¿Te crees tú que me vas a ganar a mí porque ayer ganaste a don Carlitos? Pues lo llevas claro, Danill Medvedev, amiguito.
Por supuesto ese no es el pensamiento exacto de Janik Sinner cuando salta a la pista de Indian Wells para disfrutar de lo que ya tiene decidido va a ser una victoria. Pero sí algo parecido.
Quizá Sinner también habría derrotado a Alcaraz si el Mito del Palmar hubiese llegado a la final. O quizás no, porque a Alcaraz lo que le pone es jugar contra el italiano. Le hace sacar lo mejor de sí mismo.
Y Sinner, que nadie lo dude, habría preferido derrotar en la final de Indian Wells a don Carlos Alcaraz. Eso está clarísimo.
Derrotándole por dos sets a cero el ítalo con pinta de austriaco manda un mensaje muy claro al ruso:
No tenemos ningún interés en que que esto se convierta en un nuevo Big Three. Carlos y yo nos bastamos y sobramos para tener al mundo entero entretenido. Ganaste un Grand Slam porque nosotros aún no estábamos jugando. Pero ahora somos los dueños del patio y tú tendrás que buscarte a tus propios amigos y enemigos.
Medvedev, es justo dejarlo claro, jugó de un modo magnífico tanto contra Alcaraz como contra Sinner. Y consiguió derrotar a uno, pero -ay- no a los dos.
Carlos Alcaraz ha sido vengado por su mayor rival, por su archienemigo. Es literario. Es bonito.
Y ya esta misma semana comienza el siguiente baile de raquetas. En Miami. El futuro ya está aquí y pinta interesantísimo.
Tigre Tigre