La noción de que las plataformas tecnológicas operan en un vacío soberano está muriendo en las calles de París. Este martes, la Fiscalía de París ha ejecutado un movimiento que trasciende lo policial para entrar en lo geopolítico: el registro de las oficinas de X en Francia. Bajo la supervisión de la unidad de delitos informáticos y con el respaldo de Europol, las autoridades francesas buscan pruebas de una sospecha que recorre las cancillerías europeas desde 2022: la manipulación deliberada del algoritmo de recomendaciones para favorecer la injerencia extranjera y la difusión de contenidos ilícitos.
Une perquisition est diligentée dans les locaux français de X par la section de lutte contre la cybercriminalité du parquet de Paris avec @CyberGEND et @Europol dans le cadre de l'enquête ouverte en janvier 2025. Le parquet de Paris quitte X. Retrouvez-nous sur Lkd et insta. pic.twitter.com/tJQE02l4Qj
— Parquet de Paris (@parquetdeParis) February 3, 2026
Este despliegue no es un evento aislado, sino la culminación de una investigación iniciada en enero de 2023. Lo que comenzó como una inquietud parlamentaria sobre la "reducción en la diversidad de voces" se ha transformado en un expediente criminal de una gravedad inusitada. La fiscal Laure Beccuau ha ampliado las pesquisas para incluir delitos de administración de plataforma ilícita en banda organizada y complicidad en la difusión de pornografía infantil, situando a la empresa de Elon Musk en el centro de una tormenta legal que pone a prueba la capacidad de los Estados para imponer el orden en el espacio virtual.
La inteligencia artificial como arma de degradación social
El análisis de fondo revela que el conflicto ya no versa solo sobre la libertad de expresión, sino sobre la arquitectura misma de la inteligencia artificial. La herramienta Grok, buque insignia de la apuesta de Musk por una IA sin filtros, se ha convertido en el principal cuerpo del delito. Informes de la ONG AI Forensics señalan que más de la mitad de las imágenes generadas por Grok muestran contenido sexualmente explícito, incluyendo representaciones de menores. Como advirtió la alta comisaria de la infancia, Sarah El Haïry, el daño de estas imágenes artificiales es "muy real" y constituye un desafío directo a las leyes de protección del menor en la Unión Europea.
La denuncia gubernamental liderada por el ministro de Economía, Roland Lescure, apunta a que X ha permitido que su tecnología se convierta en un vehículo para el negacionismo y la explotación sexual. Al citar a declarar a Elon Musk y a la ex CEO Linda Yaccarino para el próximo 20 de abril, la justicia francesa está enviando un mensaje de soberanía: el código no es ley si el código facilita el crimen. La acusación de "falsificación del funcionamiento de un sistema automatizado" sugiere que las autoridades creen tener indicios de que la plataforma no es un observador pasivo, sino un actor que altera la realidad informativa a través de sus procesos internos.
Hacia un nuevo orden regulatorio transatlántico
El registro en París y la movilización de Europol indican que el cerco sobre las redes sociales está coordinado a nivel continental. La autoridad reguladora Arcom ya ha elevado sus quejas a la Comisión Europea, lo que podría derivar en sanciones económicas capaces de asfixiar el modelo de negocio de X en el mercado común. La salida de la Fiscalía francesa de la propia plataforma para migrar a redes como LinkedIn o Instagram es un gesto simbólico de ruptura con un servicio que el Estado francés empieza a considerar hostil para los valores democráticos.
Francia ha decidido tratar a las empresas tecnológicas no como socios comerciales, sino como entidades sujetas a la fiscalización criminal cuando su actividad amenaza la seguridad nacional o la integridad de los ciudadanos. La batalla que se librará en los tribunales de París a partir del 20 de abril determinará si el modelo de "libertad absoluta" de Musk puede sobrevivir al encuentro con el código penal europeo. En este ensayo de fuerza, Europa parece dispuesta a demostrar que, aunque los algoritmos no tengan fronteras, la responsabilidad legal sí las tiene.