De momento da la sensación de que el final de su alianza con Juan Carlos Ferrero es un estímulo extra para Carlos Alcaraz, el mejor jugador de tenis del mundo, el número 1, como queda demostrado en el ranking ATP.
Nunca habíamos visto a Alcaraz tan serio y concentrado y maduro. Tan adulto.
El partido contra el correoso tenista norteamericano, Tommy Paul, alias el Pistolero (por su antigua costumbre de jugar con la raqueta en los momentos muertos como si fuera un revólver en una película del Oeste), fue un pequeño Everest que el mito del Palmar logró coronar sin sufrir verdaderamente demasiado en ningún momento.
Alcaraz es superior. Pero no nos confundamos, también es superior Miñaur o Djokovic o Sinner. Aquí todas las espadas están en alto y hasta la fecha Carlos Alcaraz nunca ha sido capaz de pasar de los cuartos de final en el Grand Slam de Australia.
El siguiente rival, al que necesitaría derrotar para pasar a semifinales, es precisamente Álex de Miñaur, que juega en casa y juega contra un español, lo cual siempre es un prurito para él porque la selección española de tenis jamás le permitió jugar bajo nuestra bandera.
Hasta la fecha siempre que han jugado Carlos y Álex ha vencido ese a quien en el título de este artículo llamamos superior.
Superior y excelsior. Pero hasta el rabo... todo es tigre.
Tigre Tigre