Banco Santander castiga a los trabajadores en excedencia especial y les «invita» a acogerse al ERE

05 de Enero de 2021
Actualizado el 02 de julio de 2024
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Despidos Santander

Banco Santander no deja prisioneros, sobre todo cuando se trata de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). Tal y como informamos en exclusiva en Diario Sabemos, la entidad presidida por Ana Patricia Botín sufrió una derrota al verse obligada a excluir del actual proceso de despido colectivo a los 107 trabajadores y trabajadoras que tenían una excedencia especial a la que se acogieron en el ERE del Banco Popular de 2016. En principio este grupo de empleados y empleadas fueron incluidos en el preacuerdo firmado entre el Santander y los sindicatos, pero, tras la publicación de la situación en este medio, el banco se vio obligado a recular y a readmitirlos en 2021.

Sin embargo, las políticas laborales del Santander son crueles, tal y como hemos comprobado en estas mismas páginas a lo largo de los últimos años. No podían admitir una derrota de este tipo y las condiciones de reincorporación de este colectivo de 107 trabajadores y trabajadoras muestran una clara estrategia de desgaste que tendría como objetivo final que se acojan al ERE, tal y como se les invita a hacer en un correo interno al que ha tenido acceso Diario Sabemos.

En concreto, se señala lo siguiente: «Como integrante de la plantilla del Banco, podría serle aplicada cualquiera de las medidas pactadas para minimizar el impacto del proceso de reestructuración sobre el volumen de empleo, habiéndose establecido con carácter general el plazo de ejecución de las medidas previstas en el Acuerdo hasta el 31 de diciembre de 2021».

Respecto a la adhesión al ERE, la comunicación interna del Santander señala que «sobre la posibilidad de adherirse a la medida de baja indemnizada dentro del período voluntario, informarle que, tal y como se establece en el Acuerdo de fecha 15 de diciembre de 2020 que pone fin al periodo de consultas del Expediente de Despido Colectivo en Banco Santander, la Empresa se reserva el derecho de aceptar o no la solicitud de adscripción voluntaria, disponiendo de un plazo de 10 días, a contar desde la finalización del periodo de adscripción voluntaria (30 de junio de 2021), para trasladarle su respuesta a dicha petición».

Según han confirmado fuentes internas del Santander, durante la última semana del año 2020 estos empleados y empleadas recibieron ese correo del Santander en el que se les comunicaba el nuevo de trabajo al que debían reincorporarse en el día de ayer a las 8 de la mañana. «En la mayor parte de los casos los nuevos destinos han sido centros de trabajo que rompen totalmente cualquier tipo de conciliación», afirma una de estas fuentes quien cuenta el caso de un trabajador al que se le ha mandado a 60 kilómetros de donde siempre desarrolló su trayectoria en el Popular, por carretera de montaña que, en invierno, hace que el trayecto pueda durar más de hora y media dependiendo de las condiciones, a lo que se une la peligrosidad del trayecto.

Las mismas fuentes confirman que a otros empleados y empleadas se les ha enviado a la distancia máxima que permitía el acuerdo anterior, es decir, 100 kilómetros de su anterior destino, lo que puede suponer que se supere el kilometraje si se toma en cuenta el lugar de residencia.

«Todo apunta a una estrategia de desgaste por parte del Santander hacia estos trabajadores para que se vean obligados a incluirse en el ERE, o, incluso, a abandonar el banco en unas condiciones de negociación en clara desventaja», señalan a Diario Sabemos fuentes internas del Santander.

Esta decisión del banco presidido por Ana Patricia Botín afecta directamente a las madres jóvenes que, en su momento, se acogieron a esta excedencia extraordinaria para poder cuidar de sus hijos e hijas. Las mismas fuentes confirman a Diario Sabemos otro caso que muestra la crueldad del Santander. En concreto se trata de una familia joven con dos hijos menores de 6 años. Uno de sus integrantes está dentro de este colectivo y su pareja trabaja por cuenta propia. El trabajador o trabajadora que se reincorporó ayer a su puesto de trabajo se verá obligado a salir de su casa a las 6.30 de la mañana y, con los horarios actuales, regresará pasadas las 18 horas. La pareja empieza a trabajar a las 7.00 de la mañana. ¿Qué situación le queda a esta familia con unos niños tan pequeños? ¿Cómo podrán conciliar y hacerse cargo de sus hijos? Es imposible.

Por otro lado, según las mismas fuentes, el Santander está asignando a estos trabajadores y trabajadoras funciones que no eran las que desarrollaban anteriormente. En concreto, señalan el caso de una trabajadora a la que asignaron un puesto comercial en una oficina a más de 90 kilómetros de su domicilio, cuando durante su trayectoria en el Popular siempre desarrolló funciones administrativas. ¿Pretende el Santander que haga mal su trabajo y se le den razones para un despido?

En todos estos casos, el banco presidido por Ana Patricia Botín no está incumpliendo, en lo referido con la distancia de los traslados, con lo estipulado en el acuerdo. Sin embargo, estos comportamientos son crueles, sobre todo cuando el Santander no para de presumir de ser, teóricamente, una de las empresas donde mejor se trabaja del mundo.

La entidad cántabra sufrió una derrota con la obligación de reincorporar a este colectivo de trabajadores y trabajadoras que ya tenían pensado poner en la calle y en peores condiciones que al resto de la plantilla. Sin embargo, el ensañamiento y la crueldad ha sido el modo de responder y de no dejar prisioneros.  

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