En los últimos días, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha vuelto a poner el foco en los medicamentos inyectables para adelgazar, como Mounjaro y Ozempic, recordando que la pérdida de peso lograda con estos fármacos no siempre se mantiene una vez se suspende el tratamiento.
Ambos medicamentos, aprobados en la Unión Europea por la Agencia Europea de Medicamentos, han demostrado en ensayos clínicos su eficacia para reducir kilos de manera significativa, especialmente Mounjaro, que destaca por su capacidad de generar descensos más pronunciados gracias a su acción dual sobre los receptores GLP1 y GIP. Ozempic, aunque ligeramente menos potente en términos de pérdida de peso, cuenta con un historial más amplio de estudios a largo plazo.
Según los datos del estudio del British Medical Journal , centrado en los efectos de la semaglutida (Wegovy y Ozempic) y de la tirzepatida (Mounjaro), la OCU confirma que la pérdida media al finalizar el tratamiento suele ser de 14,7 kilos con oscilaciones que van desde los 11 a los 18,4 kilogramos.
El efecto rebote, según la OCU
La OCU recuerda que, al interrumpir el tratamiento con estos medicamentos, es frecuente recuperar parte o la totalidad del peso perdido si no se mantienen cambios estructurales en la dieta y el estilo de vida. En el caso de Mounjaro, esta recuperación puede ser especialmente notable debido a la magnitud de la pérdida inicial. En pocas palabras, a mayor descenso de peso, más probabilidades que el rebote sea superior.
Si en cuanto a cifras se refiere, tras dejar el tratamiento, según el informe del instituto británico, el peso suele recuperarse a un ritmo medio de 800 gramos por mes. Un año después, de acuerdo a los casos analizados, ya se han recuperado de media unos 9,9 kilogramos, y a los 18 meses lo esperable es que se haya recuperado todo el peso perdido.
💉¿Cuánto peso se recupera al dejar las inyecciones para adelgazar como Ozempic o Mounjaro?
— OCU (@consumidores) February 17, 2026
ℹ️Efecto rebote, una realidad. La pérdida lograda tiende a revertirse completamente en aproximadamente año y medio una vez finalizado el tratamiento.https://t.co/NaCaXCuoUe
“Presentar estos fármacos como soluciones rápidas sin reforzar la importancia de hábitos saludables puede llevar a frustración y a un efecto rebote significativo”, advierten desde la organización. La advertencia se aplica tanto a Mounjaro como a otros inyectables de similar mecanismo, incluyendo Ozempic.
Para evitar llegar a esa situación, desde OCU insisten en la necesidad de cambiar los patrones de conducta en cuanto a la alimentación y la actividad física: el tratamiento debe ser acompañado por un cambio de habitos donde las inyecciones por si solas no valen, al menos, si el paciente pretende mantener los resultados a largo plazo.
En términos generales, y vistos los resultados obtenidos, Mounjaro puede inducir mayores reducciones de peso, pero también podría asociarse a un riesgo de rebote proporcionalmente mayor, mientras que Ozempic ofrece un descenso más gradual y sostenido, con un perfil de evidencia más largo.
Un recordatorio histórico
La advertencia actual de la OCU se suma a sus denuncias anteriores ya en agosto de 2024, cuando alertaba sobre ciertos aspectos de Mounjaro considerados poco transparentes en cuanto a información sobre riesgos, efectos secundarios y posibles interacciones principalmente con anticonceptivos orales.
Por aquel entonces, la organización insistía en que, aunque un fármaco esté aprobado en Europa, los pacientes deben recibir información clara y completa para tomar decisiones responsables y con expectativas realistas y ponía el foco en que cualquier efecto adverso o secundario deben ser reflejado tanto en el prospecto como en la ficha técnica del medicamento, no dando lugar a discrepancias, independientemente del lugar de comercialización, tal como era el caso de los países de la Unión Europea donde existía hace año y medio esa confusión técnica sobre el Mounjaro.