Bruselas confirma desinformación rusa sobre Ceuta pero no que provocara la crisis

La UE detectó canales vinculados a Rusia que amplificaron lo ocurrido en Ceuta desde el 30 de julio, pero asegura que no tiene pruebas concluyentes de que actores extranjeros desencadenaran la entrada masiva

02 de Septiembre de 2026
Actualizado a las 18:03h
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Bruselas confirma desinformación rusa sobre Ceuta pero no que provocara la crisis

Bruselas ha introducido una precisión importante en el debate sobre el origen de la crisis migratoria de Ceuta. El Servicio Europeo de Acción Exterior asegura que no dispone de «evidencia concluyente» de que una campaña de desinformación impulsada por actores estatales extranjeros desencadenara la entrada masiva, aunque sí confirma que Rusia trató de explotar posteriormente lo ocurrido a través de las redes sociales.

La diferencia está también en las fechas. La Comisión Europea ya informó el 6 de agosto de que había detectado canales, «en particular rusos», que comenzaron a amplificar la situación de Ceuta a partir del 30 de julio. El portavoz comunitario Guillaume Mercier precisó entonces que durante los días anteriores no se había observado una actividad similar.

Ese dato permite separar dos cuestiones que durante las últimas semanas han terminado mezclándose, qué provocó la llegada masiva y quién aprovechó después la crisis para difundir desinformación vinculó la propagación de bulos sobre Ceuta con redes asociadas a Rusia, Israel y grupos de extrema derecha. El Gobierno asegura disponer de informes internos de Exteriores y sostiene que existen «evidencias» de que foros digitales procedentes de Rusia e Israel amplificaron lo sucedido con la intención de fracturar y polarizar a Europa y a la sociedad española.

En el caso ruso, al menos una parte de esa afirmación encuentra respaldo en lo observado por las instituciones europeas. Bruselas sí detectó canales vinculados a Rusia actuando sobre la conversación digital una vez iniciada la crisis.

Bruselas no confirma la acusación sobre Israel

La diplomacia europea no ha confirmado hasta ahora una actividad equivalente atribuible a Israel. La posición comunitaria es mucho más precisa respecto a Rusia. Detectó intentos de sacar partido de lo sucedido y de alimentar la polarización, pero no dispone de pruebas concluyentes que permitan sostener que una operación extranjera de desinformación desencadenara los acontecimientos de Ceuta.

La cronología conocida refuerza esa cautela. La actividad rusa identificada por la Comisión comienza el 30 de julio, cuando la crisis ya había estallado, y no aparece con una intensidad comparable durante las jornadas anteriores.

Eso no convierte en irrelevante lo ocurrido después. Las campañas de desinformación aprovechan precisamente situaciones de enorme tensión para introducir relatos falsos, aumentar su difusión y erosionar la confianza en las instituciones. En las semanas posteriores a la entrada masiva circularon imágenes descontextualizadas y contenidos falsos sobre Ceuta, algunos difundidos por páginas pertenecientes a redes prorrusas.

Pero la información conocida hasta ahora coloca un límite bastante claro a lo que puede afirmarse sobre su responsabilidad en el origen de la crisis. Rusia aparece en la investigación europea sobre lo que ocurrió en las redes después del 30 de julio. Bruselas, por ahora, no la sitúa detrás de lo que ocurrió en la frontera.

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