También es bastante frecuente entre los más jóvenes la gastroenteritis. Sus síntomas son diarrea, vómitos, fiebre y dolor abdominal. Los pediatras avisan de que resulta fácil su transmisión por vía fecal-oral en cambios de pañal o cuando los niños se limpian, y por ello es necesario enseñarles bien algunas medidas higiénicas. "El tratamiento consiste en buena hidratación y una dieta astringente, solo en caso de que no mejore su pediatra puede recetarle antibióticos", afirma el doctor García-Sala. Los probióticos son también eficaces para aumentar la flora bacteriana y disminuir los gérmenes más patógenos, indica este especialista.Tampoco se quedan atrás cada año, las infecciones de oído. La otitis es una inflamación del oído medio, habitualmente derivada de un cuadro infeccioso respiratorio previo por acumulación de secreciones mucosas. "Los niños son más vulnerables a esta infección porque sus trompas de Eustaquio son más cortas, horizontales y anchas", declara la Sociedad Española de Pediatría. Además esta infección puede presentar fiebre y dolor de oídos, que se cura en 2 o 3 días con un tratamiento de gotas óticas con antiinflamatorios. En ocasiones el pediatra podría recetar un tratamiento antibiótico.
Otra enfermedad clásica en la escuela es la roseola o exantema súbito, que se manifiesta con fiebre alta y erupciones cutáneas (puntitos rosados que no pican). "El niño puede, además, tener bastante mucosidad nasal, dolor de garganta y enrojecimiento de ojos. No existe tratamiento específico y la enfermedad finaliza, por lo general, por sí sola sin complicaciones", detalla García-Peña. La fiebre remite bien con los antitérmicos.Frecuente es también la conjuntivitis. Se trata de una inflamación de la conjuntiva, la membrana que envuelve el ojo por la zona esclara (parte blanca del ojo) y el párpado por dentro. Su tratamiento es a base de colirio, durante una semana, hasta que el niño amanezca al menos dos días consecutivos sin secreciones y con los ojos normales.Según el doctor García-Peña, estas enfermedades e infecciones no deben alarmar a los padres, porque "el pasarlas mejorará su sistema inmunológico, que creará anticuerpos para estas enfermedades. Si ve que se encuentra débil o tiene fiebre, déjele en casa hasta que mejore. Estas enfermedades son comunes y no necesitan ser comunicadas a otros padres".En cambio sí se debe avisar al colegio, y este al resto de padres, cuando un niño haya contraído piojos o enfermedades como la meningitis, el sarampión, las paperas y la varicela, infecciones que pueden ser graves o potencialmente mortales. "Afortunadamente la mayoría de los niños están vacunados contra estas patologías, pero lamentablemente no todos lo están y es mejor prevenir", aseguran los pediatras.Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
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