La cúpula de la Policía Nacional amaneció este miércoles con relevo forzoso. José Ángel González, hasta ahora director adjunto operativo (DAO), presentó su renuncia tras conocerse la querella por un presunto delito de agresión sexual interpuesta por una agente. La subdirectora de Recursos Humanos y Formación, Gemma Barroso, asumirá temporalmente la jefatura operativa mientras se activa el procedimiento urgente para designar sustituto. En el complejo policial de Canillas, la palabra más repetida fue “celeridad”. La segunda, “daño reputacional”.
Una renuncia con matices
González sostiene que dimitió en cuanto tuvo conocimiento de la querella para no perjudicar al cuerpo y para poder defenderse “en condiciones”. El Ministerio del Interior, por su parte, prepara el relevo conforme a la Ley Orgánica de Régimen de Personal: convocatoria entre comisarios principales, propuesta del director general y firma final del ministro. Un procedimiento que, en circunstancias normales, discurre con discreción administrativa.
Esta vez no. La citación judicial para el 17 de marzo y el contenido de la querella han situado al segundo mando operativo de la Policía en el centro de una crisis inédita en la cúpula reciente del cuerpo.
La llamada desde el despacho contiguo
Según la denuncia, la agente recibió varias llamadas intimidatorias en julio de 2025. Una de ellas, desde el despacho del propio González, cuando se encontraba en el de la subdirectora de Recursos Humanos, Gemma Barroso, en la misma sede. La escena —dos despachos, una llamada, una agente que comunica que no está en condiciones de trabajar por su salud mental— concentra la dimensión institucional del caso.
La denunciante fue derivada al equipo de apoyo psicosocial y permanece de baja con el arma retirada, conforme a los protocolos internos.
Protocolos y cultura interna
La Policía Nacional dispone desde 2021 de un protocolo específico contra la violencia de género en el seno del cuerpo y, desde 2022, de un procedimiento frente al acoso sexual y por razón de sexo. También existe un plan de promoción de la salud mental desde 2020. Sobre el papel, el marco normativo está desplegado.
La cuestión es cómo opera en la práctica cuando la denuncia afecta a la cúspide jerárquica. La relación de superioridad, elemento central en la querella, introduce un factor de presión estructural difícil de ignorar. No es lo mismo denunciar a un compañero que a quien ocupa el despacho contiguo al director general.
Fuentes de Interior subrayan que los protocolos contemplan medidas contra los autores y asistencia a las víctimas. El caso pondrá a prueba esa arquitectura interna y la capacidad del cuerpo para gestionar una investigación sin interferencias ni opacidades.
Transición en la cúpula
Gemma Barroso asume la DAO de manera interina. No es un detalle menor que la responsable de Recursos Humanos y Formación ocupe temporalmente la jefatura operativa en una crisis que afecta precisamente a la gestión interna y a la protección de una agente. La coincidencia añade una capa de simbolismo institucional.
El director general, Francisco Pardo Piqueras, reunió a los mandos en Canillas para contener la crisis y anunciar un proceso de nombramiento acelerado. La prioridad oficial es restablecer la normalidad operativa.
La Policía Nacional es una estructura de más de 70.000 efectivos con una cultura corporativa marcada por la disciplina y la jerarquía. Cuando el conflicto surge en la cúspide, la respuesta no puede limitarse al relevo administrativo. La investigación judicial seguirá su curso. Mientras tanto, el cuerpo ensaya una transición que no estaba en el guion de febrero.