A Donald Trump le quedaban pocos empleos por desempeñar después de ser presidente, empresario, estrella televisiva y autoproclamado pacificador del planeta, de manera que la Casa Blanca ha decidido ampliar el currículum y convertirlo en superhéroe. La inteligencia artificial ha resuelto los pequeños inconvenientes físicos y narrativos de la operación y el presidente de Estados Unidos aparece transformado en Linterna Verde, con su correspondiente anillo de poder y unas facultades extraordinarias que emplea para levantar un muro ante un grupo de migrantes, impulsar fábricas y rodearse de barcos y aviones militares.
El vídeo podría despacharse como otra extravagancia digital de Trump si no estuviera publicado por la cuenta oficial y alojado en la página web de la Casa Blanca, es decir, si quien juega a convertir al presidente en personaje de cómic fuera solamente Donald Trump y no la institución que representa a la Presidencia de Estados Unidos. La diferencia entre ambas cosas parece haberse vuelto bastante tenue durante su segundo mandato.
El montaje reproduce incluso el conocido juramento de los Green Lanterns, aunque la adaptación política introduce una curiosidad que probablemente no estaba entre las preocupaciones de DC Comics. El superhéroe encargado de combatir el mal utiliza en esta versión sus poderes para colocar una barrera delante de personas migrantes y exhibir inmediatamente después la capacidad industrial y militar de Estados Unidos.
Un superhéroe con muro fronterizo
La Casa Blanca no ha elegido al azar las imágenes que acompañan la transformación de Trump. El anillo verde construye aquello que resume buena parte de su proyecto político, desde la frontera fortificada hasta la recuperación industrial y la exhibición de fuerza militar, todo ello empaquetado en los códigos visuales de un producto de entretenimiento destinado a circular por las redes sociales.
El resultado puede parecer ridículo y, en buena medida, lo es, pero reducirlo al ridículo permitiría pasar por alto lo que realmente está ocurriendo. Una Administración está utilizando inteligencia artificial, personajes de la cultura popular y códigos propios del meme para convertir políticas que afectan a millones de personas en pequeñas fantasías digitales protagonizadas por su presidente.
La inmigración resulta especialmente reveladora porque detrás del muro generado por inteligencia artificial existe una política migratoria real, con detenciones, deportaciones, controles fronterizos y personas cuyas vidas difícilmente se parecen a un videojuego.
La propia Casa Blanca ha terminado de borrar esa distancia. Apenas unos días antes de convertir a Trump en Linterna Verde había estrenado en su página oficial una sección de videojuegos retro que permite al usuario construir el muro fronterizo y participar en una persecución de migrantes junto al Río Grande.
En Build the Wall, inspirado en la mecánica del Tetris, el jugador coloca piezas para cerrar la frontera ante lo que el juego presenta como un asedio. En Rio Run, construido sobre una fórmula similar al clásico Snake, el objetivo consiste en interceptar personas que cruzan la frontera.
Primero se convierte la deportación en videojuego y después al presidente en superhéroe encargado de levantar el muro. La estrategia comunicativa empieza a resultar demasiado coherente como para seguir llamándola simplemente ocurrencia.
La Casa Blanca descubre la propaganda con anillo verde
Trump comprendió mucho antes que buena parte de sus adversarios que internet no recompensa necesariamente la solemnidad institucional y que un meme puede circular mucho más que un discurso de cuarenta minutos. Su comunicación política lleva años explotando la provocación, la exageración, el insulto, la cultura popular y una estética deliberadamente excesiva que obliga a sus críticos a hablar de él incluso cuando pretenden ridiculizarlo.
La inteligencia artificial ha multiplicado esa capacidad porque permite fabricar prácticamente cualquier versión de Trump que resulte conveniente. La realidad dejó de imponer demasiadas limitaciones en cuanto fue posible colocar su rostro sobre cualquier cuerpo, uniforme, escenario histórico o personaje de ficción.
La Casa Blanca ya lo ha vestido de Superman, lo ha convertido en una versión de The Mandalorian y lo ha situado en una imagen inspirada en James Bond. La última entrega le proporciona directamente superpoderes y coincide con la emisión de la nueva serie Lanterns, basada en los personajes de DC.
Resulta difícil encontrar otro presidente estadounidense que haya necesitado interpretarse a sí mismo mediante tantos héroes ficticios.
La explicación más sencilla sería atribuirlo a la conocida fascinación de Trump por su propia imagen, pero la utilización sistemática de estos contenidos desde canales oficiales indica algo más elaborado. El presidente deja de aparecer como un político sometido a instituciones, contrapesos y límites para convertirse visualmente en una figura excepcional que actúa, castiga, construye, amenaza y salva. En los cómics suele llamarse superhéroe, en política conviene prestar algo más de atención al concepto.
Del meme a la política exterior
El mismo fin de semana en el que la Casa Blanca difundió el vídeo de Linterna Verde, Trump desplegó una considerable actividad de imágenes generadas por inteligencia artificial en las que volvió a mezclar poder político, fantasía y exaltación personal.
Entre ellas aparecieron representaciones relacionadas con Irán, imágenes de poder militar, robots futuristas y recreaciones históricas junto a George Washington. También circuló una propuesta visual para los uniformes de la Fuerza Espacial cuya estética ha sido relacionada con Starship Troopers, la película de Paul Verhoeven que utilizó deliberadamente códigos del fascismo y de la propaganda nazi para construir una sátira sobre el militarismo.
La ironía adquiere cierta profundidad porque Starship Troopers no celebraba precisamente aquello que representaba. Verhoeven convirtió la estética fascista en una herramienta para advertir sobre una sociedad militarizada y autoritaria, aunque décadas después parte de esa iconografía parezca haber encontrado una segunda vida entre quienes no siempre han detectado el chiste.
La frontera entre parodia y programa político se vuelve especialmente incómoda cuando la estética acompaña decisiones reales sobre inmigración, ejército y política exterior.
Trump puede aparecer hoy empuñando un anillo verde y mañana volver al Despacho Oval, pero las decisiones que adopta desde allí no desaparecen al terminar el vídeo.
De Superman a Linterna Verde pasando por Trump
La colección empieza a ser considerable. En julio de 2025, coincidiendo con el estreno de Superman, la Casa Blanca colocó el rostro de Trump sobre el traje del personaje y lo presentó como símbolo de esperanza, verdad, justicia y estilo de vida estadounidense.
La elección contenía una ironía involuntaria particularmente generosa porque Superman es, en su propia mitología, un inmigrante llegado a Estados Unidos desde otro planeta. James Gunn había defendido además expresamente esa condición del personaje frente a las críticas de sectores conservadores. La Administración respondió entonces a la polémica reivindicando su derecho a publicar memes.
Después llegó The Mandalorian, con Trump convertido en una versión de Din Djarin acompañado por Grogu, y posteriormente apareció el correspondiente 007. Linterna Verde completa por el momento una filmografía presidencial que empieza a exigir más conocimiento del catálogo de Hollywood que de la historia constitucional norteamericana.
La diferencia está en que los personajes utilizados no son decorativos. Superman, James Bond, Mandalorian y Green Lantern comparten distintas formas de excepcionalidad, capacidad para actuar y superioridad frente al adversario, exactamente las cualidades sobre las que Trump lleva años construyendo su personaje político.
El presidente no aparece representado como administrador, legislador o negociador. Aparece como hombre de acción capaz de resolver mediante su voluntad aquello que las instituciones complican, el anillo únicamente hace visible la fantasía.
El entretenimiento hace más digerible la crueldad
La estrategia resulta particularmente eficaz cuando se aplica a la inmigración porque transforma una política extraordinariamente conflictiva en un producto de consumo rápido. Un muro levantado mediante efectos digitales resulta más entretenido que una discusión sobre derechos, asilo, familias separadas, deportaciones o las garantías jurídicas de quienes se encuentran en territorio estadounidense.
Un videojuego donde se persigue a migrantes puede presentarse como provocación humorística y un superhéroe que levanta una frontera con su anillo puede compartirse como un meme. La consecuencia es que personas reales terminan reducidas a elementos del decorado necesario para que Trump pueda interpretar nuevamente al protagonista.
No hace falta que toda propaganda sea solemne ni que tenga aspecto de propaganda. La más eficaz puede llegar envuelta en un chiste, un vídeo de 28 segundos o una partida de estética ochentera porque el entretenimiento reduce las defensas con las que se recibe un mensaje político explícito y La Casa Blanca parece haber entendido perfectamente esa lógica.
También ha entendido otra. Cada vez que uno de estos montajes provoca indignación, la polémica multiplica su difusión y obliga a medios, adversarios y usuarios de redes a reproducir la imagen que la Administración quería colocar en circulación. Trump consigue de esa manera ser simultáneamente autor del espectáculo, protagonista y beneficiario de la reacción.
El problema no es que Trump juegue a ser Linterna Verde
Un presidente convertido mediante inteligencia artificial en personaje de cómic puede ser una anécdota, incluso una bastante cómica. Una Presidencia que incorpora sistemáticamente ese lenguaje a sus canales oficiales mientras convierte el control migratorio en videojuego y el poder militar en fantasía heroica plantea una cuestión diferente.
La institución empieza a confundirse con el personaje hasta que resulta difícil determinar dónde termina la comunicación del Gobierno de Estados Unidos y dónde comienza la gigantesca campaña permanente de promoción de Donald Trump.
La Casa Blanca no se limita a explicar las políticas de Trump, sino que construye una mitología alrededor de Trump para explicar las políticas de la Casa Blanca.
Ese desplazamiento puede parecer menor frente a los grandes conflictos que afronta Estados Unidos, pero dice bastante sobre una forma de ejercer el poder en la que la política necesita ser espectáculo, el adversario necesita convertirse en enemigo y el presidente necesita ocupar siempre el centro de la pantalla.
Linterna Verde desaparecerá en cuanto llegue el próximo meme. Antes fueron Superman, Mandalorian y James Bond y seguramente aparecerán otros, porque la cultura popular dispone de un repertorio casi infinito de héroes sobre los que colocar el rostro presidencial. El problema para Trump será encontrar uno suficientemente poderoso para estar a la altura de la imagen que tiene de sí mismo.
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