La UE y Australia cierran su acuerdo comercial tras años de negociación

La negociación llevaba casi una década abierta, con avances intermitentes y más de un momento de bloqueo, pero finalmente ha salido adelante

24 de Marzo de 2026
Actualizado a las 9:42h
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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro australiano, Anthony Albanese, han anunciado este martes el cierre del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Australia, un pacto que busca reducir barreras comerciales y reforzar una relación que en los últimos años también ha ido ganando peso en el terreno estratégico.

El anuncio se ha producido en una comparecencia conjunta en la que Von der Leyen ha subrayado el valor político del acuerdo, no solo en términos económicos sino también en un contexto internacional cada vez más tensionado. Ha insistido en la idea de que se trata de un acuerdo equilibrado y ha puesto cifras a sus efectos: los exportadores europeos, ha señalado, podrán ahorrar alrededor de mil millones de euros en aranceles, mientras que las exportaciones hacia Australia podrían crecer en torno a un 33% en la próxima década.

Más allá de los porcentajes, lo que Bruselas busca es consolidar una red de socios comerciales considerados fiables en un momento en el que las grandes economías están recurriendo de nuevo a políticas proteccionistas y a la presión arancelaria. En ese marco, la Comisión insiste en la necesidad de diversificar relaciones y reducir dependencias, una línea que se ha acelerado en los últimos meses.

El acuerdo con Australia se inscribe precisamente en esa estrategia. Von der Leyen lo ha presentado como parte de una ampliación progresiva del espacio comercial europeo, que en poco tiempo ha sumado acuerdos con distintas regiones del mundo. No se trata solo de abrir mercados, sino de construir una red de intercambios que, en palabras de la propia Comisión, permita amortiguar las tensiones de un entorno económico cada vez más incierto.

Desde el lado australiano, Albanese ha valorado el pacto como un paso relevante en la relación con la Unión Europea. Ha hablado de un acuerdo “integral y equilibrado” que, según sus previsiones, tendrá un impacto directo en la economía del país, facilitando el acceso de sus productos al mercado europeo y reduciendo costes para consumidores y empresas.

El contenido del acuerdo apunta en esa dirección. Se eliminan aranceles para una parte significativa de las exportaciones australianas, incluyendo sectores como el vino, los productos del mar o la horticultura, y se amplían las posibilidades de entrada en el mercado europeo para otros productos agroalimentarios. Al mismo tiempo, la Unión Europea abre la puerta a una mayor presencia de servicios australianos, siempre dentro de los estándares regulatorios europeos.

Uno de los aspectos que ambas partes han querido destacar tiene que ver con las materias primas críticas. Australia es uno de los principales productores mundiales de recursos como el litio o las tierras raras, mientras que Europa figura entre los grandes consumidores. En ese terreno, el acuerdo incluye el impulso a proyectos conjuntos destinados a asegurar el suministro y reducir vulnerabilidades en cadenas que en los últimos años han demostrado ser especialmente sensibles.

Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, junto con las políticas arancelarias aplicadas en distintos momentos por la Administración estadounidense, han reconfigurado el mapa de relaciones económicas internacionales. En ese contexto, tanto Bruselas como Canberra han optado por reforzar alianzas que consideran más estables y previsibles.

El camino hasta este acuerdo no ha sido sencillo. Las negociaciones comenzaron en 2018, pero quedaron prácticamente bloqueadas en 2023 por las diferencias en torno al acceso de los productos agroalimentarios australianos al mercado europeo. Sectores como el vacuno, el ovino o el azúcar fueron durante meses el principal punto de fricción. El entendimiento alcanzado ahora sugiere que ambas partes han optado por flexibilizar posiciones para cerrar un acuerdo que llevaba demasiado tiempo pendiente.

Con este paso, la Unión Europea continúa ampliando su red de acuerdos comerciales en un momento en el que el comercio internacional vuelve a estar atravesado por factores políticos. Más que un simple tratado económico, el acuerdo con Australia se presenta como parte de una estrategia más amplia, en la que la estabilidad de los socios pesa tanto como el volumen de los intercambios.

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