Cuerpo señala que la amenaza de Trump sobre Groenlandia fue "una epifanía" para el despertar de Europa

El despertar del E6 supone una metamorfosis de la arquitectura financiera de la Unión Europea frente a las amenazas de Trump

19 de Febrero de 2026
Actualizado a las 12:45h
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Carlos Cuerpo Aranceles Trump
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo | Foto: Pool Moncloa

Durante décadas, la integración financiera de la Unión Europea ha avanzado con la parsimonia de un glaciar, atrapada en una red de vetos nacionales y tecnicismos estériles. Sin embargo, la historia suele escribirse mediante sacudidas externas más que por consensos internos. Lo que años de advertencias del Fondo Monetario Internacional no lograron, lo consiguió un exabrupto geopolítico desde Washington. Las amenazas de Donald Trump de anexar Groenlandia, sumadas a su retórica transaccional sobre la seguridad colectiva, actuaron como el catalizador definitivo para que las seis economías más potentes de Europa (Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, España y Polonia) decidieran tomar las riendas del destino económico del bloque bajo el sello del E6.

Este club exclusivo no nace de una voluntad de exclusión, sino de una urgencia existencial. El diagnóstico compartido por los ministros de finanzas del grupo es que Europa se enfrenta a una irrelevancia sistémica frente al duopolio de Estados Unidos y China si no logra unificar sus mercados de capitales. El ministro de Economía español, Carlos Cuerpo, ha descrito en declaraciones a Político este giro como un "momento de epifanía" surgido de la frustración acumulada. Mientras la agenda global se transformaba radicalmente con crisis en Venezuela o desafíos a la integridad territorial europea, la maquinaria de Bruselas seguía absorta en debates administrativos menores. La creación del E6 pretende ser el puente que desbloquee expedientes que han permanecido congelados durante una década, permitiendo que la UE compita en un entorno donde la geoeconomía se ha convertido en un arma de alta precisión.

La estrategia del grupo se articula en torno a la creación de un mercado financiero al estilo estadounidense, capaz de movilizar el ahorro europeo hacia la innovación y la defensa. Un pilar fundamental de esta transformación es el denominado "28.º régimen", un marco jurídico uniforme que entrará en vigor el próximo 18 de marzo. Este instrumento está diseñado para ofrecer a las empresas normas simplificadas que trasciendan las fronteras nacionales, eliminando las fricciones que hoy lastran la competitividad del bloque. Al mismo tiempo, el E6 busca coordinar una postura común antes de las citas del G7, especialmente en lo que respecta a la seguridad de los materiales raros críticos, una vulnerabilidad estratégica que China ha demostrado estar dispuesta a explotar mediante restricciones a la exportación.

No obstante, el surgimiento de este motor de seis cilindros ha despertado viejos fantasmas en las capitales periféricas. Países como Irlanda y Portugal observan con recelo lo que perciben como el embrión de una Europa de dos velocidades, donde las naciones de menor peso demográfico podrían quedar marginadas de las decisiones clave sobre supervisión financiera. El ministro portugués, Joaquim Miranda Sarmento, ha insistido en la necesidad de que cualquier avance se ciña estrictamente a los tratados vigentes, mientras que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha dejado claro que la "cooperación reforzada" será la vía de escape necesaria si la parálisis institucional persiste más allá de junio.

El éxito del E6 dependerá de su capacidad para equilibrar la audacia legislativa con la cohesión política. Aunque el grupo ostenta un peso económico abrumador, la normativa europea exige al menos el respaldo de quince países para alcanzar una mayoría cualificada.

Por ello, figuras como Cuerpo están promoviendo iniciativas complementarias como el "Laboratorio de Competitividad", un foro abierto diseñado para integrar a los socios escépticos en la senda de las reformas. La próxima cumbre del Consejo Europeo en marzo será la prueba de fuego para este supergrupo, cuya misión última es transformar al euro en una herramienta de poder global y garantizar que el continente no sea solo un espectador en la reconfiguración del orden internacional. En última instancia, el E6 representa el reconocimiento de que, en un mundo hostil, la fragmentación es un lujo que Europa ya no puede permitirse.

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