Vamos a empezar con Alejandro Davidovich, y luego ya veremos por dónde continuamos. El gran Alejandro Davidovich, que literariamente es incluso más interesante que el mito del Palmar, alias Alcaraz.
Pues ha sucedido con Alejandro Davidovich que no le han convocado para la Copa Davis, a pesar de que juega bajo bandera española desde el principio de su carrera y que es el número dieciocho del mundo en el ranking ATP. ¿Demasiado rubio para jugar por España? Con franqueza ni nosotros lo entendemos ni lo entiende el propio Davidovich, pero aún tenemos la esperanza de que tras la baja del supersaiyano del Palmar, el (ya) señorito Alcaraz, el capitán del equipo, de nombre David Ferrer, tenga la inteligencia de llamar al malagueño. Y más ahora que el equipo español, quizá espoleado por la deserción, justificada, pero de eso ya hablaremos luego, de Alcaraz, ha logrado algo único en su historia: remontar un 2-0. Ha sido contra Dinamarca, como saben todos los aficionados (incluido Davidovich, el malagueño; alias Foki).
Lo de que Don Carlos no juegue es una pena, pero lo comprendemos, porque con el tenis brutal que está jugando esta generación no parece muy claro que vayan a llegar a los 35 años en buen estado y hay que aprovechar el momento. El objetivo de Alcaraz, y lo aprobamos todos, incluso los fanáticos de la Davis, es ganar la próxima edición del Open de Australia, el único Grand Slam que le queda para tener los trofeos de los cuatro en sus vitrinas.
Sinner, el tenista austriaco a quien sí se deja jugar por Italia y se convoca en Copa Davis, tampoco va a jugar en esta edición. De hecho él lo anunció antes que el murciano de oro, y toda Italia se le echó encima...., y a él le importó un bledo. Jannik LOVES money money money...
Pues en esas estamos. Ojalá llamen a Alejandro Davidovich Fokina y España se haga con la Ensaladera de Plata y todos nos quedemos contentos.
El deporte y sus curvas y oscuridades y agujeros negros: ays, queridos lectores y compañeros...
Tigre Libre