“Lo desconocido es algo que no puedes nombrar”

La escritora Maite R. Ochotorena aborda en su última novela, ‘Lo nuestro’, todos los vericuetos de lo desconocido, ese espacio de incertidumbre que “es un baile contigo mismo tratando de no caer al abismo”

31 de Marzo de 2026
Actualizado a las 14:01h
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Maite R. Ochotorena "Lo desconocido
La escritora Maite R. Ochotorena

Maite R. Ochotorena (San Sebastián, 1970) es una escritora integral. Guionista de cine y televisión, creativa de videojuegos, ha realizado numerosos relatos cortos influenciada por autores como Edgar Allan Poe, Agatha Christie y Alejandro Dumas. Sin embargo, es en su incursión en la novela, género que le apasiona, en donde ha destacado como una de las grandes narradoras de los últimos años. La mensajera del bosque (editorial Planeta 2021) tuvo un amplio reconocimiento por parte de los lectores, así como Un desierto de hielo (editorial Planeta 2023) y Donde habita el miedo (Booket Planeta 2023). Lo nuestro es su novela más reciente, una obra que indaga en lo desconocido, ese espacio de incertidumbre que, como dice la escritora, “es un baile contigo mismo tratando de no caer al abismo”.

Novela intimista, de asombro, de un miedo que surge en la soledad de lo rural. Trae una mezcla inquietante.

Lo es, ofrezco con este libro un billete a lo desconocido, a las cosas que no podemos nombrar, que son precisamente las que más nos inquietan; a esa intimidad en la que los horrores se crecen por no exteriorizarlos, al silencio que hace crecer las dudas y la desconfianza, a los murmullos que dan paso a las mentiras y las exageraciones.

¿Dónde está ubicado Barbari, el pueblo en donde acontece su novela?

En la comarca del Goierri, en Gipuzkoa. Su nombre hace referencia a un barrio de Zerain, un pueblo precioso con mucha historia en el que me he inspirado desde el principio. Tiene un origen minero que en un principio iba a explorar, pero al final decidí que no encajaba con mi proyecto y por eso lo oculté tras un nombre ficticio y sólo se menciona como un pueblo vecino donde trabaja mucha gente de Barbari. Se enclava en un entorno natural maravilloso, rodeado de montes y bosques, de pastos verdes y caseríos que salpican las laderas de las colinas, entre Ormaiztegi, Segura, Zerain y Zegama.

¿Qué significa Lo nuestrodentro de la historia?

Lo nuestro habla de una forma de ser, de las costumbres más enraizadas, de la intimidad de un conjunto de personas acostumbradas a callar los problemas, a vivir los miedos y la incertidumbre a solas, al amor del fuego, a resolverlos en familia. Habla de la firmeza a la hora de defender las creencias y supersticiones —la cultura que es el alma del pueblo—, del escepticismo hacia los desconocidos y hacia quienes pretendan arrebatar con la razón o la fe esa esencia e imponer otra forma de vivir. Lo nuestro es algo muy íntimo a lo que se aferran, es una voz callada, una mirada cauta, un gesto inadvertido, es un cerrar las puertas y dejarte fuera.

Lo nuestro es algo muy íntimo a lo que se aferran, es una voz callada, una mirada cauta, un gesto inadvertido, es un cerrar las puertas y dejarte fuera”

¿Quién es Martín de Aristizabal? ¿Qué ocurre cuando llega al pueblo, con qué se va a encontrar?

Es el nuevo coadjutor, es decir, un sacerdote que llega para ayudar al viejo párroco en sus funciones en la parroquia. Es joven, optimista y estudioso, con un interés profundo por las costumbres y los cuentos y una mente racional. Tiene un carácter abierto y tiene muchas ganas de conocer a la gente y de aportar cosas buenas a su vida. Sin embargo, cuando llega a Barbari se topa con un ambiente enrarecido de rumores y desapariciones. La gente no se abre a él y guarda secretos. Le va a resultar difícil ganarse sus corazones y el párroco tampoco se lo pone fácil.

¿La España despoblada le ha inspirado en el diseño de la trama?

No, la verdad es que no ha sido así. No pensaba en eso cuando me planteé esta historia. De hecho, la inicié de una manera y luego me he dejado llevar por derroteros distintos. Es más bien un viaje emocional que ha salido de mí mientras pasaba el duelo por la muerte de mis padres y mi suegra en poco tiempo. Estos últimos años han sido oscuros para mí, y eso es lo que ha marcado el espíritu del libro. Habla mucho del duelo, de la soledad, del amor hacia los seres queridos, del arrepentimiento, de la culpa, de los errores, del miedo a lo que vendrá. Es una novela que nace de la tristeza, con la mirada puesta en el pasado y al mismo tiempo en el futuro, es un libro de transición.

¿Alguna vez ha sentido el miedo que transmiten los espacios de su novela?

Desde luego, muchas veces. Mis padres tenían una chabola en la misma zona donde está ambientada, en pleno monte, rodeada de bosques. Pasé allí mucho tiempo en mi infancia y adolescencia y mis vivencias marcaron mi vida y mi personalidad con contundencia. Las nieblas, la oscuridad absoluta al caer la noche, el cielo estrellado como nunca verás en una ciudad, el aislamiento (ni una casa, ni una carretera en muchos kilómetros a la redonda, nadie en muchos días), la lluvia y el viento, la nieve, el no tener televisión, sólo lectura, la radio y a mi familia para distraerme, ha sido un acicate importante para vivencias de todo tipo, para tener miedo y desarrollar mi imaginación. Tengo muchas anécdotas al respecto con mis hermanos. Juntos hemos pasado noches de verdadero terror.

¿Le inspira lo desconocido?

Odio la incertidumbre, me gusta sentir que tengo el control y en cuanto no es así me lleno de inseguridad. Lo desconocido simboliza eso, es algo que no puedes nombrar, que no tiene forma ni se atiene a norma alguna; es un baile contigo mismo tratando de no caer al abismo, un ejercicio de crecimiento cuando lo afrontas y sales de tu zona de confort para saber qué es, porque sólo cuando enciendes la luz y lo miras de frente le pierdes el miedo. Está muy presente en toda mi obra, es un vacío que aparece de pronto en tu entorno conocido y que bordeas con respeto sin atreverte a cercarte demasiado. Es el abismo y el vértigo en el que se cuelan tus convicciones. Claro que me inspira, forma parte de lo que pretendo desentrañar.

¿Diría que esta es su historia más intimista? ¿Fue compleja su construcción?

Es con diferencia la más intimista y envolvente que he escrito. Es un abrigo que me pusieron cuando murieron mis padres, como le decía al principio, un abrigo que me venía grande, que pesaba y me resultaba incómodo; un abrigo que no quería llevar, pero al que acabé acomodándome. Es muy personal, está impregnada de ese maremágnum que he llevado por dentro tantos meses, de dudas, de tristeza y abandono, de orfandad, de esperanza y miedo. Y sí, su construcción ha sido la más compleja que he tenido que afrontar, por cuanto me ha obligado a mirar de frente mi propio dolor, a canalizarlo, a ponerle nombre. Me ha hecho dudar de mí misma, me ha impulsado a cambiar cuando sólo quería esconderme, a reconstruirme, a mirar hacia delante y a confiar. Le tengo mucho respeto a este libro por eso, debía preservar su esencia hasta el final y mantenerla indemne pasara lo que pasara. Otra cosa habría sido traicionarme a mí misma.

¿La literatura es un reto? ¿espera que para el lector también lo sea?

Siempre lo es, de forma constante, cada vez que termino un libro y empiezo otro vuelvo al punto de partida y me siento tan pequeñita como la primera vez, igual de inexperta y tambaleante y al mismo tiempo con la misma ilusión y aún más ganas, porque con cada proyecto crezco, aprendo algo más de mí y de los demás. Como lectora, cada lectura me hace avanzar y cambiar. Un libro es un reto y te reta. No te dice lo que quieres escuchar, o sí, a veces te acompaña y se convierte en una nana; a veces te rompe los esquemas, te contradice, te abre los ojos. Así espero que se sienta el lector, capaz de abrir la mente y el corazón a otras voces y otras formas de ver el mundo, capaz de afrontar el dolor, la soledad o el miedo con esperanza, que se sienta audaz, temeroso, único y dueño de ese nuevo mundo que tiene entre las manos.

 

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