España desafía la desaceleración global y se afianza como motor económico de Europa

La OCDE mejora su previsión para la economía española hasta el 2,2% en 2026, mientras alerta de una inflación persistente, los riesgos geopolíticos y la necesidad de reforzar las cuentas públicas

03 de Junio de 2026
Actualizado el 04 de junio
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España desafía la desaceleración global y se afianza como motor económico de Europa

La economía mundial afronta una etapa de creciente incertidumbre marcada por la persistencia de las tensiones geopolíticas, el encarecimiento de la energía y unas presiones inflacionistas que siguen afectando tanto a empresas como a hogares. En este contexto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha revisado sus previsiones económicas y dibuja un escenario de desaceleración para buena parte de las economías avanzadas. Sin embargo, entre las grandes potencias de la eurozona emerge una excepción destacada: España.

España OCDE 2026

OCDE (2026), Perspectivas económicas de la OCDE, Volumen 2026 Número 1: Bajo presión , Publicaciones de la OCDE, París, https://doi.org/10.1787/2d1956f0-en .

El último informe de perspectivas económicas del organismo internacional sitúa a España como la gran economía europea con mejor comportamiento previsto para 2026. La OCDE ha elevado una décima su estimación de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), hasta el 2,2%, una cifra que contrasta con el avance mucho más moderado previsto para las principales economías del entorno.

Mientras la institución prevé que Alemania y Francia crezcan apenas un 0,7% este año, e Italia un 0,5%, España se coloca claramente por delante de sus principales socios europeos. Para 2027, la organización mantiene sin cambios su previsión y calcula un crecimiento del 1,7%.

La mejora resulta especialmente significativa porque España es la única gran economía de la zona euro cuya previsión ha sido revisada al alza respecto a las estimaciones realizadas anteriormente. Además, el crecimiento esperado supera ampliamente la media de la eurozona, que la OCDE sitúa en apenas un 0,8% para 2026 y un 1,2% para 2027.

La fortaleza del consumo sostiene la expansión

Según el análisis de la OCDE, la economía española seguirá apoyándose principalmente en la demanda interna. El consumo privado continuará siendo uno de los grandes motores de la actividad gracias al buen comportamiento del mercado laboral y al aumento del empleo.

La organización destaca que la creación de puestos de trabajo está proporcionando una base sólida para sostener el gasto de los hogares, incluso en un contexto internacional complejo. A ello se suma el impulso de la inversión, favorecida por la ejecución de proyectos financiados con fondos europeos.

Esta combinación de empleo, consumo e inversión permite que España mantenga una trayectoria de crecimiento claramente superior a la de la mayoría de economías avanzadas del continente, a pesar de los efectos derivados de la incertidumbre internacional y de las tensiones comerciales que afectan al conjunto de la economía mundial.

No obstante, la OCDE introduce un matiz importante. El sector exterior, que durante años ha contribuido al crecimiento económico español, podría perder parte de su capacidad de impulso. El aumento de la actividad económica provocará un incremento de las importaciones, mientras que la demanda internacional de bienes y servicios españoles no avanzará al mismo ritmo.

Como consecuencia, la balanza comercial seguirá presentando déficit, limitando parcialmente el efecto positivo del crecimiento interno.

OCDE (2026), Perspectivas económicas de la OCDE, Volumen 2026 Número 1: Bajo presión , Publicaciones de la OCDE, París, https://doi.org/10.1787/2d1956f0-en
OCDE (2026), Perspectivas económicas de la OCDE, Volumen 2026 Número 1: Bajo presión , Publicaciones de la OCDE, París, https://doi.org/10.1787/2d1956f0-en

Una inflación que seguirá presionando a familias y empresas

Uno de los aspectos que más preocupa a la OCDE es la evolución de los precios. Aunque la situación española es más favorable que la de otras economías, el organismo considera que la inflación continuará siendo elevada durante un periodo prolongado.

Las previsiones apuntan a que el Índice de Precios de Consumo armonizado alcanzará el 3,3% en 2026 y el 2,9% en 2027. Ambas cifras permanecen claramente por encima del objetivo del 2% fijado por el Banco Central Europeo.

La institución subraya que el encarecimiento de las materias primas energéticas sigue siendo uno de los principales factores de presión. Desde finales de febrero, los precios del petróleo, los combustibles derivados, el gas natural y determinados fertilizantes han experimentado aumentos significativos, trasladando costes adicionales a numerosos sectores productivos.

Este escenario supone un desafío para los hogares, que continúan viendo reducido su poder adquisitivo, y para las empresas, especialmente aquellas con una elevada dependencia energética.

Pese a ello, la OCDE considera que España se encuentra en una posición relativamente favorable en comparación con otras grandes economías del mundo. La inflación prevista para el conjunto del G-20 se sitúa en el 4% para este año y en el 3,1% para el próximo, niveles superiores a los proyectados para la economía española.

Ayudas selectivas frente a la crisis energética

El informe dedica especial atención a las medidas adoptadas para amortiguar el impacto de la energía sobre las familias. La OCDE reconoce que las rebajas fiscales y las ayudas públicas pueden contribuir a reducir el daño económico derivado del encarecimiento de la electricidad, el gas y los combustibles.

Sin embargo, el organismo insiste en una recomendación que viene repitiendo desde hace años: las ayudas deben dirigirse prioritariamente a los colectivos más vulnerables y evitar, en la medida de lo posible, los mecanismos universales.

La razón es doble. Por un lado, las ayudas generalizadas benefician también a hogares con rentas elevadas que no necesitan apoyo público. Por otro, incrementan significativamente el gasto del Estado en un momento en el que muchos países mantienen niveles elevados de deuda pública.

Por ello, la organización apuesta por medidas temporales y focalizadas que permitan proteger a quienes más sufren la subida de precios sin deteriorar innecesariamente las cuentas públicas.

OCDE (2026), Perspectivas económicas de la OCDE, Volumen 2026 Número 1: Bajo presión , Publicaciones de la OCDE, París, https://doi.org/10.1787/2d1956f0-en .
OCDE (2026), Perspectivas económicas de la OCDE, Volumen 2026 Número 1: Bajo presión , Publicaciones de la OCDE, París, https://doi.org/10.1787/2d1956f0-en .

Menos deuda y menos paro

Las perspectivas para las finanzas públicas españolas son relativamente positivas. A pesar del esfuerzo presupuestario realizado para afrontar la crisis energética y apoyar a los hogares, la OCDE prevé que la deuda pública continúe reduciéndose gracias al crecimiento económico.

Las estimaciones apuntan a una deuda equivalente al 98,5% del PIB en 2026 y al 97,3% en 2027. Aunque siguen siendo niveles elevados, la trayectoria descendente constituye una señal favorable para la sostenibilidad de las cuentas públicas.

También se esperan avances relevantes en el mercado laboral. El organismo prevé que la tasa de desempleo rompa finalmente la barrera psicológica del 10% durante el próximo ejercicio. La reducción del paro supondría un hito importante para una economía que durante décadas ha convivido con tasas de desempleo muy superiores a las de sus socios europeos.

El reto de preparar el futuro

Pese al optimismo que reflejan las cifras de crecimiento, la OCDE advierte de que España no debe caer en la complacencia. El organismo considera que el actual dinamismo económico ofrece una oportunidad para reforzar la posición fiscal del país y prepararse para desafíos de largo plazo.

Entre ellos destaca el envejecimiento de la población, que incrementará progresivamente el gasto en pensiones, sanidad y cuidados. Asimismo, subraya la necesidad de impulsar mejoras en la productividad, una asignatura pendiente de la economía española desde hace décadas.

La fotografía que ofrece la OCDE es, en definitiva, la de una economía que resiste mejor que sus vecinos en un contexto internacional adverso. España se consolida como la gran excepción positiva entre las principales economías de la eurozona, pero el mantenimiento de esa ventaja dependerá de su capacidad para transformar el crecimiento actual en una base sólida para afrontar los retos del futuro.

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