El petróleo vuelve a rozar los 100 dólares tras el respaldo iraní al bloqueo del estrecho de Ormuz

La tensión en el Golfo Pérsico impulsa el precio del crudo mientras el nuevo líder supremo iraní defiende mantener la presión sobre una de las principales rutas energéticas del planeta

13 de Marzo de 2026
Actualizado a las 9:36h
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El petróleo vuelve a rozar los 100 dólares tras el respaldo iraní al bloqueo del estrecho de Ormuz

Los mercados petroleros reaccionaron con rapidez a la escalada geopolítica en el Golfo Pérsico. El barril de Brent volvió a situarse cerca de los 100 dólares, impulsado por la decisión del nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, de respaldar el bloqueo del estrecho de Ormuz como parte de la respuesta de Teherán a los ataques de Estados Unidos e Israel. La volatilidad refleja hasta qué punto la guerra en la región vuelve a colocar la energía en el centro de la economía global.

La reacción de los mercados fue inmediata. El Brent, referencia para Europa, registró una subida cercana al 9%, hasta alcanzar los 100,12 dólares por barril tras cerrar la sesión anterior por debajo de los 92 dólares. En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, superó los 95 dólares, en un movimiento similar de fuerte revalorización.

Las cifras reflejan un patrón bien conocido en los mercados energéticos: cada episodio de tensión en el Golfo Pérsico se traduce casi automáticamente en una subida del petróleo.

El estrecho de Ormuz, situado entre Irán y la península arábiga, es uno de los puntos más sensibles del sistema energético mundial. El cuello de botella del petróleo. Por ese paso marítimo circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se consume en el planeta. Cualquier alteración en su funcionamiento, incluso si es parcial o temporal,  tiene capacidad para alterar los precios globales.

El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, dejó clara la posición de Teherán en su primer mensaje público tras asumir el cargo. El ayatolá defendió que el bloqueo del estrecho de Ormuz debe seguir utilizándose como herramienta estratégica frente a los ataques que Irán atribuye a Estados Unidos e Israel.

El mensaje se difundió a través de las redes sociales de su oficina y coincidió con nuevos incidentes en la zona, incluidos ataques a varios buques en el área del Golfo.

La reacción internacional ha sido inmediata. Estados Unidos estudia la posibilidad de reforzar la seguridad marítima en la zona, aunque el secretario de Energía estadounidense reconoció que la Armada todavía no está preparada para escoltar buques en el estrecho de forma inmediata. Según explicó, esa capacidad podría estar disponible en las próximas semanas si la situación continúa deteriorándose. El reconocimiento refleja hasta qué punto el conflicto ha introducido incertidumbre en uno de los puntos neurálgicos del comercio energético global.

La guerra y el mercado

El aumento del precio del crudo no es solo una cuestión de oferta y demanda. En gran medida responde también a factores psicológicos y a la percepción de riesgo en los mercados. La sola posibilidad de que el estrecho de Ormuz quede parcialmente bloqueado obliga a traders, refinerías y grandes compañías energéticas a anticipar posibles interrupciones del suministro. Ese movimiento especulativo amplifica la volatilidad del precio del petróleo.

En medio de esta tensión, el presidente estadounidense, Donald Trump, añadió un elemento más a la discusión al celebrar públicamente que el aumento del precio del crudo beneficia a su país. Estados Unidos es actualmente el mayor productor mundial de petróleo, recordó el mandatario, lo que implica que un barril más caro también se traduce en mayores ingresos para la industria energética estadounidense. Mientras la tensión militar continúe y el estrecho de Ormuz siga siendo utilizado como herramienta de presión estratégica, el mercado petrolero seguirá reaccionando con la misma sensibilidad que ha mostrado en las últimas jornadas.

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