Los equipos de emergencia que continúan trabajando en el lugar del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) han localizado este martes un nuevo cadáver entre los restos del tren Alvia que cubría la ruta Madrid-Málaga, lo que eleva a 43 el número de personas fallecidas en uno de los siniestros ferroviarios más graves registrados en España en las últimas décadas.
El hallazgo se produjo durante las labores de retirada y revisión minuciosa de los vagones siniestrados, una operación compleja debido al grado de destrucción del convoy. El Alvia impactó con el tren Iryo Málaga-Madrid, que había descarrilado previamente en la vía, provocando una colisión en cadena de consecuencias devastadoras.
El accidente ocurrió en la tarde del domingo, cuando ambos trenes circulaban por el mismo tramo de la línea de alta velocidad. Desde entonces, efectivos de la Guardia Civil, Bomberos, servicios sanitarios y personal especializado en rescate ferroviario trabajan de forma ininterrumpida para recuperar cuerpos, asistir a los heridos y asegurar la zona.
Las autoridades mantienen abierto el proceso de identificación de las víctimas, una tarea que se está llevando a cabo mediante pruebas forenses y de ADN, dada la magnitud del impacto. Al mismo tiempo, continúa la investigación judicial para esclarecer las causas exactas del descarrilamiento previo del Iryo y determinar si existieron fallos en la infraestructura, en los sistemas de señalización o en los protocolos de seguridad.
El suceso ha provocado una fuerte conmoción social y política, reabriendo el debate sobre la seguridad ferroviaria, el estado de la red y la gestión de situaciones de emergencia en líneas de alta velocidad. Mientras tanto, Adamuz permanece convertido en un improvisado centro de operaciones, donde el silencio solo se rompe por el trabajo constante de los equipos de rescate y el duelo de los familiares que esperan noticias definitivas sobre sus seres queridos.