Resistencia al cambio, emociones y bioquímica

El funcionamiento de nuestras emociones y su correspondencia con la bioquímica de nuestro cuerpo

28 de Agosto de 2026
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Una de cada cuatro chicas de 17-21 años confía sus emociones a la inteligencia artificial

Según la literatura científica más actual, nuestro cerebro crea los conceptos a partir de la ley de memoria asociativa. Nuestro cerebro no suele conocer la diferencia entre lo que ve en su entorno y lo que recuerda ya que se activan las mismas redes neuronales en ambos casos.

Cualquier información que procesamos, que tomamos del entorno, está empañada por las experiencias que hemos vivido y por la reacción emocional que tuvimos ante esa experiencia, así que lo que hacemos es re-accionar con lo que llamamos «piloto automático».

Construimos modelos de cómo vemos el mundo exterior a través de nuestras experiencias y a medida que acumulamos información vamos puliendo el modelo de una forma u otra. Nos contamos a nosotros mismos nuestra propia historia de lo que es el mundo exterior.

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https://www.youtube.com/watch?v=KbHT6Gr64Sk

Los péptidos, una familia de sesenta a setenta macromoléculas, fueron estudiados originalmente en otros contextos y recibieron nombres diferentes: hormonas, neurotransmisores, endorfinas, factores de crecimiento, etc.

Al ligarse a las células inmunológicas, las glándulas y las células del cerebro, los péptidos forman una vasta red psicosomática que se extiende por todo el organismo. Juegan un papel crucial en las actividades coordinadoras del sistema inmunológico ya que ligan e integran las actividades mentales, emocionales y biológicas (Capra, 2006; Pert, 2000). Esta es la razón por la que nuestras emociones afectan a nuestro cuerpo físico.

La mayoría de los péptidos, si no todos, alteran la conducta y los estados de ánimo, y los científicos suponen que cada péptido puede evocar un tono emocional único. El grupo entero de sesenta a setenta péptidos puede constituir un lenguaje bioquímico universal de las emociones.

Los péptidos de la emoción se encuentran en el sistema inmunitario, en el aparato digestivo, en la médula, en las células adiposas, también se encuentran efectivamente en las partes del cerebro relacionadas con las emociones, es decir, es cierto que el sistema límbico es un polo cerebral emocional pero porque allí se halla una gran cantidad de receptores de péptidos. De esta manera Pert (2000) observa que existe un entramado de comunicación a través del cual todo el cuerpo responde a una emoción concreta.

Mientras que antes creíamos que las emociones sólo nos afectaban psicológicamente, ahora se entiende que nos afectan también físicamente. Por ejemplo, todo el intestino está cubierto con receptores de péptidos y es por tal razón que muchas veces cuando estamos ansiosos o nerviosos, es el aparato digestivo el blanco de nuestras tensiones.

Desde que sabemos que nuestro cerebro posee la capacidad de la plasticidad, o sea, que sus redes son moldeables, nos damos cuenta de que tenemos en nuestras propias manos las riendas de cómo manejar nuestras propias emociones.

Si haces algo una y otra vez, tus canales neuronales recolectan y refuerzan esa conducta/actitud. Cada día refuerzas esa red neuronal y creas tu propia identidad. Si todos los días estás triste o todos los días te sientes enfadado/a, esto provoca una reacción química en tu cuerpo, estás reforzando esa emoción y con el tiempo, creándote esa identidad.

Si dejas de conectarte con esa emoción, con el tiempo, esas células nerviosas que están conectadas, producen una reacción química en el cuerpo de rotura con esa conexión.

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En el Hipotálamo se concentran las cadenas de proteínas (péptidos), estas se ensamblan en determinadas cadenas de neuropéptidos o neurohormonas que se corresponden con los estados emocionales que experimentamos diariamente.

Hay sustancias químicas para el enfado, la tristeza, la alegría… En el momento en el que experimentamos un estado emocional en el cuerpo o cerebro, el hipotálamo ensambla de inmediato al péptido y luego lo suelta por la glándula pituitaria en el flujo sanguíneo. Cuando llega a la sangre sigue su camino hasta distintos centros o partes del cuerpo.

Una célula puede tener miles de receptores en su exterior, abriéndose en espera. Cuando un péptido atraca en una célula como si fuera una llave en una cerradura, se pega a él y lo mueve, mandando una señal a la célula.

Todas las moléculas poseen un aspecto de vibración de energía y otro de partícula o fisiológico. En el plano fisiológico, las moléculas de las emociones se desplazan por todo el cuerpo y navegan por el espacio intercelular funcionando como ligando en el intento de encajar en los receptores de las células, al igual que una llave en la cerradura correspondiente. Cuando esto sucede, producen un cambio químico y energético en la célula. Estas moléculas de las emociones afectan a todas las células del cuerpo. Entonces, los péptidos son la manifestación bioquímica de las emociones.

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https://www.youtube.com/watch?v=it-t9UDbET8

 Así la forma de reaccionar viene condicionada por nuestras experiencias anteriores y ante un hecho similar, reaccionamos directamente con el piloto automático.

Una de las maneras más efectivas de romper con esa conexión (no saludable) es a través de la práctica de la Atención Plena. A través de su práctica, se da el espacio correspondiente al «observador», que estará atento para que en la próxima ocasión no reaccionemos con el piloto automático y sepamos dar una respuesta más creativa, diferente a como anteriormente habíamos hecho. Así es como se consiguen resultados diferentes, haciendo las cosas de diferente manera.

Cuando vuelvas a preguntarte: ¿¡por qué siempre me pasa lo mismo?!, observa tus respuestas automáticas ante tales situaciones y prueba a responder de una forma diferente.


Fuentes:

Ceberio, Marcelo R.. (2017). Ecuación de resistencia al cambio. Aplicación de la escala de análisis de la resistencia al cambio como herramienta terapéutica. Ciencias Psicológicas,11(1), 101-117. https://dx.doi.org/10.22235/cp.v11i2.1351

Cummings KA, Lacagnina AF, Clem RL. GABAergic microcircuitry of fear memory encoding. Neurobiol Learn Mem. 2021 Oct;184:107504. doi: 10.1016/j.nlm.2021.107504. Epub 2021 Aug 20. PMID: 34425220; PMCID: PMC8640988.

Rodríguez‐Ramos, Á., Moriana, J. A., García‐Torres, F., & Ruiz‐Rubio, M. (2019). Emotional stability is associated with the MAOA promoter uVNTR polymorphism in women. Brain and Behavior, 9(9), e01376. https://doi.org/10.1002/brb3.1376.

 

What´s the bleep do you know?. (2004). [Documental] Estados Unidos: William Arntz, Betsy Chasse y Mark Vicente.

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