Terrorismo, inseguridad pública y asesinato de líderes sociales
Para guinda de la tarta, el año comenzó con el brutal atentado terrorista del Ejército de Liberación Nacional (ELN) contra una escuela de la policía en pleno centro de Bogotá y que dejó 21 muertos y casi un centenar de heridos. El gobierno de Duque se vio obligado a cancelar los diálogos con esa organización terrorista y a exigir a Cuba, país garante del proceso y sede de los diálogos, la entrega de los cabecillas del ELN presentes en la capital cubana para negociar con los interlocutores enviados por el gobierno colombiano. Sin embargo, la medida generó divisiones en un país donde un importante sector social, liderado por la izquierda, aboga por el diálogo en contra de la opinión de los sectores más duros de la derecha, claramente partidarios de la mano dura y abandonar las negociaciones con el ELN.Este atentado, además, coincidió con los datos sobre la evolución de la seguridad pública en Colombia, que mostraban a las claras un crecimiento del 4% en los homicidios en el país -algo más de 400 el pasado año si lo comparamos con el 2017-, y un crecimiento en otros delitos, como el robo de teléfonos móviles, a pesar de que la mayoría de los colombianos casi nunca denuncian porque saben de la inutilidad de sus denuncias y porque casi todos los delitos quedan impunes. Los homicidios se situaron por encima de los 12.000 en Colombia, una cifra muy alta porque se esperaba que con la firma del proceso de paz y el cese de actividades terroristas por parte de las FARC se diera una reducción sustancial en esta cifra. Por ejemplo, España, con una población parecida a la de Colombia, el número de homicidios el año pasado se situó en cerca de los 300, ¡400 veces menos que en el país latinoamericano!Un asunto ligado a la inseguridad que preocupa especialmente a la opinión pública colombiana es el asesinatos de líderes sociales, generalmente ligados a colectivos indígenas, organizaciones de derechos humanos o colectivos vulnerables, como grupos feministas o miembros de asociaciones de defensa de la causa LGBT. El año pasado, según fuentes bien informadas, fueron asesinados en total 226 líderes sociales y en lo que va de este año, según informaba el diario local El Tiempo, van asesinados ya diez líderes sociales sin que no se anuncien medidas eficaces ni planes de acción para poner coto a este flagelo. La impunidad es la tónica dominante en Colombia ante estos crímenes.Para terminar, hay que reseñar que en el escenario más cercano el nuevo presidente, que ya lleva seis meses al frente del país, tendrá que hacer frente a nuevas protestas en el sector de la educación, por parte de docentes y estudiantes que reclaman un mayor gasto en este área; el conocimiento de nuevos indicios del caso Odebrecht en Colombia que apuntan a las más altas instancias, incluido el expresidente Juan Manuel Santos, que podría haber recibido dineros para su campaña de la empresa brasileña; el crecimiento masivo de los cultivos de coca -estaríamos hablando de cerca de 300.000 hectáreas-, sin que se anuncien medidas ni una estrategia decidida para luchar contra el narcotráfico y la concreción de una serie de medidas tendentes a poner en marcha una verdadera agenda política, todavía inexistente. ¿Hacia dónde va Colombia? Nadie lo sabe, quizá el presidente Duque y su corte de iluminados adláteres, que algún día nos revelarán sus planes, tengan la respuesta a esta gran cuestión.Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
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