Banco Santander: Trabajadores denuncian «una estrategia de mobbing que persigue que el trabajador acosado deje su trabajo voluntariamente»

06 de Enero de 2021
Actualizado el 02 de julio de 2024
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Santander laboral

Tal y como publicábamos en Diario Sabemos, las condiciones de reincorporación del colectivo de 107 trabajadores y trabajadoras del Popular que se acogieron a una excedencia especial muestran la aplicación por parte del Santander de una clara estrategia de desgaste que tendría como objetivo final que se acojan al ERE.

Según confirmaron a Diario Sabemos fuentes internas del Santander, durante la última semana del año 2020 estos empleados y empleadas recibieron un correo del banco en el que se les comunicaba el nuevo de trabajo al que debían reincorporarse el día 4 de enero a las 8 de la mañana. «En la mayor parte de los casos los nuevos destinos han sido centros de trabajo que rompen totalmente cualquier tipo de conciliación», afirma una de estas fuentes quien cuenta el caso de un trabajador al que se le ha mandado a 60 kilómetros de donde siempre desarrolló su trayectoria en el Popular, por carretera de montaña que, en invierno, hace que el trayecto pueda durar más de hora y media dependiendo de las condiciones, a lo que se une la peligrosidad del trayecto.

Las mismas fuentes confirman que a otros empleados y empleadas se les ha enviado a la distancia máxima que permitía el acuerdo anterior, es decir, 100 kilómetros de su anterior destino, lo que puede suponer que se supere el kilometraje si se toma en cuenta el lugar de residencia.

Un trabajador del colectivo denuncia a Diario Sabemos que «los traslados, con límite 100 kilómetros, que constaban en nuestro acuerdo, se han efectuado lo más lejos posible en todos los casos, sin verificar con cada caso si había plazas para su categoría o perfil profesional en el entorno de 25 kilómetros de la última plaza ocupada. Se ha enviado a madres lejos de sus hijos, con la pena q eso conlleva. Se quiere utilizar una estrategia de desgaste que es el mobbing estratégico, un acoso descendente o institucional que persigue que el trabajador acosado deje su trabajo voluntariamente y así la empresa ahorrarse un despido improcedente».

Otro de estos empleados coincide con el modo en que el Santander ha realizado los traslados: «A muchos compañeros les han mandado a mucha distancia y por malas carreteras, cruzando destinos. Con esto quiero decir que si a un compañero le viene bien una oficina pues traen a otro que esté lejos y al primero le mandan también a la otra punta. Hay compañeros que han tenido que renunciar a incorporarse por esta mala fe».

Varios de los empleados y empleadas con los que ha hablado este medio coinciden en señalar, además, a quien ellos creen responsable de esta estrategia: «El principal ejecutor/ideólogo de esta estrategia es un director de Relaciones Laborales,firmante tanto del acuerdo del ERE del Popular de 2016 como del ERE actual del Santander. Sus formas y maneras con nosotros rozan la soberbia, es amenazante y se jacta de que, gracias a él, de los 107 empleados que quedábamos en excedencia, 27 han salido antes de incorporarse gracias a su gestión y sus amenazas, por supuesto», afirma a Diario Sabemos uno de los trabajadores del colectivo.

Una empleada denuncia que está viviendo una situación en la que «me quieren colocar en un puesto que no se corresponde a mi perfil profesional para, seguramente, provocar mi renuncia o un despido por bajo rendimiento con el consecuente ahorro respecto a un despido acogido al ERE o a un simple improcedente».

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