Cuatro ciudadanos españoles permanecen sin localizar después de las graves inundaciones que han golpeado Nepal y el vecino Tíbet, según la última información facilitada por el Ministerio de Asuntos Exteriores. El dato supone un cambio respecto al balance disponible el miércoles, cuando el departamento que dirige José Manuel Albares todavía aseguraba que no tenía constancia de españoles afectados o ilocalizables.
La información llega en unas horas en las que resulta especialmente difícil establecer un balance definitivo de la catástrofe. Las cifras de muertos y desaparecidos han ido aumentando conforme los equipos de rescate han conseguido acceder a las zonas afectadas, con numerosas carreteras cortadas, puentes destruidos y problemas de comunicación que han dejado aisladas algunas poblaciones.
Las informaciones difundidas el miércoles situaban en más de 700 las personas desaparecidas o con las que se había perdido el contacto. Solo entre los turistas se contabilizaban 484 personas, 391 de ellas extranjeras y 93 nepalíes.
Una riada que arrasó la frontera
El golpe más grave se produjo en el distrito de Rasuwa, en el norte de Nepal y junto a la frontera china. La crecida del río Bhote Koshi alcanzó las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi y arrasó puentes, carreteras e instalaciones hidroeléctricas, complicando desde el primer momento la llegada de los servicios de emergencia.
La tragedia afecta también al Tíbet. Las primeras informaciones procedentes de China daban cuenta de centenares de desaparecidos en el condado de Gyirong, situado al otro lado de la frontera. Las autoridades investigan además la secuencia que pudo desencadenar la avenida de agua y barro, después de que los primeros indicios apuntaran a un gran deslizamiento que habría bloqueado temporalmente el cauce antes de ceder.
Buena parte de la preocupación se concentra ahora en los turistas y peregrinos que recorrían la región en dirección al monte Kailash. La pérdida de comunicaciones ha impedido durante horas determinar cuántas personas estaban realmente atrapadas y cuántas simplemente habían quedado incomunicadas.
Para España, la prioridad está ahora en localizar a los cuatro ciudadanos de los que todavía no se conoce el paradero. Exteriores mantiene el seguimiento de la emergencia a través de su red consular en la zona, en una búsqueda condicionada por la magnitud de los daños y las enormes dificultades para acceder a algunos de los lugares castigados por la riada.
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