Putin se juega mucha pasta en Suiza

Entre la ofensiva de la extrema derecha para congelar la Constitución y el acoso diplomático del G7 por los activos de los oligarcas, Suiza descubre que el pragmatismo financiero que la hizo próspera naufraga en la nueva arquitectura de seguridad europea

27 de Septiembre de 2026
Guardar
Suiza dinero efectivo
Foto: Lucas Favre / Unsplash

Hoy se respira un ambiente distinto en Suiza. Casi de ajuste de cuentas. Lo que durante dos siglos fue el gran orgullo de la casa —esa neutralidad suiza de tiralíneas que sirvió de escudo diplomático e imán de fortunas— atraviesa la peor crisis de fe que se recuerda. Y el referéndum de hoy no es una votación cualquiera de domingo por la mañana. Los ciudadanos van a decidir si meten en la Constitución un cerrojo ideológico a su política exterior.

Detrás de la movida está el grupo Pro Schweiz, apadrinado por el multimillonario Christoph Blocher y los chicos de la extrema derecha del Partido Popular Suizo. ¿La idea? Atar de manos a su propio Gobierno. De salir el "sí", Berna no podrá imponer ni una sola sanción internacional a menos que lo apruebe el Consejo de Seguridad de la ONU. O sea, el mismísimo Kremlin, derecho de veto en mano. ¡Menudo negocio para Moscú!

En la capital rusa, de hecho, descorchan champán con la propuesta. Saben que así se desarmaría el frente de sanciones de la Unión Europea contra Putin y se cerraría la puerta a cooperar con la OTAN. Sin embargo, el Ejecutivo suizo y la mayoría del arco político ven en este movimiento un auténtico suicidio. Vender la neutralidad como una fortaleza inexpugnable suena muy patriótico, sí, pero corre el peligro de dejar al país completamente aislado y vendido en el mapa internacional.

Pero donde de verdad se siente el terremoto es en la penumbra de los despachos bancarios de Zúrich y Ginebra.

Cuando Berna decidió congelar más de 8.000 millones de francos suizos a los oligarcas de Moscú y capar los depósitos rusos, el mito del secreto inexpugnable saltó hecho pedazos. De la noche a la mañana, los gestores de patrimonio de UBS o Julius Bär se encontraron con las manos atadas y los inspectores del Tesoro de EE. UU. pisándoles los talones.

El cuento de la privacidad sagrada se ha roto para siempre. Hoy, las grandes fortunas que vienen de las autocracias del Golfo, de China o de la India miran a Suiza con cierta mosca detrás de la oreja: "¿Y si el día de mañana me congelan a mí el dinero por otro lío geopolítico?". Por eso, plazas como Dubái o Singapur están haciendo el agosto captando los millones que antes volaban directo a los Alpes.

Por si fuera poco, a Suiza le lueven las bofetadas diplomáticas desde Washington, Bruselas y Londres. Le acusan de ponerse de perfil y no buscar con suficiente ganas las cuentas ocultas de los magnates rusos. La UE aprieta para que use los beneficios de esos fondos en reconstruir Ucrania, y desde Kiev directamente piden quedarse con todo el botín.

Pero Berna se atrinchera en la ley. Sus jueces ya han avisado: confiscar dinero privado a las bravas sin una condena de por medio se carga la Constitución y la seguridad jurídica que sostiene al país. Además, tocar las reservas de un Banco Central extranjero sentaría un precedente peligrosísimo para la economía global.

Al final, para entender este lío hay que quitarle el romanticismo a la historia helvética. Suiza nunca fue un monasterio de aire puro aislado del mundo. Durante la Segunda Guerra Mundial, rodeada por los nazis, mantuvo la compostura neutral mientras su banca oxigenaba al Tercer Reich para salvar el pellejo. El pragmatismo siempre mandó sobre la moral.

Ese frágil equilibrio es el que hoy salta por los aires. Mientras el Gobierno se gasta los francos en misiles y ciberdefensa mirando de reojo a la OTAN, la derecha vende la ilusión de una Suiza intocable y ajena a los problemas del resto. Pero las cosas han cambiado. En esta Europa convulsa, pretender la neutralidad perfecta ya no es un refugio: es jugar con fuego.

Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Lo + leído