Bruselas confirma que España seguirá creciendo más que Europa pese al nuevo shock energético

La Comisión Europea mejora las previsiones para la economía española y sitúa al país como la gran excepción en una Europa golpeada por la crisis energética y la desaceleración económica

22 de Mayo de 2026
Actualizado a las 11:59h
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Bruselas confirma que España seguirá creciendo más que Europa pese al nuevo shock energético

Europa vuelve a frenarse. La guerra en Oriente Próximo, el encarecimiento de la energía y la creciente incertidumbre internacional empiezan a erosionar otra vez las previsiones económicas del continente. Alemania apenas crecerá un 0,6%. La eurozona no alcanzará siquiera el 1%. Y Bruselas reconoce ya abiertamente el impacto del nuevo “shock energético” sobre la inflación y la actividad económica.

Sin embargo, en medio de ese deterioro generalizado aparece una excepción inesperada para muchos sectores conservadores europeos: España.

La Comisión Europea ha mejorado ligeramente la previsión de crecimiento de la economía española hasta el 2,4% para 2026, una décima más de lo previsto anteriormente, consolidando a España como la gran economía que más crecerá de toda la eurozona. Y el dato tiene una enorme carga política.

Porque durante años parte de la derecha económica europea presentó constantemente a España como uno de los países más vulnerables del bloque. Un país condenado supuestamente a la fragilidad estructural, el desempleo permanente y la dependencia financiera. Pero los datos actuales dibujan otra realidad bastante distinta.

Bruselas destaca el peso del consumo interno, la fortaleza del empleo, la inversión vinculada a los fondos europeos y hasta el impacto positivo de la inmigración sobre el mercado laboral y la demanda interna. Es decir, exactamente algunos de los elementos que buena parte del discurso reaccionario europeo lleva años demonizando.

La Comisión reconoce además que España seguirá reduciendo el paro y el déficit público pese al contexto internacional adverso, aunque advierte también de riesgos evidentes derivados del precio de la energía, la inflación o una posible caída del turismo internacional.

Pero incluso con esas amenazas sobre la mesa, el contraste con otras grandes economías europeas resulta difícil de ignorar. Especialmente con Alemania, atrapada entre la crisis industrial, la dependencia energética y un modelo económico que empieza a mostrar signos profundos de agotamiento.

España, mientras tanto, resiste mejor de lo previsto.

Y probablemente eso explica también parte del nerviosismo político que empieza a percibirse en determinados sectores europeos ante el actual modelo económico español.  Porque la realidad está desmontando algunos relatos construidos durante demasiado tiempo sobre austeridad, recortes y precarización como únicas recetas posibles para crecer dentro de Europa.

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