La Junta General de Accionistas de Naturgy se ha celebrado este martes en un contexto de máxima tensión geopolítica, marcada por la inestabilidad en el conflicto de Oriente Medio. El presidente de la energética, Francisco Reynés, ha aprovechado este foro para lanzar un mensaje de calma y solvencia, subrayando que, aunque la incertidumbre global aumentará la volatilidad en los mercados energéticos y financieros, la compañía cuenta con una estructura de suministro que la mantiene al margen de las rupturas en el "Medio Este". La clave de este blindaje reside en la fructífera relación con Sonatrach, el gigante argelino que no solo es proveedor estratégico a través del gasoducto Medgaz, sino que además consolida su compromiso como accionista con un 4% del capital de la firma española.
En términos de gestión de riesgos, Reynés ha destacado la importancia de la visibilidad del aprovisionamiento argelino como un activo de estabilidad exclusiva. Esta conexión directa con Argelia permite a Naturgy operar con un equilibrio robusto entre la energía comprada y vendida, apoyado en contratos a precio fijo que oscilan entre los 10 y 20 TWh. De cara al futuro inmediato, la compañía se prepara para el nuevo marco regulatorio de las redes de gas (2027-2032), cuya retribución será definida próximamente por la CNMC. La estrategia, según el presidente, será capturar nuevas oportunidades de crecimiento sin comprometer la solvencia ni la estructura de capital de la organización.
Los resultados financieros ratificados por la junta reflejan un ejercicio de sólido crecimiento, con un beneficio neto de 2.023 millones de euros, lo que supone un incremento del 6,4% respecto al año anterior. Este desempeño ha permitido a la energética elevar su compromiso con el accionista, aprobando un dividendo total de 1,77 euros por acción correspondiente al ejercicio 2025, un 10% superior al de 2024. A pesar de una deuda neta que se sitúa en los 12.317 millones de euros, Naturgy ha mantenido un ritmo inversor de 2.100 millones de euros, destinados principalmente a la modernización de redes y a proyectos vinculados a la transición energética y gases renovables.
El panorama corporativo de la compañía también ha vivido una transformación profunda con la salida definitiva de GIP-BlackRock. Este movimiento, sumado a la autoopa ejecutada el año pasado, ha provocado que el free float de Naturgy alcance su nivel más elevado en 25 años de cotización. Según Reynés, la vuelta a los índices MSCI ha multiplicado por nueve el valor negociado de la acción, convirtiendo a Naturgy en una compañía más líquida y verdaderamente cotizada. No obstante, la dirección reconoce que la cotización aún no refleja todo el potencial de valor de la empresa en comparación con otros competidores del sector, un diferencial que esperan corregir mediante una mejor comunicación de sus activos estratégicos y su capacidad de generación de caja.
En el ámbito operativo y de responsabilidades, la junta abordó el incidente del apagón del 28 de abril. El director jurídico, Manuel García Cobaleda, fue tajante al señalar que los informes de la CNMC y de los operadores europeos (Entso-e) no atribuyen responsabilidades directas a Naturgy. El análisis técnico sugiere que el fallo se debió a un sobrevoltaje por causas externas, ajenas a la infraestructura de la compañía. Se puso de relieve que el 58% de la potencia de los ciclos combinados que sostienen la tensión del sistema en España pertenecen a Naturgy, reafirmando su papel como garante de la seguridad de suministro mediante la flexibilidad del gas.
Finalmente, el horizonte de la compañía se inclina hacia la sostenibilidad y el biometano, con 65 proyectos de gases renovables en marcha. La reelección de Francisco Reynés como consejero ejecutivo hasta 2030, adelantada un año sobre lo previsto, asegura la continuidad de un liderazgo que busca equilibrar la rentabilidad del gas tradicional con la aceleración de la transición energética. Con el respaldo de CriteriaCaixabank como principal accionista (28,5%) y la entrada de nuevos perfiles en el consejo, Naturgy se posiciona para navegar un mercado energético donde la proactividad en la gestión del riesgo y la independencia de las rutas de suministro serán las ventajas competitivas determinantes.