Por supuesto, y eso es cierto e incontestable, el chaval se lo merece y lo está haciendo fantástico. Su coche, por añadidura, es muy superior al del resto de los manoplazas de la parrilla. También al de su compañero, lo cual resulta un poco más extraño.
La carrera ha estado de lo más entretenido gracias a las penalizaciónes y a los dos SafetyCar que han salido: estaba roto el asfalto.
Hemos disfrutado de dos salidas en parado.
Pero Verstappen, que siempre es gran aliciente, se ha quedado parado ya en la primera y no ha luchado.
Tampoco Hamilton ha podido hacer nada. No tenía un Ferrari tan rápido como todos esperábamos.
Está muy bien que haya ganado Antonelli, que sea el más joven de la historia en vencer en Mónaco.
Sí. Pero para la F1 desde luego no parece nada adecuado. El parón de casi un mes hizo mucho daño entre la afición. Y ahora resulta que tenemos ya un favorito súper destacado.
El deporte es lucha e incertidumbre. Eso es lo que lo hace interesante y mantiene vivo.
Si Antonelli sigue así un par de carreras más va a ser un desastre para el espectáculo. Aunque desde aquí confiamos en Liberty Media, al cabo ellos son los magos y la temporada pasada consiguieron que hasta la última carrera no supiésemos quien se proclamaba campeón del mundo.
Somos optimistas, tenemos fe en que sus varitas mágicas podrán volver a obrar milagros. Ojalá vuelvan a lograrlo esta es la última carrera no sepamos el nombre el piloto que se lleva el campeonato.
Tigre Tigre