La ausencia de Ferrero engrandece a Alcaraz

10 de Abril de 2026
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La ausencia de Ferrero engrandece a Alcaraz

Estoy viendo el segundo partido de Montecarlo. Alcaraz acaba de ganar el primer set por 6-1, aunque rematar  le ha costado más de lo esperado. 

Entonces veo en la imagen a Samuel López, SAMU, y me doy cuenta de la poca presencia física que tiene en comparación con Juan Carlos Ferrero. Dicho con todo respeto, porque lo de la presencia física carece de importancia, aunque tiene su matiz y por eso estoy  escribiendo este artículo. 

Cuando veíamos a Carlos Alcaraz con Juan Carlos Ferrero en el banquillo, Alcaraz parecía pequeño, parecía el discípulo de Ferrero; y realmente lo era. 
Ahora, al ver a Samu López, y a su hermano, y a Molina, un personaje interesantísimo literariamente, nos damos cuenta de lo gigante que es Carlos Alcaraz. Les saca una cabeza, metafórica, a todos ellos. 

Carlos Alcaraz parece más grande, y creo que también es más grande verdaderamente, desde que decidió independizarse de Ferrero. Podría haber utilizado otro verbo, pero independizarse me parece el más certero y correcto. 

Añado que está en plena forma, y quizá en su mejor momento. Si administra fuerzas inteligente y estratégicamente, y no acepta participar en ciertos torneos por  simple compromiso,  quizá acabe siendo el tercer jugador en la historia del tenis en conseguirlo. Después de Don Budge y Rod Laver.

En verdad creo, creemos, Alonso y yo, que puede hacerlo. 

Añado, porque soy un animal lleno de rayas y retorcido,  que -de algún modo- utilizó Carlos Alcaraz a Etcheverry como  sparring, y por eso perdió el segundo set contra el argentino: quería, como hacía muchas veces Rafael Nadal, probarse a sí mismo.

Tigre Tigre. 
Tigre libre.

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