero ha tenido, con mucha diferencia, de la democracia. Además, fondos Next Generation adicionales» .
Frente al pesimismo generado por el colapso del sistema y las dudas sobre la seguridad en los desplazamientos, el líder del Partido Popular concluyó su intervención lanzando un mensaje de restauración institucional dirigido a los usuarios del ferrocarril. «En este momento quiero decirle a España que es verdad que habrá mucha gente pesimista sobre la gestión rigurosa, sobre la experiencia contrastada y sobre el rigor como tarjeta de presentación. Pero yo les digo que existen, que la experiencia, el rigor y la gestión volverán. Volverán, sin duda, porque es imprescindible para nuestro país» , aseveró.
Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.