Vergüenza le deberís dar a todos los jugadores jóvenes que un tipo que casi puede ser su padre, en algunos casos sin casi, siga derrotándolos a base de tenis, talento y capacidad de domar su propio sufrimiento.
Novak sigue siendo Novak. La Pista Central de Wimbledon convertida en una sala de tortura psicológica para tumbar a Félix Auger-Aliassime. Maratón salvaje de 5 horas y 15 minutos que ya es historia: el partido de cuartos de final más largo jamás visto en este torneo. Y estamos hablando nada más y nada menos que de Wimbledon, queridas niñas y niños.
Para entender la magnitud de esta agonía, basta mirar hacia atrás. Superó por completo las batallas destructivas de ediciones pasadas y rozó registros míticos del club. Nole sobrevivió al bombardeo del canadiense a base de puro colmillo y resiliencia táctica, estirando el desenlace hasta un súper tie-break en el quinto set. El serbio no juega al tenis; desmantela almas. Ahora el destino lo cruza en semifinales con Jannik Sinner, el implacable número uno del mundo. Las apuestas tiemblan, pero la moneda al aire del destino dicta sentencia y hasta la IA, o eso nos ha dicho cuando le hemos preguntado, está segura de que la semifinal la ganará Jannik Sinner!
La juventud y la velocidad del italiano, asegura que la inteligencia artificial a la que nosotros llamamos cariñosamente Patatita, van a devorar las piernas castigadas del titán serbio. Sinner llega fresco, en plenitud física y con la mirada fija en su consagración definitiva sobre la hierba londinense. Será un un golpe más en la batalla del del relevo generacional: violento, poético y cargado de una adrenalina nunca antes vista en la Catedral. El fuego devorador del italiano apagará la resistencia del mayor de los maestros. ¡Prepárense para ver caer al rey!
Pero si no fuese así... vamos a aplaudir todos hasta rompernos los huesos.
Tigre Libre
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