El gigante energético Iberdrola ha vuelto a demostrar la solidez de su modelo de negocio al presentar los resultados del ejercicio 2025, un año marcado por la expansión internacional y la eficiencia operativa. La compañía presidida por Ignacio Galán ha registrado un beneficio neto de 6.285 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 12 % respecto al año anterior. Este resultado histórico se ve reforzado por un beneficio neto ajustado que escala un 10 %, evidenciando la capacidad de la eléctrica para generar valor recurrente a pesar de los ajustes contables sin impacto en caja realizados en su cartera de renovables.
El motor principal de este crecimiento ha sido el negocio de redes eléctricas, cuyo EBITDA se disparó un 21 % gracias a una base de activos regulados cada vez más amplia y a la actualización de tarifas internacionales. En total, el EBITDA ajustado del grupo alcanzó los 15.680 millones de euros, una cifra que refleja la estabilidad de sus ingresos en mercados con marcos regulatorios predecibles. La electrificación de la economía se confirma así como una tendencia imparable que Iberdrola lidera a través de la modernización de infraestructuras críticas en Europa y América.
La estrategia de inversión de la operadora ha alcanzado niveles sin precedentes, destinando 14.460 millones de euros al desarrollo de nuevos proyectos, con un foco muy claro en la seguridad jurídica de Estados Unidos y el Reino Unido, donde se ha concentrado el 60 % del capital invertido. Gracias a este esfuerzo inversor, la base de activos regulados de Iberdrola ya se sitúa en los 51.000 millones de euros, tras hitos estratégicos como la integración total de Electricity North West en territorio británico o la plena operatividad de la interconexión eléctrica entre Estados Unidos y Canadá.
En el ámbito de la generación de energía limpia, la compañía mantiene un enfoque selectivo y altamente rentable. Durante el último año, Iberdrola ha completado la instalación de 2.710 MW de nueva capacidad y almacenamiento, elevando su capacidad instalada total hasta los 58.000 MW. La confianza del mercado en su capacidad de suministro es tal que el 100 % de la producción para 2026 ya está vendida, consolidando su posición como líder europeo en el mercado de contratos a largo plazo o PPA.
La salud financiera de la multinacional también ha experimentado una mejora notable. El flujo de caja operativo creció un 8,2 %, permitiendo una reducción de la deuda neta en 1.500 millones de euros, que ahora se sitúa en los 50.200 millones. Con una liquidez superior a los 21.000 millones de euros, suficiente para cubrir más de dos años de necesidades de financiación, Iberdrola afronta el futuro con una solvencia envidiable que le permite mejorar la retribución a sus accionistas.
De hecho, la compañía ha anunciado un pago total de 4.500 millones de euros en dividendos, lo que supone un incremento del 12 %. La propuesta de dividendo de Iberdrola para este ejercicio se sitúa en 0,68 euros por acción, una cifra que premia la fidelidad de sus inversores tras un cuarto de siglo de crecimiento sostenido en el que la capitalización bursátil se ha multiplicado por doce, superando ya los 135.000 millones de euros.
Más allá del balance financiero, el impacto socioeconómico de la eléctrica, denominado dividendo social, ha alcanzado niveles récord. La contribución fiscal de Iberdrola superó los 10.400 millones de euros a nivel global, de los cuales casi la mitad se ingresaron en las arcas públicas españolas. Asimismo, la compañía sostiene más de 500.000 puestos de trabajo a través de sus compras a proveedores y ha ampliado su propia plantilla hasta los 45.400 empleados. Este compromiso con el entorno se completa con una firme apuesta por la sostenibilidad, logrando unas emisiones de tan solo 41 gramos de CO2 por kWh en Europa, una cifra cinco veces inferior a la media del sector.
Las perspectivas de crecimiento de Iberdrola para los próximos años son optimistas, con una previsión de beneficio neto ajustado que superará los 7.600 millones de euros en 2028. Esta hoja de ruta confirma a la eléctrica como el referente de la transformación energética global, apoyada en una inversión constante en I+D+i y en la convicción de que la descarbonización es la única vía hacia una economía eficiente y resiliente.