Europa señala fallos en Red Eléctrica, el regulador y las empresas como causa del apagón

El informe de ENTSO-e apunta directamente a la arquitectura legal diseñada por el Ministerio para la Transición Ecológica y la CNMC

20 de Marzo de 2026
Actualizado a las 11:10h
Guardar
Calle Princesa durante el apagón foto Agustín Millán
Calle Princesa de Madrid durante el apagón | Foto: Agustín Millán

Va a cumplirse un año del 28 de abril del año pasado en la península Ibérica, un hecho que no fue un simple contratiempo técnico, sino una manifestación física de las grietas que recorren el modelo energético contemporáneo. Según ha publicado El País, el informe definitivo de la organización europea ENTSO-e describe un escenario de "tormenta perfecta" donde la tecnología, la gestión empresarial y el marco regulatorio colisionaron en un evento sin precedentes. Este análisis de fondo revela que la seguridad del suministro eléctrico no depende de un solo actor, sino de un equilibrio precario que aquel día se rompió por múltiples flancos.

Uno de los puntos más críticos señalados por la investigación internacional es la deficiencia en la gestión de Red Eléctrica. En un mundo dominado por algoritmos y respuestas en microsegundos, resulta contradictorio que la conexión y desconexión de componentes vitales para el control de la tensión se realizara de forma manual. Esta dependencia de la intervención humana ralentizó la toma de decisiones en un momento donde cada segundo contaba. La ausencia de una supervisión en tiempo real sobre la potencia reactiva impidió que el operador del sistema detectara que la red se precipitaba hacia niveles críticos de inestabilidad antes de que el apagón fuera inevitable.

La responsabilidad se extiende también hacia los gigantes del sector que, según el informe, mostraron una respuesta insuficiente, aportando presuntamente menos del 75% de la potencia reactiva solicitada en las horas de mayor tensión. Este incumplimiento de las expectativas del operador dejó al sistema huérfano de sus defensas tradicionales. Por otro lado, la transición verde enfrentó su propia prueba de fuego con resultados agridulces. Las plantas de energía renovable operaban bajo parámetros rígidos que les impidieron reaccionar ante las fluctuaciones de tensión, optando muchas de ellas por una desconexión automática prematura que agravó el vacío de generación en la red.

Más allá de los fallos técnicos, el informe de ENTSO-e apunta directamente a la arquitectura legal diseñada por el Ministerio para la Transición Ecológica y la CNMC. España ha mantenido una normativa específica que permite rangos de tensión en la red de 400 kV mucho más amplios que los estándares europeos. Esta anomalía regulatoria redujo al mínimo el margen de seguridad, dejando a los generadores sin espacio de maniobra antes de que saltaran los sistemas de protección. La falta de transparencia también ha enturbiado la investigación, ya que la opacidad en los datos de disparo de las plantas renovables dificultó durante meses la reconstrucción exacta de los hechos.

Lo + leído