UGT Madrid valora positivamente los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al cuarto trimestre de 2025, que sitúan por primera vez en años el número de personas desempleadas en la Comunidad de Madrid por debajo de las 300.000. En concreto, el paro se reduce en 34.100 personas respecto al mismo periodo del año anterior, lo que confirma una evolución favorable del mercado laboral madrileño.
La EPA es la principal estadística oficial para medir el empleo y el paro en España. A diferencia de otros registros administrativos, como el paro registrado en las oficinas de empleo, la EPA se basa en una gran encuesta a hogares, lo que permite conocer no solo cuántas personas están en paro, sino también su edad, sexo, sector, duración del desempleo o tipo de contrato. Por eso, es la herramienta más completa para analizar la calidad real del empleo.
Pleno empleo precario
Según los datos, la tasa de paro en Madrid se acerca a lo que los economistas consideran “pleno empleo”, es decir, una situación en la que prácticamente todas las personas que quieren trabajar encuentran trabajo. Sin embargo, desde UGT Madrid se insiste en que esta visión optimista se diluye cuando se analizan los datos con más detalle.
Tal y como ha explicado Isabel Vilabella Tellado, secretaria de Formación, Empleo y Memoria Democrática de UGT Madrid, “los datos generales son positivos, pero esconden brechas que no solo no se reducen, sino que en algunos casos se agrandan”. La primera de ellas sigue siendo la brecha de género: las mujeres continúan concentrando un mayor porcentaje de desempleo que los hombres, y su peso dentro del total de personas paradas incluso aumenta ligeramente.
Otro dato especialmente preocupante es la duración del desempleo. Cuatro de cada diez personas en paro en Madrid llevan más de un año buscando trabajo sin éxito. Este fenómeno, conocido como paro de larga duración, es uno de los más difíciles de revertir, porque con el paso del tiempo se pierden competencias profesionales, se deteriora la autoestima y se reducen las oportunidades reales de reincorporación al mercado laboral.
Expulsión de los mayores de 55 años
La edad es otro factor clave. Una de cada cinco personas desempleadas tiene más de 55 años. Este colectivo sufre una doble penalización: por un lado, la dificultad para ser contratado; por otro, el riesgo de quedar atrapado entre el paro y la jubilación, con pensiones futuras más bajas y trayectorias laborales interrumpidas.
Además, UGT Madrid alerta de un dato especialmente grave: el paro en el sector industrial ha aumentado un 23%. La industria es uno de los sectores que genera empleo más estable, mejor remunerado y con mayor valor añadido. Su debilitamiento no solo afecta al presente, sino que compromete el futuro económico de la región.
Desde el sindicato se reconoce que están dando resultados las medidas acordadas en el marco del diálogo social entre la Comunidad de Madrid, la patronal y los sindicatos, especialmente los planes de empleo dirigidos a jóvenes y a personas mayores de 45 años. Estas políticas activas de empleo buscan facilitar la inserción laboral mediante orientación, formación y acompañamiento personalizado.
No obstante, UGT Madrid considera imprescindible profundizar en esta línea. Las políticas públicas deben centrarse en las personas que más dificultades tienen para acceder al empleo, combinando protección social con medidas de activación reales. Esto significa no solo ofrecer ayudas económicas, sino invertir en formación, recualificación profesional y actualización de competencias, especialmente en sectores con potencial de crecimiento.
Para Isabel Vilabella, la clave está clara: “Lo más importante en Madrid es reforzar el empleo de calidad, y eso se consigue apostando por la industria, la investigación y la innovación, con planes específicos y sostenidos en el tiempo”.
UGT Madrid concluye que la bajada del paro es una buena noticia, pero insuficiente si no va acompañada de una mejora estructural del mercado laboral. Menos precariedad, menos desigualdad y más empleo estable deben ser los verdaderos indicadores del éxito económico, más allá de los titulares optimistas.