Los nuevos documentos desclasificados del caso Jeffrey Epstein, publicados esta semana por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, han reavivado la controversia en torno a la relación del financiero con figuras de alto perfil. Entre los miles de archivos difundidos figura un testimonio recogido por el FBI en el que se menciona una acusación de violación que involucra al actual presidente estadounidense, Donald Trump, aunque sin identificar públicamente a la supuesta víctima ni al denunciante directo.
El documento, fechado el 27 de octubre de 2020, forma parte de una tanda de archivos desclasificados en virtud de una ley aprobada por el Congreso en noviembre, que ordena la desclasificación progresiva de materiales relacionados con Epstein. Buena parte de la información aparece censurada, lo que impide corroborar identidades o detalles clave.
Para curarse en salud, el propio Departamento de Justicia advirtió en un comunicado que algunos de los documentos publicados “contienen acusaciones sensacionalistas contra el presidente Trump, presentadas al FBI justo antes de las elecciones de 2020”.
El testimonio más llamativo corresponde a una persona que afirmó haber trabajado como conductor de limusinas en el área de Dallas en la década de 1990. Según su declaración al FBI, en 1995 habría trasladado a Donald Trump al aeropuerto de Fort Worth, Texas, durante un trayecto en el que el entonces empresario mantuvo una conversación telefónica “muy preocupante”.
El conductor aseguró que estuvo “a pocos segundos de detener la limusina” debido al contenido de lo que escuchaba, aunque finalmente no lo hizo. De acuerdo con su relato, Trump mencionó repetidamente el nombre “Jeffrey” y habló de “abusar de una chica” durante esa llamada.
Posteriormente, el declarante afirmó haber contado este episodio a una mujer conocida, cuya reacción cambió de inmediato. De acuerdo con el documento, la mujer aseguró que “Donald J. Trump la había violado junto con Jeffrey Epstein”, tras haber sido llevada por otra joven a un hotel o edificio lujoso.
El informante relató que aconsejó a la mujer acudir a la policía, pero que ella respondió: “No puedo, me matarán”. Siempre según el testimonio, años después habría sabido que la mujer había muerto en Kiefer, Oklahoma, con la cabeza “destrozada”, aunque no se aportan pruebas documentales ni confirmación oficial de ese hecho.
Además del testimonio, los archivos revelan nueva información sobre los viajes de Donald Trump en el avión privado de Jeffrey Epstein. En un correo electrónico interno, un fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York informó en 2020 a sus colegas que los registros de vuelo mostraban que Trump había volado “muchas más veces” en el jet de Epstein de lo que se creía hasta entonces.
Ese correo fue presentado como prueba durante el juicio contra Ghislaine Maxwell, exnovia y colaboradora de Epstein, quien fue condenada a 20 años de prisión por ayudar a reclutar y explotar sexualmente a menores.
Según el fiscal, Trump voló en al menos ocho ocasiones entre 1993 y 1996 en el avión del financiero. En algunos vuelos figuraban como pasajeros su entonces esposa Marla Maples, su hija Tiffany y su hijo Eric. En uno de los registros de 1993, Trump y Epstein aparecen como los únicos pasajeros, mientras que en otro vuelo consta la presencia de una mujer de 20 años cuyo nombre fue censurado.
El correo añade que dos mujeres que viajaron en otros vuelos podrían haber sido testigos en el caso contra Maxwell, aunque no se especifica si finalmente declararon.
Los documentos también incluyen apuntes recopilados por el FBI sobre la posible participación de Trump en fiestas celebradas en propiedades de Epstein a principios de los años 2000. No obstante, se desconoce si estas pistas fueron investigadas en profundidad o derivaron en acciones formales.
Donald Trump aparece en múltiples ocasiones en la documentación del caso Epstein, un hombre con quien reconoció haber tenido amistad en el pasado y con quien afirmó romper relaciones en 2004, antes de que Epstein fuera acusado por primera vez de abuso y prostitución de menores.
Aunque parte de la información sobre los vuelos y contactos era conocida desde hace años, la publicación de estos archivos ofrece nuevo contexto interno de la fiscalía y vuelve a colocar el caso Epstein en el centro del debate político y mediático estadounidense.
Por ahora, las acusaciones contenidas en los documentos no han dado lugar a cargos ni investigaciones formales contra Trump, pero su difusión subraya el alcance y la persistente sombra del caso Epstein sobre figuras clave del poder en Estados Unidos.