El duelo en Miami entre Carlos Alcaraz y João Fonseca no fue el trámite que el ranking podía dar a entender.
Para entender la complejidad del encuentro es vital analizar la figura del oponente y las dificultades tácticas que planteó en pista.
João Fonseca:
Con solo 17 años, el brasileño es el vigente campeón del US Open Junior y la gran promesa del tenis sudamericano. Su peligro reside en un tenis moderno de "pegador" nato; posee una derecha que corre a velocidades de élite y una mentalidad competitiva que no se amilana ante los grandes escenarios.
Velocidad de bola y desparpajo:
Fonseca es un jugador peligroso porque elimina el tiempo de preparación. Al golpear la pelota muy plana y con una aceleración impropia de su edad, obligó a Alcaraz a jugar muy lejos de la línea de fondo, neutralizando la capacidad del Mito del Palmar para dominar con sus cambios de ritmo.
Gestión de la incertidumbre:
Al ser un talento emergente, Alcaraz se enfrentó a un patrón de juego menos predecible. La agresividad de Fonseca en los restos y su falta de miedo al error forzaron a Carlos a un ejercicio de resistencia mental, teniendo que esperar a que la inexperiencia del joven brasileño apareciera para poder tomar el control del marcador.
A ello hay que añadir que Fonseca es la gran promesa brasileña y estaba medio Brasil en el estadio, animándolo.
En suma: la complicación del partido radicó en el choque entre la jerarquía de Alcaraz y el tenis explosivo y sin complejos de un Fonseca al que el público llevaba en volandas y que sigue demostrando tener argumentos para mirar de tú a tú a los mejores del mundo.
Tigre Tigre