La presencia del presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, está dejando una marca de hondo calado político en la gira que se alargará a lo largo de toda esta semana. Del Foro Mundial de la Alimentación en Roma a la 30.ª Conferencia Anual de Forum 2000 en Praga, el relato dominicano no solo ha expuesto cifras macroeconómicas; ha presentado un caso de estudio sobre cómo la estabilidad democrática y la eficacia en la gestión pública pueden transformar las estructuras sociales de una nación caribeña.
El momento central de esta agenda internacional se escenificó en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Ante el plenario del organismo y tras una reunión bilateral donde su director general, Qu Dongyu, no dudó en calificar a Abinader como un líder histórico, el jefe de Estado proclamó el mayor triunfo de su hoja de servicio: la salida oficial de la República Dominicana del Mapa del Hambre de la FAO.
Un logro que sitúa la prevalencia de la subalimentación por debajo del 2,5%, culminando una senda de descenso sistemático desde el abrumador 21,3% registrado en 2006.
Producción nacional y blindaje social
El análisis de las métricas que respaldan el anuncio oficial revela una estrategia articulada en dos frentes complementarios: el impulso a la soberanía alimentaria y el fortalecimiento de la capacidad de gasto en los hogares de menores recursos. La duplicación del índice de producción agrícola por habitante —que entre 2004 y 2024 creció un 122,3% y hoy permite abastecer más del 85% de la demanda nacional de alimentos— ha corrido en paralelo a un incremento sostenido del ingreso real. Entre 2015 y 2025, la renta por habitante en los hogares dominicanos aumentó un 43,7%, un impulso que ha resultado determinante para quebrantar los ciclos intergeneracionales de pobreza.
Este esquema macroeconómico ha permitido reducir la pobreza monetaria del 41,1% al 17,3% y situar la pobreza extrema en un mínimo histórico del 2,2%. Detrás de esta contabilidad social se oculta un cambio de paradigma en las políticas agrícolas del país. El respaldo directo al campo mediante mecanismos de financiamiento blando, la transferencia de tecnología y la optimización de los canales de comercialización han protegido al sector agropecuario de las turbulencias de los mercados internacionales.
Estrategia de seguridad alimentaria
Sin embargo, en el discurso del mandatario ante el foro multilateral, el éxito estadístico cedió el paso a una reflexión sobre la dignidad humana. Al subrayar que el hambre no solo vacía un plato, sino que desarraiga las oportunidades de una vida entera, el presidente justificó la ampliación de la red de protección social, que hoy garantiza raciones diarias de alimentación escolar a más de 2,2 millones de estudiantes y distribuye comida caliente gratuita a través de 163 Comedores Económicos.
A través de programas focalizados como Aliméntate y Bono Gas, que benefician a más de 1,4 millones de familias, junto a las Bodegas Móviles y los Mercados de Productores, el Estado ha construido una arquitectura institucional orientada a prevenir que los choques climáticos o inflacionarios mundiales vuelvan a empujar a las familias vulnerables a la precariedad.
Esta visión de largo plazo se complementa con la mirada puesta en las incertidumbres climáticas que amenazan el Caribe. Con la vista fija en las variaciones pluviométricas de la región, el Gobierno dominicano ha diseñado el Plan de Acciones Anticipatorias frente a la Sequía Agrícola 2026-2027. Una iniciativa técnica enfocada en la protección de cuencas hidrográficas, la modernización de los sistemas de riego y el acompañamiento constante a los pequeños productores para asegurar que la salida del Mapa del Hambre constituya una conquista irreversible.
Realpolitik en Roma
La estancia en la capital italiana sirvió asimismo de marco para un encuentro bilateral de alto voltaje geopolítico. Abinader sostuvo una reunión de trabajo con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, en la que se abordaron materias de seguridad energética, cooperación consular y reactivación de flujos turísticos.
La cita evidenció un pragmatismo diplomático orientado a garantizar el suministro de derivados de hidrocarburos —específicamente combustible asfaltico AC30 y gas licuado de petróleo (GLP)— mediante eventuales acuerdos comerciales directos entre la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa) y Petróleos de Venezuela (PDVSA).
El encuentro formalizó además la normalización de la atención consular con la próxima apertura de sedes oficiales en Santo Domingo y Caracas, asegurando la atención oportuna a los ciudadanos de ambas naciones. En este espacio, Rodríguez felicitó expresamente al mandatario dominicano por los logros sociales expuestos ante la FAO y agradeció la solidaridad demostrada por el pueblo dominicano tras el reciente terremoto que azotó suelo venezolano.
El envío inmediato de equipos de rescate y personal médico desde la isla antillana fue destacado por la representación de Caracas como un gesto indeleble de hermandad regional.
Las conversaciones abarcaron también la posibilidad de estrechar los vínculos deportivos mediante la organización de una serie de exhibición de béisbol entre las selecciones de ambos países, bautizada preliminarmente como "La Revancha". Esta combinación de diplomacia de los recursos energéticos, asistencia humanitaria y diplomacia deportiva refleja un acercamiento estratégico que busca conciliar las necesidades de abastecimiento energético con la proyección diplomática de un país que se consolida como un actor de equilibrio e intermediación en la cuenca del Caribe.
El modelo de Praga: alternancia, institucionalidad y el fin del continuismo
El segundo gran eje de la gira se trasladó a las tribunas del Forum 2000 en Praga. En un foro intelectual que contó entre su auditorio con figuras como el pensador Yuval Noah Harari, el expresidente colombiano Álvaro Uribe o el exsecretario general de la OEA, Luis Almagro, el gobernante dominicano expuso los cimientos del modelo de fortalecimiento institucional en República Dominicana, destacando la independencia operativa de la Procuraduría General de la República y del Banco Central como motores indiscutibles de confianza para la atracción de Inversión Extranjera Directa (IED).
El punto cumbre del análisis político se centró en la prevención de las tentaciones autocráticas que históricamente han lastrado la estabilidad en América Latina. Abinader contrapuso la salud democrática dominicana a los regímenes autoritarios de la región —haciendo alusión explícita a los retrocesos institucionales observados en Nicaragua y Cuba— y encomió la trayectoria de naciones caracterizadas por la solidez de sus contrapesos, como Chile y Uruguay.
Durante su exposición, el jefe de Estado hizo hincapié en la reciente reforma constitucional impulsada bajo su mandato, una enmienda concebida expresamente para cerrar la puerta a las modificaciones interesadas del texto fundamental y blindar el principio de la alternancia. Al ratificar su compromiso infranqueable de concluir su ejercicio presidencial en agosto de 2028 sin aspirar a la prolongación del mandato —a pesar de contar con mayorías parlamentarias suficientes—, el presidente lanzó un duro alegato contra la cultura del caudillismo continuista que erosiona la confianza en los sistemas representativos.
Proyección internacional
Ante las preguntas del auditorio sobre cómo un Gobierno logra ampliar su respaldo político tras gestionar momentos de incertidumbre internacional como la pandemia del COVID-19, la respuesta del mandatario sintetizó su filosofía de gestión: la mejor manera de defender la democracia es haciendo que esta sea resolutiva y mejore de forma tangible la vida cotidiana de la gente.
Un ideario que combina la firmeza en la toma de decisiones con la disposición permanente al diálogo social, el respeto a la crítica de la prensa y la transparencia en el uso de los fondos públicos.
En última instancia, el periplo europeo del mandatario dominicano proyecta la imagen de una nación que ha sabido articular el progreso de sus indicadores sociales internos con un rol de interlocución maduro en el escenario internacional. Al vincular de forma indisoluble la erradicación de la subalimentación con la regeneración de las normas democráticas y la prudencia fiscal, la República Dominicana busca demostrar que el desarrollo sostenible no exige la merma de las libertades públicas.
Los resultados exhibidos en Roma y las definiciones institucionales proclamadas en Praga dibujan el perfil de una administración que intenta trascender la coyuntura electoral. Al asegurar que el verdadero éxito del servicio público reside en que ninguna familia vuelva a concentrar sus energías en la incertidumbre de conseguir su próxima comida, el Gobierno dominicano procura asentar un precedente donde la estabilidad de las instituciones y la justicia social avancen como dos caras inseparables de una misma política de Estado.
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