“Ni un derecho menos”: la rebelión de las trabajadoras del textil de UGT

UGT acusa a la patronal de Inditex, Primark, Mango y H&M de impulsar un acuerdo que “recorta derechos” y consolida la precariedad en uno de los sectores más feminizados de España

12 de Mayo de 2026
Actualizado a las 11:21h
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“Ni un derecho menos”: la rebelión de las trabajadoras del textil de UGT
Imagen de las concentraciones frente a tiendas de grandes cadenas en la Gran Vía madrileña simboliza el creciente malestar del sector. Frente a establecimientos de Pull&Bear, Primark, Mango o H&M, las plantillas exhibieron pancartas con el lema “Convenio ARTE NO, ni un derecho menos”, mientras coreaban consignas contra lo que consideran una ofensiva patronal disfrazada de modernización laboral. Foto UGT Madrid

Las calles de varias ciudades españolas han vuelto a llenarse de pancartas, silbatos y consignas contra el nuevo convenio estatal del comercio textil. Trabajadoras y trabajadores de gigantes de la moda como Inditex, Primark, H&M o Mango han vuelto a movilizarse este lunes en distintas ciudades del país para rechazar un preacuerdo de convenio estatal firmado entre la patronal Asociación Retail Textil España (ARTE), CCOO y Fetico, pero rechazado frontalmente por FeSMC UGT y CIG.

La protesta, impulsada por UGT, ha adquirido un tono especialmente duro. El sindicato considera que el texto pactado supone un “auténtico atropello” a los derechos laborales de las plantillas y denuncia que, lejos de mejorar las condiciones de vida de quienes sostienen diariamente el negocio multimillonario de la moda, consolida un modelo basado en salarios bajos, pérdida de derechos históricos y una mayor disponibilidad horaria para las empresas.

La imagen de las concentraciones frente a tiendas de grandes cadenas en la Gran Vía madrileña simboliza el creciente malestar del sector. Frente a establecimientos de Pull&Bear, Primark, Mango o H&M, las plantillas exhibieron pancartas con el lema “Convenio ARTE NO, ni un derecho menos”, mientras coreaban consignas contra lo que consideran una ofensiva patronal disfrazada de modernización laboral.

Un conflicto que va mucho más allá de un convenio

El enfrentamiento refleja una batalla de fondo sobre el modelo laboral del comercio textil en España. UGT sostiene que el nuevo convenio estatal vacía de contenido los acuerdos provinciales y autonómicos conquistados durante décadas mediante negociación colectiva.

La principal preocupación del sindicato es que el texto abra la puerta a una homogeneización a la baja de las condiciones laborales en todo el país. En territorios donde existían convenios más protectores, las plantillas temen perder pluses salariales, categorías profesionales y garantías relacionadas con la conciliación.

En Cantabria, una de las comunidades donde la tensión es más visible, la protesta llega después de dos huelgas generales de consumo convocadas los pasados 19 de abril y 2 de mayo. Allí, la portavoz de UGT en el sector, Sara Martínez, lanzó una de las críticas más contundentes contra el acuerdo.

“Con este convenio se pierde de todo”, resumió durante una concentración ante la sede de CEOE-Cepyme en Santander. Según denunció, desaparecerían categorías profesionales históricas como la de dependienta mayor y podrían verse afectados complementos salariales vinculados a idiomas, actividad o escaparatismo.

Pero el punto que más indignación genera entre las plantillas es la regulación de domingos, festivos y sábados por la tarde. UGT sostiene que el nuevo marco convierte en prácticamente obligatoria una disponibilidad que hasta ahora estaba mucho más limitada y protegida económicamente.

Para muchas trabajadoras —un colectivo altamente feminizado y con una elevada presencia de contratos parciales— el temor no es únicamente salarial. La incertidumbre sobre horarios y cambios de jornada amenaza directamente la conciliación familiar y personal.

“La moda vende millones mientras las plantillas siguen al límite”

El conflicto también ha reabierto el debate sobre el enorme contraste entre los beneficios de las grandes multinacionales textiles y las condiciones laborales de parte de sus empleados.

UGT insiste en que resulta incomprensible que empresas con beneficios multimillonarios intenten sacar adelante un convenio que, según denuncian, no garantiza mejoras reales frente al encarecimiento de la vida. El sindicato acusa además a la patronal de utilizar el diálogo social como una operación de imagen.

El secretario de Comercio y Grandes Almacenes de FeSMC UGT Castilla-La Mancha, José Manuel Barquero, fue especialmente contundente al afirmar que el acuerdo pretende “blanquear una cultura empresarial” que niega mejoras reales a quienes sostienen diariamente el sector.

“UGT ni se vende ni vende a los trabajadores y trabajadoras”, afirmó el dirigente sindical, que acusó a las empresas de apostar por una negociación basada más en la fotografía pública que en avances efectivos para las plantillas.

Barquero considera que el texto pactado “consolida un modelo basado en la precariedad laboral y salarial” y alerta de que los salarios planteados continúan alejados de la realidad económica actual y del incremento del coste de vida.

Las protestas se han extendido por comunidades como Castilla-La Mancha, Castilla y León o Madrid, donde las movilizaciones han servido además para preparar la huelga general estatal convocada para el próximo 23 de mayo.

Un sector feminizado y especialmente vulnerable

Uno de los elementos centrales del conflicto es el perfil de las trabajadoras afectadas. El comercio textil es uno de los sectores más feminizados del mercado laboral español. Miles de empleadas trabajan con jornadas parciales, salarios ajustados y horarios sometidos a continuos cambios según campañas comerciales, rebajas o aperturas extraordinarias.

Los sindicatos críticos con el acuerdo advierten de que el nuevo convenio puede agravar todavía más esa situación. La ampliación de la disponibilidad horaria y la flexibilidad empresarial, aseguran, golpeará especialmente a mujeres con cargas familiares.

Además, denuncian que las grandes cadenas intentan imponer un modelo estatal que reduzca el peso de convenios territoriales más avanzados, eliminando derechos conquistados durante años de movilizaciones y negociaciones.

El temor a una “desregulación encubierta” del tiempo de trabajo aparece constantemente en las protestas. Las plantillas denuncian que la flexibilidad empresarial acaba traduciéndose en vidas personales imposibles de organizar.

La patronal defiende el acuerdo y niega recortes

Desde ARTE, sin embargo, la versión es radicalmente distinta. La patronal insiste en que el convenio aún está en construcción y acusa a UGT de lanzar mensajes alarmistas antes de que termine la negociación definitiva.

La presidenta de ARTE, Ana López-Casero, ha defendido públicamente que el preacuerdo “promueve la equidad y mejora real de las condiciones laborales” y rechaza que exista ningún recorte de derechos.

Según la patronal, el nuevo texto incorpora avances importantes como la reducción de 50 horas de jornada anual, mejoras en fines de semana de calidad y compensaciones para domingos y festivos.

También aseguran que el convenio busca eliminar desigualdades territoriales y establecer un marco homogéneo para más de 100.000 personas trabajadoras del sector en toda España.

Sin embargo, esas explicaciones no han frenado el creciente clima de confrontación. UGT ya ha advertido de que las movilizaciones continuarán y que podrían intensificarse en las próximas semanas.

La batalla por el convenio del textil se ha convertido así en uno de los mayores conflictos laborales abiertos actualmente en el comercio español. Y todo apunta a que las calles seguirán siendo el escenario de una disputa que enfrenta dos modelos completamente opuestos: el de las grandes multinacionales que buscan uniformidad y flexibilidad, y el de unas plantillas que temen perder derechos conquistados tras décadas de lucha sindical.

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