La “diarrea explosiva” deja más de 25.000 afectados y 2 fallecidos en EEUU y México

Los primeros síntomas, que aparecen dentro de un plazo de hasta 14 días desde la ingesta de alimentos, impiden detectar la causa

07 de Agosto de 2026
Actualizado a las 10:13h
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Estados Unidos diarrea
Donald Trump durante su rueda de prensa para informar sobre la operación Maduro

Más de 25.000 afectados, cientos de hospitalizaciones y dos fallecidos. Estados Unidos y, en menor medida México, afrontan el mayor brote de ciclosporiasis del que se tiene constancia, una enfermedad intestinal provocada por el parásito Cyclospora cayetanensis que ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias de ambos países y ha reabierto el debate sobre la seguridad de la cadena alimentaria.

La magnitud de casos denunciados, ha generado una gran preocupación en consumidores, productores y médicos por la posible distribución de alimentos contaminados y que puede poner en jaque al sistema sanitario norteamericano por la virulencia con la que se expande la diarrea. Y con un problema añadido: no logran identificar el origen, como y que producto o alimentos provocan el desarrollo del parásito.

Un brote sin precedentes

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), el brote continúa expandiéndose y ya afecta a numerosos estados del país. La investigación epidemiológica sigue abierta mientras los expertos intentan identificar con precisión el origen de la contaminación.

Según las últimas estimaciones publicadas por Reuters y Associated Press informan el número de casos ha superado ya los 25.000, convirtiéndose en el mayor episodio de ciclosporiasis documentado en Estados Unidos. Los epidemiólogos advierten, además, de que la cifra real podría ser considerablemente superior, ya que muchas personas con síntomas leves nunca llegan a realizarse una prueba específica para detectar el parásito.

La situación resulta especialmente preocupante en Michigan. De acuerdo con Reuters, este estado concentra el mayor número de afectados y ha confirmado las dos primeras muertes relacionadas con el brote. De acuerdo a la información facilitada por las autoridades sanitarias de ese estado a la agencia británica, las víctimas padecían enfermedades previas, pero la intensa deshidratación provocada por la infección agravó decisivamente su estado de salud.

Las causas de la diarrea

Según los informes del CDC, la enfermedad está causada por el protozoo Cyclospora cayetanensis, un microorganismo microscópico que se transmite principalmente a través del consumo de alimentos o agua contaminados con materia fecal humana.

A diferencia de otras infecciones gastrointestinales como las provocadas por Salmonella o Escherichia coli, el contagio directo entre personas es muy poco frecuente. La razón, añade el organismo estadounidense, es que el parásito necesita permanecer varios días en el medio ambiente antes de convertirse en infeccioso. Y aquí es precisamente esa característica la que dificulta enormemente el rastreo epidemiológico: cuando aparecen los síntomas, los pacientes suelen haber consumido numerosos alimentos diferentes durante los días anteriores, lo que complica identificar el origen exacto del brote, explican las autoridades sanitarias norteamericanas.

La lechuga, principal sospechosa

Según el comunicado de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), las pesquisas apuntan hacia productos distribuidos en varios estados, aunque todavía no existe una confirmación definitiva sobre el origen de la contaminación. Si bien existen sospechas que la lechuga iceberg puede favorecer el desarrollo del parasito, no se han obtenido certezas: se tratan de meras especulaciones sin aun rigor científico.

En la misma circular publicada este miércoles, la agencia federal ha explicado que la empresa Taylor Farms, uno de los mayores productores y distribuidores de frutas, verduras y ensaladas frescas de Norteamérica, retiró voluntariamente varios productos del mercado mientras continúan los análisis. La medida incluyó a ensaladas y paquetes de lechuga destinados a la venta en supermercados y también a grandes envases para restaurantes, distribuidores y empresas de restauración.

Asimismo, los investigadores analizaron posibles conexiones con algunos establecimientos de la cadena Taco Bell después de que varios afectados coincidieran en haber consumido alimentos allí antes de enfermar. No obstante, las autoridades estadounidenses subrayan que el problema no radica en la cadena de restauración, sino en la materia prima utilizada; la lechuga iceberg procedente del centro de México.

Tampoco se descartan otros productos como ensaladas, cilantro, albahaca, frambuesas o guisantes. No obstante, desde la FDA insisten, sin embargo, en que la investigación permanece abierta y no descartan que aparezcan otros alimentos implicados.

En resumen, hay varias conjeturas que pasan desde la lechuga Iceberg hasta productos de la franquicia de tacos mexicanos o frambuesas y guisantes, pero de momento, las autoridades sanitarias estadounidenses siguen sin dar con la clave que provoca el desarrollo del parásito, y por lo tanto, la “diarrea explosiva”, tal como la han denominado algunos medios del gigante norteamericano.

Período de ventana

Otra de las dificultades que afrontan los investigadores epidemiológicos es el periodo de ventana, es decir, el plazo en que tarda en aparecer los primeros síntomas. De acuerdo a lo que se sabe hasta ahora, el CDC insiste que suelen aparecer entre dos y catorce días desde el contagio. Así, el rastreo de la causa, de qué alimentos lo han provocado es prácticamente imposible. Durante este periodo, el afectado no ha parado de alimentarse por lo que identificar de forma específica que producto de los ingeridos ha permitido el desarrollo del parasito, resulta inviable.

De acuerdo a los casos detectados, la manifestación más característica es una intensa diarrea acuosa y de ahí la denominación de “explosiva” para diferenciarla de la conocida hasta ahora. A ello se suman fuertes dolores abdominales, náuseas, pérdida de apetito, pérdida de peso, fatiga extrema y, en algunos casos, fiebre baja.

Según explica la clínica Cleveland Clinic y recogen diversos medios sanitarios estadounidenses, la enfermedad puede prolongarse durante varias semanas e incluso presentar recaídas si no se administra el tratamiento antibiótico adecuado. En personas mayores, pacientes inmunodeprimidos o enfermos crónicos, el riesgo de complicaciones aumenta de forma considerable.

Riesgo en nuestro país

De acuerdo con las recomendaciones de las autoridades sanitarias europeas, los casos detectados en Europa suelen estar relacionados con viajeros internacionales o con alimentos importados procedentes de zonas donde el parásito está presente.

De hecho, este jueves, la Secretaría de Salud de México ha confirmado 33 casos en México, aunque estas vez los análisis a los lotes de lechuga de la planta Taylor Farms México, señalada en un primer momento por Estados Unidos como posible origen de las infecciones, han dado negativo.

En cualquier caso, el secretario de Salud mexicano, David Kershenobich ha salido en redes sociales, a última hora de la tarde, a tranquilizar a la ciudadanía al afirmar que los afectados por ciclosporiasis representan apenas el 0.00002% de la población, por lo que descarta una emergencia sanitaria en el país.

Por su parte, desde Reino Unido han detectado este miércoles la aparición de un total de 67 casos, 51 de ellos de turistas que habían estado previamente en la Riviera Maya.

Aunque los expertos insisten en que el riesgo de contraer ciclosporiasis en España es muy bajo, no estamos exentos de poder traerla a nuestro país, más en estos momentos de periodo vacacional, por el solo hecho de viajar a cualquiera de los destinos afectados, tal como han informado las autoridades británicas.

Cómo evitar el contagio

Como suelen pasar con las grandes infecciones o virus- como con la Covid en 2020- las autoridades sanitarias de los Estados Unidos y de México, recuerdan que existen una serie de medidas que ayudan a disminuir la probabilidad de sufrir infecciones transmitidas por alimentos.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la primera recomendación es lavarse siempre las manos con agua y jabón antes de manipular alimentos y después de utilizar el baño.

El organismo estadounidense también aconseja lavar cuidadosamente frutas y verduras bajo agua corriente antes de consumirlas, incluso cuando se vayan a pelar. No obstante, advierten de que esta medida puede reducir el riesgo, pero no garantiza la eliminación completa de Cyclospora, ya que el parásito puede adherirse a la superficie de algunos alimentos y resistir el lavado convencional.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) recomienda además mantener una correcta higiene en la cocina, separar los alimentos crudos de los ya preparados para evitar contaminaciones cruzadas y conservar adecuadamente los productos perecederos.

Por su parte, la Cleveland Clinic recuerda que también es aconsejable beber únicamente agua potable o embotellada cuando se viaje a países donde la enfermedad es más frecuente, así como evitar consumir frutas o verduras crudas si no se conoce su procedencia o no pueden lavarse de forma segura.

Si bien, desde el estallido de casos ocurrido en los últimos días, la Unión Europea ha extremado los controles sanitarios para los productos con origen en los países afectados, en caso que aun así llegase contaminado al consumidor, las medidas domésticas pueden ayudar a disminuir el riesgo, aunque no a eliminarlo por completo.

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