El experimento político y económico impulsado por el ultraderechista presidente argentino Javier Milei atraviesa su momento más delicado desde que llegó al poder. Lo que comenzó como una apuesta ideológica por transformar a Argentina en un laboratorio libertario para las finanzas digitales se ha convertido en una investigación judicial que amenaza con destruir la credibilidad de su gobierno. La investigación por la presunta estafa vinculada a la criptomoneda $Libra ha colocado al mandatario en el centro de un caso que mezcla política, tecnología financiera y posible fraude transnacional.
Las últimas revelaciones proceden del análisis forense del teléfono móvil del empresario Mauricio Novelli, una figura vinculada al lanzamiento del proyecto. Peritos judiciales recuperaron entre sus notas un documento que había sido eliminado y que describiría un supuesto acuerdo económico para asegurar el respaldo político del presidente al proyecto cripto. Según esa prueba, el apoyo público de Milei habría estado vinculado a un pago potencial de cinco millones de dólares.
Aunque los investigadores no han encontrado por ahora pruebas de que el documento haya sido aprobado formalmente por el gobierno argentino, la cifra coincide con transferencias detectadas por especialistas informáticos a través de billeteras digitales, lo que ha intensificado las sospechas sobre la naturaleza del proyecto.
Promoción presidencial
El borrador recuperado por los investigadores fue redactado entre octubre y noviembre de 2024, meses antes del lanzamiento oficial de la criptomoneda. En el texto, Novelli mencionaba un “acuerdo final discutido con H”, en aparente referencia al empresario tecnológico Mark Hayden Davis, director ejecutivo de la empresa responsable de crear la moneda digital.
El documento describía un esquema de pagos escalonado. Una primera transferencia de 1,5 millones de dólares se entregaría como adelanto. Otro tramo del mismo monto se activaría cuando el presidente argentino anunciara públicamente en la red social X que Davis y su empresa actuaban como asesores del gobierno en materia de blockchain. El resto del pago estaría vinculado a un contrato de asesoría tecnológica que incluiría servicios relacionados con inteligencia artificial y tecnología de cadena de bloques.
Según los registros conocidos hasta ahora, el 30 de enero de 2025 Milei se reunió con Davis en la Casa Rosada. Tras ese encuentro, el presidente publicó una fotografía junto al empresario estadounidense en sus redes sociales, señalando que este lo asesoraba en cuestiones vinculadas al universo de las criptomonedas.
Para los especialistas del sector en Argentina, aquella imagen resultó desconcertante. Davis era prácticamente desconocido dentro de la comunidad cripto local, lo que despertó sospechas tempranas sobre la naturaleza del proyecto.
Colapso de $Libra
La criptomoneda $Libra fue lanzada el 14 de febrero de 2025. El propio presidente argentino contribuyó decisivamente a su difusión cuando publicó en X un mensaje promocionando el proyecto como una iniciativa privada destinada a “incentivar el crecimiento de la economía argentina” mediante el financiamiento de pequeñas empresas y emprendimientos.
El mensaje incluía un enlace a la web del proyecto y el código necesario para comprar el activo digital. La intervención presidencial desencadenó un fenómeno típico de los mercados especulativos digitales: miles de inversores acudieron rápidamente a comprar la nueva criptomoneda, impulsando su valor en cuestión de horas.
Pero el entusiasmo duró poco. Poco después del auge inicial, el precio de $Libra se desplomó abruptamente. El patrón resultante recuerda a los llamados “rug pull” del ecosistema cripto: un pequeño grupo de actores con información privilegiada logra enormes beneficios mientras la mayoría de los inversores pierde su dinero.
Las estimaciones preliminares indican que unos pocos participantes obtuvieron ganancias millonarias mientras miles de pequeños inversores quedaron atrapados en el colapso del activo.
Fraude con dimensión internacional
La investigación judicial abierta tras el colapso de $Libra se ha convertido en uno de los casos más sensibles para el gobierno de Milei. No se trata solo de un escándalo financiero. Las características del proyecto, una criptomoneda difundida globalmente a través de internet, implican que el caso podría involucrar a inversores de múltiples países.
Eso explica por qué el expediente ya es considerado por varios analistas como un posible fraude transnacional vinculado al mercado de activos digitales.
Las nuevas pruebas han complicado aún más la posición del presidente argentino. Registros telefónicos incorporados al expediente revelan más de veinte llamadas y mensajes intercambiados entre Novelli y miembros del entorno cercano de Milei en las horas previas al lanzamiento de la criptomoneda y después de su colapso.
Dudas técnicas
Desde el inicio del escándalo, Milei ha intentado distanciarse del proyecto. El presidente ha sostenido que simplemente copió de internet el código necesario para adquirir la criptomoneda y lo publicó en su cuenta de X sin mayor participación en el desarrollo del proyecto.
Sin embargo, expertos informáticos convocados por el Congreso argentino llegaron a una conclusión incómoda para el gobierno. El código alfanumérico de 44 caracteres que permitía comprar $Libra no estaba disponible públicamente en internet en el momento en que el presidente lo publicó.
Ese detalle técnico, aparentemente menor, tiene implicaciones políticas profundas. Si el código no era accesible públicamente, el presidente habría tenido que recibirlo directamente de quienes controlaban el proyecto.
Riesgo del experimento cripto
Más allá de las responsabilidades legales que puedan determinar los tribunales, el escándalo de $Libra plantea una cuestión más amplia sobre el modelo político y económico impulsado por Milei.
Desde su llegada al poder, el presidente ha promovido una visión radicalmente liberal de la economía digital, defendiendo la reducción del papel del Estado y la expansión de tecnologías financieras descentralizadas. La promoción de criptomonedas como instrumento de innovación económica encajaba perfectamente en esa narrativa ideológica.
Pero el caso $Libra ilustra también el lado oscuro de ese ecosistema. Los mercados de criptomonedas siguen siendo un territorio con escasa regulación, alta volatilidad y riesgos considerables para los inversores minoristas.
Cuando el jefe de Estado de un país respalda públicamente un proyecto de ese tipo, el impacto puede ser explosivo. La autoridad política se convierte, en la práctica, en un multiplicador de confianza para inversores que difícilmente tienen herramientas para evaluar los riesgos reales.