Flávio Bolsonaro ha abandonado Brasil rumbo a Estados Unidos apenas dos días después de perder las elecciones presidenciales frente a Luiz Inácio Lula da Silva y después de que el Tribunal Supremo le prohibiera salir del país. El hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que había asegurado que se quedaría para liderar la oposición, dejó transcurrir el plazo judicial para entregar sus pasaportes mientras crecía la incertidumbre sobre su paradero.
La salida fue atribuida inicialmente a fuentes del entorno del senador por el diario brasileño Folha de S. Paulo. Según informó después El País, fuentes oficiales estadounidenses confirmaron a Reuters que el avión en el que viajaba el dirigente ultraderechista se dirigía a Estados Unidos. Hasta ese momento, no se había confirmado públicamente su llegada ni la concesión de asilo. EL PAÍS América
La marcha abre una nueva crisis para el bolsonarismo, que había confiado al hijo mayor del expresidente la tarea de recuperar el poder. El domingo, Lula logró imponerse en la segunda vuelta con aproximadamente el 51,8 % de los votos, frente al 48,2 % de su adversario, tras remontar la ventaja que este había obtenido en la primera ronda.
De prometer oposición en Brasil a salir del país
El lunes, Flávio Bolsonaro había comunicado que la Policía Federal le había requerido sus pasaportes después de visitar a su padre en Brasilia. Entonces negó que pensara abandonar Brasil y aseguró que cumpliría la orden y se defendería de lo que consideraba un intento de intimidación.
La decisión judicial había sido adoptada por el magistrado Alexandre de Moraes, que investiga al senador en una causa relacionada con presunto blanqueo de capitales mediante apuestas digitales. El procedimiento también afecta a su amigo y abogado Willer Tomaz. Ambos niegan haber cometido irregularidades.
El plazo concedido para entregar los documentos terminó el martes sin que Bolsonaro los hubiera presentado. Según las informaciones publicadas, las autoridades brasileñas anularon la validez de sus pasaportes brasileños. El senador dispone también de nacionalidad y documentación italiana.
Las circunstancias precisas de la salida seguían sin estar aclaradas. Durante la mañana circularon versiones que situaban al candidato en la frontera argentina, con la intención de tomar un avión privado desde Puerto Iguazú. La Dirección Nacional de Migraciones de Argentina afirmó que no tenía constancia de su entrada y que no se había presentado un plan de vuelo que incluyera a la familia Bolsonaro.
Posteriormente, colaboradores del político dijeron que había salido desde Brasil. La ruta exacta y los detalles del viaje continuaban pendientes de confirmación independiente.
Una investigación por apuestas y otra sobre la campaña
La causa que motivó las restricciones de viaje se centra en presuntas operaciones de blanqueo vinculadas a plataformas de apuestas en línea. Los investigadores examinan las relaciones personales, comerciales y financieras entre Bolsonaro y Willer Tomaz, así como movimientos de dinero relacionados con empresas del sector.
Una investigación de Folha de S. Paulo había documentado conexiones entre ambos, entre ellas viajes y relaciones empresariales. El senador y el abogado rechazan que esos vínculos impliquen actividades ilegales. Estar investigado en una causa, por sí solo, no equivale a una condena.
El candidato derrotado afronta además otro frente: el magistrado Flávio Dino pidió a la Policía Federal que investigara la posible existencia de financiación extranjera irregular de su campaña. La pesquisa fue solicitada tras denuncias presentadas por el Partido de los Trabajadores de Lula y por otra formación política. La apertura de esa investigación tampoco acredita que la financiación ilegal se produjera.
El precedente de Jair Bolsonaro
La salida de Flávio recuerda, aunque en circunstancias distintas, la marcha de su padre a Estados Unidos tras perder las elecciones de 2022. Jair Bolsonaro abandonó Brasil cuando todavía era presidente y permaneció una temporada en Florida antes de regresar.
Durante su ausencia, el 8 de enero de 2023, simpatizantes bolsonaristas asaltaron las sedes de los tres poderes del Estado en Brasilia. El expresidente acabaría siendo condenado por su participación en una trama golpista destinada a impedir que Lula asumiera el poder.
Jair Bolsonaro cumple actualmente una condena de 27 años y tres meses de prisión. El Supremo mantuvo en julio su arresto domiciliario por razones humanitarias, teniendo en cuenta su estado de salud.
También en Estados Unidos se encuentra Eduardo Bolsonaro, otro de los hijos del expresidente, que había defendido públicamente que Flávio abandonara Brasil si perdía las elecciones.
Trump y la sombra del asilo
La posible llegada de Flávio a Estados Unidos sitúa al Gobierno de Donald Trump ante una decisión políticamente sensible. El presidente estadounidense cuestionó el resultado de las elecciones brasileñas y sugirió que estaban amañadas, sin presentar pruebas que respaldaran esa afirmación.
Durante la campaña, Trump recibió a Flávio Bolsonaro en la Casa Blanca, mientras su Administración mantenía una relación de tensión con el Gobierno de Lula y había presionado en torno a la situación judicial de Jair Bolsonaro.
Folha de S. Paulo ha publicado que, según fuentes cercanas a la familia, Estados Unidos concedería asilo a Flávio. Por ahora se trata de una información atribuida a esas fuentes: no consta una decisión oficial estadounidense que permita dar el asilo por concedido.
Una derrota que deja abierto el futuro del bolsonarismo
La salida del candidato agrava la incertidumbre en una derecha brasileña que había estado cerca de regresar a la Presidencia. Tras el resultado, Flávio anunció inicialmente que pediría la anulación de las elecciones, mientras su Partido Liberal acabó reconociendo la victoria de Lula. Después, el senador dijo que se dedicaría a organizar la oposición.
Su marcha deja esa promesa en suspenso y traslada el foco de la disputa electoral al terreno judicial y diplomático. Para Brasil, la cuestión inmediata será determinar cómo salió del país pese a la prohibición y qué pasos adoptará la Justicia. Para Washington, la incógnita es qué respuesta dará a un dirigente aliado que, según las informaciones disponibles, viaja hacia su territorio mientras está sometido a una investigación penal en su país.
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