España y Pedro Sánchez, ‘trending topic’ mundial por su “No a la guerra” frente al matonismo de Trump

Las derechas patrióticas no salen del mantra habitual del “la culpa es del sanchismo” después de quedar en entredicho su verdadero patriotismo ante las serias amenazas del presidente de EEUU

04 de Marzo de 2026
Actualizado a las 12:38h
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Sanchez Trump
Pedro Sánchez muy sonriente al lado de Donald Trump | Foto: Pool Moncloa

España y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, están este miércoles 4 de marzo en las portadas de todos los informativos y medios de comunicación del planeta. Son tendencia mundial en redes sociales y las alabanzas a su postura en la guerra de Irán, iniciada por Estado Unidos e Israel de forma unilateral, están empequeñeciendo los discursos caseros que han articulado deprisa y corriendo las derechas patrióticas, Partido Popular y la ultraderecha de Vox, que apenas son capaces de hilvanar, una vez más, su archiconocido mantra de “toda la culpa es del sanchismo”, evidenciando un entreguismo servil sin parangón al matonismo de Donald Trump, pese a las serias amenazas del presidente estadounidense dirigidas a España por la defensa inquebrantable que el Gobierno de Sánchez ha hecho del derecho internacional para resolver este conflicto armado de imprevisibles consecuencias, que ya suma casi un millar de muertos.

Estar en el lado correcto de la historia es algo que solo se sabe cuando el presente se convierte en futuro y desde ese futuro se sentencia que ciertamente aquel presente es el lugar que finalmente les corresponde en los libros de texto ad aeternum. La lección de la ilegal invasión de Irak a comienzos de este milenio en la que el ex presidente José María Aznar metió a España de lleno con palmarias falsedades como principal argumento se pagó con creces años después con el atentado terrorista más grave sucedido en territorio europeo. Son datos, no un relato. Los libros de historia están ahí para dar fe de ello. Aquel masivo lema de 2003 del “No a la guerra” lo protagonizó la ciudadanía española de forma anónima. Dos décadas después, es el presidente del Gobierno el primero que lo grita al mundo: “No a la guerra”.

Este virulento 2026 vuelve a ponerse a prueba qué significa estar en el lado correcto de la historia. Pero esta vez muy probablemente no hará falta mucho transcurrir en el tiempo para certificar la inclusión en ese lugar y no en el lado oscuro. Los ataques de Estados Unidos e Israel al estado teocrático de Irán, un régimen tan cruel y criminal como otros estados totalitarios como son Rusia o Corea del Norte, sin ir más lejos –cuyos líderes, por cierto, son muy cercanos a Trump–, han situado a España esta vez del lado de los valores que insufla el derecho internacional y las normas jurídicas más fundamentales, que los países atacantes han vulnerado flagrantemente pese a darse golpes en el pecho y autocongraciarse de considerarse democracias consolidadas a nivel mundial. Enarbolar la libertad como valor supremo para derrocar con violencia un estado violento nunca ha terminado bien.

Aquel masivo lema de 2003 del “No a la guerra” lo protagonizó la ciudadanía española de forma anónima. Dos décadas después, es el presidente del Gobierno el primero que lo grita al mundo: “No a la guerra”

Los países se han dotado de organismos y normas internacionales, más o menos justas, más o menos ecuánimes, para intervenir en estados soberanos cuando se considera que se han sobrepasado todos los límites de la legalidad vigente. El salvaje Oeste quedó exclusivamente para las películas de sobremesa en tecnicolor. Pese a ello, tanto PP como Vox apelan a la libertad como valor supremo para atacar un estado soberano, por muy criminal y sanguinario que sea. En Irak fue la excusa falsa de las armas de destrucción masiva de Sadam Husein, ahora en Irán cada vez se cree menos el argumento de la posibilidad de que el régimen de los ayatolás tenga o esté en tránsito de conseguir la bomba atómica, un señuelo que lleva décadas enarbolándose sin éxito para señalar a Irán dentro del “eje del mal”.

Así las cosas, mientras la imagen de España y de su presidente se engrandecen a todos los niveles, ahí están las redes sociales para dar fe de ello en sus tendencias, los dirigentes conservadores de la oposición deambulan con discursos que intentan sorber y soplar a un tiempo, evidenciando un servilismo sonrojante al presidente de Estados Unidos, que utiliza el matonismo más tosco y burdo para amenazar a un país democrático y soberano como es España, que solo pretende estar en el lado correcto de la historia y no volver a caer en errores del pasado más reciente.

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