La Agencia Tributaria ha ampliado su radar sobre algunas de las nuevas fronteras del fraude fiscal. El Plan de Control Tributario para 2026 refuerza la vigilancia sobre el negocio digital, las operaciones con criptomonedas, los movimientos de dinero a través de neobancos y la tributación de creadores de contenido en redes sociales. El objetivo declarado es aprovechar el volumen creciente de información financiera disponible para detectar rentas ocultas, patrimonios no declarados y estructuras societarias utilizadas para eludir impuestos.
El nuevo plan de la Agencia Tributaria refleja una transformación profunda del escenario fiscal. La economía digital ha multiplicado las formas de generar ingresos y también las maneras de ocultarlos.
Durante años, los mecanismos de control tributario se diseñaron para una economía más física: empresas, oficinas, establecimientos. Hoy una parte creciente de los ingresos se genera en plataformas digitales, cuentas internacionales o modelos de negocio que apenas existían hace una década.
El plan aprobado para 2026 intenta adaptarse a ese nuevo contexto.
Uno de los cambios más relevantes será el uso intensivo de nueva información financiera procedente de entidades bancarias. Desde este año, los bancos deberán remitir a Hacienda declaraciones mensuales sobre cobros realizados con tarjeta y movimientos en cuentas financieras.
Ese flujo de datos permitirá detectar con mayor precisión actividades económicas no declaradas, sociedades pantalla o estructuras utilizadas para ocultar ingresos.
La Agencia Tributaria confía en que ese cruce de información refuerce la lucha contra la economía sumergida.
El dinero digital bajo vigilancia
El plan dedica una atención especial a las entidades financieras digitales conocidas como neobancos. Estas plataformas, que operan en muchos casos desde distintos países europeos, se han convertido en una herramienta frecuente para gestionar pagos y transferencias fuera del sistema bancario tradicional.
Hacienda centrará sus inspecciones en contribuyentes que utilicen estas cuentas para ocultar rentas o patrimonios en el exterior.
La nueva información disponible sobre pagos transfronterizos permitirá rastrear mejor esos movimientos.
Otro de los frentes prioritarios será el comercio electrónico. Las plataformas de venta online deberán seguir facilitando información fiscal a través de los mecanismos europeos de intercambio de datos, lo que permitirá detectar empresas que simulan estar establecidas en la Unión Europea para reducir su carga tributaria.
Estas prácticas afectan especialmente al IVA en operaciones de comercio digital.
El objetivo de Hacienda es impedir que determinadas empresas utilicen estructuras societarias complejas para modificar artificialmente su forma de tributación.
Influencers y nuevas economías
El plan también presta atención a un fenómeno que ha crecido con rapidez en los últimos años: los ingresos obtenidos por creadores de contenido en redes sociales.
La Agencia Tributaria continuará analizando la correcta tributación de los llamados influencers, incluidos los casos en los que estos trasladan su residencia fiscal a otros países.
La inspección se centrará en verificar si esos cambios responden realmente a una actividad económica desarrollada en el extranjero o si se trata de desplazamientos diseñados para reducir la carga fiscal.
El ámbito de las criptomonedas será otro de los puntos clave del control tributario en 2026. Hacienda intensificará las actuaciones sobre contribuyentes que hayan operado con monedas virtuales sin declarar las ganancias obtenidas.
Para ello utilizará herramientas de trazabilidad basadas en tecnología blockchain, que permiten seguir el rastro de determinadas operaciones digitales.
El objetivo es detectar patrimonios no justificados o ganancias patrimoniales no declaradas.
El mercado inmobiliario
El sector inmobiliario seguirá siendo uno de los espacios tradicionales de vigilancia fiscal. La Agencia Tributaria reforzará el control sobre operaciones de promoción, rehabilitación y transmisión de inmuebles, así como sobre la deducción indebida de determinados gastos financieros.
En paralelo, el plan pone especial atención en el fenómeno de los alquileres turísticos gestionados a través de plataformas digitales.
Hacienda pretende identificar arrendamientos que no se declaran correctamente o que se presentan como alquileres de vivienda cuando en realidad funcionan como alquileres temporales o turísticos.
El crecimiento de este mercado en los últimos años ha abierto nuevas zonas grises en la tributación inmobiliaria.
La inspección también se extenderá a las sociedades cotizadas de inversión inmobiliaria (socimis), cuyo régimen fiscal especial obliga a una vigilancia específica.
Además, el plan mantiene una línea prioritaria de control sobre multinacionales, grandes patrimonios y estructuras societarias complejas utilizadas para reducir la carga fiscal personal.
En estos casos, Hacienda prestará especial atención a los llamados signos externos de riqueza que no se corresponden con las rentas declaradas.
La estrategia fiscal para 2026 responde a una realidad cada vez más visible: en una economía donde el dinero circula con rapidez entre plataformas digitales, cuentas internacionales y nuevos modelos de negocio, la capacidad de los Estados para seguir ese rastro se ha convertido en una pieza central de la política fiscal.