Los correos de Epstein implican a Trump: "Por supuesto que sabía de las chicas"

Tres correos del pederasta Jeffrey Epstein difundidos por demócratas del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes revelarían más vínculos del actual presidente de los Estados Unidos con el magnate

12 de Noviembre de 2025
Actualizado a las 16:18h
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Donald Trump baila hasta con un cuarteto de cuerda | Foto: The White House

El nombre de Jeffrey Epstein vuelve a sacudir la política estadounidense. Nuevos correos electrónicos entregados por el entorno del magnate a los investigadores del Congreso sugieren que Epstein afirmó, en privado, que el presidente Donald Trump conocía, presuntamente, a las menores implicadas en su red de tráfico sexual.

Los mensajes, publicados este miércoles por los demócratas del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, forman parte de un conjunto de documentos que el panel ha recibido tras meses de solicitudes formales. El comité, que investiga las conexiones y el posible encubrimiento institucional en torno al caso Epstein, ha acusado al Departamento de Justicia de no cooperar plenamente con la investigación.

“Por supuesto que sabía de las chicas”

En uno de los correos, fechado en 2019 y dirigido al escritor y periodista Michael Wolff, Epstein se refiere directamente a Trump: “Trump dijo que me pidió que renunciara, cuando nunca fui miembro”, escribió Epstein, en aparente alusión al club Mar-a-Lago. “Por supuesto que sabía de las chicas, ya que le pidió a Ghislaine que parara”.

La “Ghislaine” mencionada es Ghislaine Maxwell, la socia y cómplice de Epstein, actualmente encarcelada por tráfico sexual de menores y otros delitos. En el mensaje, Epstein parece sugerir que Trump estaba al tanto de sus actividades y que incluso habría intervenido a través de Maxwell.

Los correos, que datan de varios años antes del suicidio de Epstein en una prisión federal en 2019, no aportan pruebas concluyentes sobre la supuesta implicación directa del presidente. Sin embargo, sí ofrecen una nueva ventana a las relaciones personales y sociales entre Epstein, Trump y su entorno en las décadas previas a que el escándalo estallara públicamente.

El “perro que no ha ladrado”

Otro correo, enviado en 2011 por Epstein a Maxwell, contiene una referencia enigmática a Trump: “Trump es un perro que no ha ladrado”, escribió el financiero, sugiriendo que el presidente no había revelado información comprometedora sobre él o sobre su red de contactos.

En ese mismo intercambio, Epstein menciona a una víctima, cuyo nombre ha sido censurado por los investigadores, que “pasó horas con Trump”. El documento no detalla la naturaleza de ese encuentro ni proporciona contexto adicional.

Silencio oficial

Trump ha negado reiteradamente cualquier implicación con los delitos de Epstein o Maxwell. En declaraciones públicas desde 2019, ha sostenido que rompió toda relación con el magnate “hace muchos años”, y que apenas lo conocía fuera del círculo social de Palm Beach. “No era fan suyo”, afirmó entonces.

Hasta el momento, no existen pruebas documentales o testimoniales que vinculen directamente a Trump con la red de tráfico sexual que Epstein mantuvo durante décadas con la colaboración de Maxwell y otros cómplices.

El Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental, controlado por los demócratas, ha mantenido abierta una investigación sobre la gestión del caso Epstein desde que se revelaron las irregularidades en su acuerdo de inmunidad en Florida, firmado en 2008 durante la Administración Bush. Ese acuerdo permitió a Epstein evitar una larga condena federal a cambio de declararse culpable en un proceso estatal menor.

Los demócratas del panel han acusado al Departamento de Justicia y al FBI de retener documentos clave sobre las decisiones adoptadas entonces, y de no entregar los registros completos solicitados por el Congreso. “Estamos ante un patrón de opacidad que impide al público conocer la magnitud real del encubrimiento”, declaró un asesor del comité bajo condición de anonimato.

Los republicanos del comité, por su parte, han criticado la publicación de los correos por considerarla “políticamente motivada”, y sostienen que el panel debería concentrarse en las reformas institucionales del sistema penitenciario, no en “revivir teorías sobre figuras públicas”.

A más de cinco años de su muerte, el caso Epstein sigue siendo una herida abierta en el corazón de la élite política, financiera y judicial estadounidense. Su red de contactos incluía a presidentes, banqueros, científicos y miembros de la realeza. La publicación de nuevos correos refuerza la percepción de que el magnate actuó durante años con una impunidad sostenida por su poder social y sus relaciones con figuras influyentes.

Por ahora, el Comité de Supervisión promete nuevas audiencias y citaciones. Pero la publicación de los correos de Epstein recuerda una vez más que el caso nunca ha sido solo sobre un individuo, sino sobre un ecosistema de silencio y complicidad que sigue extendiendo su sombra sobre Washington.

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