Madrid vuelve a situarse en la parte más incómoda de la tabla: la Comunidad de Madrid fue en febrero la autonomía donde más aumentó el paro en términos absolutos, con 3.694 personas más registradas en las oficinas de empleo, hasta un total de 282.283 desempleados.
El dato, por sí solo, no describe toda la película: febrero suele ser un mes de “rebote” tras el bache estacional de enero, con movimientos intensos en servicios y actividades ligadas al calendario. Aun así, el contraste con el conjunto del país y con otras comunidades es lo que pone el foco en Madrid. A nivel estatal, el paro subió 3.584 personas en febrero, hasta 2.442.646, pero en comparación interanual España logró reducirlo en 150.803 personas (-5,81%). En Madrid, en cambio, la caída anual es más modesta: -9.459 personas (-3,24%).

Para UGT Madrid, el problema no es únicamente que el paro suba un mes, sino cómo sube y a quién golpea. En la valoración sindical, Isabel Vilabella Tellado (secretaria de Empleo de UGT Madrid) resume la preocupación en una frase que señala directamente a la población joven: “casi la mitad de todo el desempleo son menores de 25 años”. Y añade el matiz que agrava el diagnóstico: no se trata de un movimiento neutro, sino de un empeoramiento asociado a la entrada de jóvenes “sin empleo anterior” que buscan su primera oportunidad.
Un mes con “remontada” en afiliación, pero con más parados en Madrid
El mismo mes que deja más paro en la región también trae una mejora en la afiliación. En febrero, Madrid sumó 12.806 afiliados a la Seguridad Social, hasta 3.857.701 ocupados, según los datos difundidos a partir de las estadísticas oficiales. Esto explica parte de la aparente contradicción: el mercado puede estar creando empleo y, al mismo tiempo, aumentar el número de personas apuntadas al paro si entran más demandantes (por ejemplo, jóvenes que terminan estudios o buscan su primer trabajo) o si hay rotación y contratos de muy corta duración.
Pero el sindicalismo insiste en que Madrid tiene un rasgo propio que empeora el impacto social de estos vaivenes: una parte relevante del empleo que se crea no siempre se traduce en estabilidad. Vilabella lo formula de manera directa: “la mayor parte de las personas que tienen empleo… lo tienen en un mercado de precariedad”, con jornadas a tiempo parcial y una temporalidad que, en la lectura de UGT Madrid, sigue siendo demasiado alta.
Mujeres: más paro y una brecha que no se cierra al ritmo del país
El segundo gran bloque de alerta es el empleo femenino. UGT Madrid subraya que el paro tiene rostro de mujer: “las mujeres siguen siendo las más perjudicadas en el empleo”, recordando que concentran en torno al 59% del desempleo regional y vinculando esa desigualdad con una brecha salarial del 23%, que se traduce —en términos medios— en unos 8.000 euros menos al año. Esa combinación (más desempleo y peores salarios) no solo reduce ingresos: también recorta cotizaciones, carreras laborales y pensiones futuras.
El sindicato añade un contraste político-económico que busca evidenciar que el fenómeno no es inevitable: mientras en el conjunto de España se aprecia una reducción de la brecha en el mercado de trabajo asociada a más contratación indefinida y mayor calidad del empleo, en Madrid el avance sería más lento y más frágil, especialmente en sectores donde la rotación es habitual.
Servicios y también industria: la señal que inquieta
Otro punto que UGT Madrid remarca es la composición sectorial del incremento del paro. Es “esperable” que el sector servicios ajuste tras la campaña navideña, pero febrero deja una señal que, en palabras de Vilabella, resulta especialmente preocupante: “este mes es preocupante que aumente también en industria, casi en la misma medida que en el sector servicios”. Si la subida del desempleo se extendiera más allá de los sectores estacionales, el problema dejaría de ser un simple cambio de ciclo mensual y empezaría a parecerse a un deterioro más profundo.
El mensaje es claro: Madrid no puede resignarse a que la estacionalidad sea la coartada permanente. Si el empleo se concentra en servicios de baja estabilidad, cualquier desaceleración se convierte en más paro; y si además aparecen tensiones en industria, la región pierde un ancla clave: los sectores con más productividad, mejores salarios y trayectorias laborales más sólidas.
Prestaciones: cuando el paro llega sin red
El último ángulo es el del “paro sin protección”. UGT Madrid advierte de un aumento de personas desempleadas sin prestación, vinculado a la pérdida de subsidios y de la Renta Activa de Inserción. La consecuencia social es inmediata: hogares que pasan del ajuste a la emergencia en cuestión de semanas. Vilabella lo sintetiza así: “los datos sobre prestaciones también son negativos”, y lo conecta con una realidad que se repite en crisis pequeñas y grandes: quien encadena contratos cortos suele llegar antes al desempleo… y llega con menos cobertura.
La propuesta: más impulso a la Estrategia Madrid por el Empleo
Ante este escenario, UGT Madrid plantea una respuesta que combina urgencia y orientación: reforzar políticas activas y dirigirlas a los colectivos donde el problema se concentra. La propia Vilabella lo expresa con una propuesta concreta: “proponemos un mayor impulso de la estrategia Madrid por el empleo para que Madrid no continúe destruyendo empleo y que aumente la contratación de mujeres, jóvenes y personas senior”.
El mensaje final no es catastrofista, pero sí exigente: los datos permiten lecturas optimistas si se mira la afiliación o el descenso anual del paro, pero en Madrid el termómetro marca fiebre en los grupos más vulnerables y en la calidad del empleo. Y cuando una región lidera la subida mensual del paro y recorta menos que el país en el balance anual, la pregunta deja de ser estadística para convertirse en política: qué modelo de empleo se está construyendo y quién se queda fuera.