El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha censurado la concesión del régimen del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario al exjefe militar de ETA “Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki”. Esta medida le permite salir de la prisión de Martutene de lunes a viernes, pese a no constar arrepentimiento de sus crímenes ni desvinculación de la izquierda abertzale.
Para COVITE, el uso sistemático del 100.2 con presos de ETA constituye “un fraude en la ejecución de las condenas” y equivale a una “amnistía encubierta incompatible con el derecho de las víctimas a la justicia”. La presidenta del colectivo, Consuelo Ordóñez, denuncia que esta política cumple las exigencias de ETA de “vaciar las cárceles” sin exigir arrepentimiento ni distanciamiento del entramado político que legitima el terrorismo.
En su comunicado de prensa, el colectivo subraya que el arrepentimiento público es esencial para la reinserción y la reparación social, especialmente en el País Vasco y Navarra, donde los efectos del terrorismo siguen muy presentes. En el caso de ‘Txeroki’, la izquierda abertzale continúa considerándolo un “héroe” y un “preso político”, lo que evidencia, según COVITE, la ausencia de reconocimiento de sus crímenes.
La política penitenciaria del Gobierno vasco @Gob_eus con los presos de ETA continúa avanzando, a toda prisa y sin disimulo, en la dirección marcada por @ehbildu: «vaciar las cárceles» con trampas al Estado de Derecho y sin exigir a los etarras arrepentimiento por sus crímenes.… pic.twitter.com/Ey2xAvjisL
— COVITE (@CovitePV) February 6, 2026
COVITE advierte también que la extensión del artículo 100.2 a numerosos presos de ETA vacía de contenido su carácter excepcional y consolida una política penitenciaria que avanza en la dirección marcada por la izquierda abertzale. Denuncia además la falta de transparencia del Gobierno vasco respecto a beneficios penitenciarios como los artículos 100.2 o 117, que permiten a presos en segundo grado disfrutar de ventajas propias del tercer grado sin haber cumplido las tres cuartas partes de su condena. El Ejecutivo se ha negado a facilitar tanto el número como la identidad de los beneficiados, incumpliendo compromisos previos de información a las víctimas.
Ordóñez también critica la soledad institucional y social en la defensa de los derechos de las víctimas: “Ningún partido político ni asociación de víctimas, excepto COVITE, denuncia este fraude que afecta directamente a nuestro derecho a la justicia. Este silencio generalizado resulta tan doloroso como incomprensible”.
Por último, el colectivo de víctimas del terrorismo ha reclamado a la Fiscalía de la Audiencia Nacional que recurra el 100.2 concedido a “Txeroki” para impedir que se consolide esta “amnistía encubierta”. “En la fase de ejecución de las condenas, las víctimas no podemos estar personadas, por lo que la Fiscalía es la única institución que puede y debe velar por nuestro derecho a la justicia. Avalar decisiones como esta supone trasladar un mensaje devastador de impunidad”, concluye Ordóñez.
Vinculación de “Txeroki” con la izquierda abertzale
Según las pruebas aportadas por COVITE, Garikoitz Aspiazu Rubina, alias “Txeroki”, mantiene una estrecha vinculación con la izquierda abertzale. Figura en las listas de “Etxerat”, la asociación de familiares de presos de ETA vinculada a SORTU, y ha sido exhibido públicamente en Nochevieja por Bildu y SARE en el barrio de Santutxu, Bilbao, mientras sonaba la canción proetarra “Amnistiaren Dema”, que reivindica la amnistía para los presos de ETA. Además, ha recibido homenajes durante fiestas de Bilbao y de su propio barrio, con actos especiales reservados para él y su familia.

