España ha vuelto a situarse este lunes junto a Ucrania en una jornada especialmente simbólica para el país. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, participó por videoconferencia en la reunión de la Coalición de Voluntarios convocada con motivo del 35º aniversario de la restauración de la independencia ucraniana, una cita que ha servido para renovar el respaldo político a Kiev, pero también para concretar nuevas prioridades militares y económicas ante la prolongación de la invasión rusa.
La reunión se celebró entre Kiev y distintas conexiones telemáticas y estuvo copresidida por los dirigentes de Reino Unido, Francia y Alemania junto al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Los integrantes de la coalición reafirmaron el apoyo a la soberanía y la integridad territorial de Ucrania y condenaron la intensificación de los ataques rusos contra ciudades, población civil e infraestructuras críticas.
Albares trasladó la posición que España ha mantenido desde el comienzo de la invasión a gran escala. Exteriores defiende una paz justa y duradera que preserve una Ucrania soberana e independiente dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente y mantiene su condena de los ataques rusos, especialmente aquellos dirigidos contra civiles y servicios esenciales.
El mensaje adquiere una dimensión adicional en el actual momento de la guerra. La coalición acordó este lunes convertir el fortalecimiento de la defensa aérea ucraniana en una prioridad urgente, incrementar la cooperación con la industria militar del país y facilitar tecnologías que permitan mejorar su capacidad defensiva. También reclamó a Rusia un alto el fuego completo, inmediato e incondicional como punto de partida para unas negociaciones capaces de desembocar en una paz estable.
Más defensa aérea antes de la llegada del invierno
La protección del espacio aéreo se ha convertido en uno de los asuntos más apremiantes para Kiev. Los ataques rusos contra ciudades e infraestructuras han aumentado la presión sobre unos sistemas defensivos sometidos a un enorme desgaste, precisamente cuando Ucrania se prepara para afrontar otro invierno de guerra.
España forma parte además de la Coalición Antimisiles Balísticos, una iniciativa dirigida a mejorar la capacidad ucraniana para hacer frente a este tipo de armamento. El Gobierno mantiene igualmente su compromiso de continuar prestando asistencia diplomática, militar, financiera y humanitaria en coordinación con sus socios europeos y aliados.
La reunión dejó otros compromisos concretos. Los países participantes acordaron proporcionar ayuda inmediata al sector energético ucraniano antes del invierno y endurecer las medidas destinadas a limitar los recursos con los que Moscú financia la guerra, mediante nuevas sanciones, actuaciones contra su denominada flota en la sombra y un mayor control de las fórmulas utilizadas para eludir las restricciones internacionales.
El respaldo europeo también ha recibido un nuevo impulso financiero. La Comisión Europea anunció 6.100 millones de euros destinados a reforzar las capacidades defensivas de Ucrania, en una jornada en la que varios dirigentes europeos se desplazaron hasta Kiev para acompañar a Zelenski en el aniversario de la independencia.
Una paz que no puede decidirse a costa de Ucrania
La posición española se inscribe en una idea compartida por buena parte de los socios europeos. La búsqueda de una salida diplomática no puede traducirse en imponer a Ucrania las condiciones territoriales de quien inició la invasión. Zelenski volvió a expresarlo durante los actos de este lunes al defender que su país quiere la paz, pero rechaza que esa paz equivalga a una rendición o a la renuncia de su soberanía.
La Coalición de Voluntarios mantiene además los preparativos para una eventual fuerza multinacional que podría desplegarse cuando exista un cese creíble de las hostilidades, integrada dentro de un sistema más amplio de garantías de seguridad para impedir que un futuro acuerdo termine convertido únicamente en una pausa antes de otra ofensiva rusa.
España respalda también el proceso de adhesión de Ucrania a la Unión Europea y las reformas emprendidas por Kiev para avanzar hacia ese objetivo. A los 35 años de recuperar su independencia y después de más de cuatro años de invasión a gran escala, la cuestión que vuelve a estar sobre la mesa europea no es únicamente cómo terminar la guerra, sino qué condiciones pueden garantizar que la paz preserve aquello que Ucrania lleva años defendiendo, su derecho a seguir decidiendo su propio futuro.
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