Dice el refrán que es muy fácil decir las cosas a "toro pasao", pero lo cierto es que nosotros lo dijimos a "toro adelantao".
Publicamos una columna en este mismo periódico, Diario Sabemos, el 26 de marzo y la titulamos como sigue:
ALCARAZ NO JUGARÁ EN MONTECARLO: BRAVO.
Y ya habíamos mencionado anteriormente lo importante que es la inteligencia del equipo. Alcaraz, y está clarísimo, está en un momento que debería centrarse sólo en los Grand Slams.
Fue él quien decidió que no iba a ir a Montecarlo. Pero el problema es los intereses que hay a su alrededor, y no son intereses deportivos, sino de dinero. Pura, simple y llanamente, dinero.
Lo del número 1 tal como está planteado en el tenis es una trampa "matahombres". Pero de eso, tal como hemos prometido, ya hablaremos con absoluta claridad en otro artículo.
Alguien, uno o varios, han convencido a Carlos Alcaraz, para que al final fuese a Montecarlo.
Se le notaba desde el principio que estaba a disgusto, aunque tras el primer partido aún conservaba la alegría y el eco de su muy amada Murcia. La referencia al bando de la Huerta y a sus murcianicos.
En ningún momento Carlos Alcaraz durante el torneo de Montecarlo ha estado contento consigo mismo. Es más: en ningún momento ha estado consigo mismo, ni contento ni triste.
El resultado ha sido que le hemos visto jugar una final de Montecarlo en la que no estaba disfrutando ni un poquito. Nosotros tampoco.
Porque hemos visto un partido tan patético como aburrido. Fallaban los dos contendientes todo el tiempo. Daba vergüenza ajena el pensar que el ganador de ese partido iba a salir como LO QUE LLAMAN número 1 del mundo.
Ay.Las garrapatas, las muchas garrapatas, que viven de la sangre de este maravilloso chico.
Tigre Tigre
Tigre Libre