Está claro que en la Fórmula 1 actual pesa más la máquina que el hombre . Y me permito decir EN LA FÓRMULA 1 ACTUAL porque en la época de Fangio, cuando se podía empezar una carrera subido a un Ferrari y acabarla en un Lancia, las cosas eran muy distintas.
Claro que por aquel entonces el talento jugaba con ventaja, porque a los deportistas no se les ahogaba en pasta. Cualquiera que piense sabe que si te ahogan en dinero te vuelves, en mayor o menor medida, gilipollas.
Y mira que me caen bien tanto el AL del tenis como el AL de la Fórmula 1, pero me parece una putada inmensa tengan que verse obligados a gastar y gestionar fortunas absurdas e inhumanas.
Pero volvamos a la F1 y al hombre y a la máquina. A Fernando Alonso se lo hicieron en McLaren: el equipo favorecía descaradamente a Lewis Hamilton y sólo los cojones y la magia de Alonso lograron evitar que le derrotara: quedaron iguales a puntos y los capullos de McLaren se quedaron sin campeón mundial aquel año.
Lo mismo pasó en Red Bull en su momento con Mark Webber y Sebastian Vettel, y un poco más tarde con Verstappen y Sergio Pérez.
Ahora le toca el turno a George Russell y me temo que, o contrata a un brujo poderosísimo que anule al niñato y a su padrino sin alma, o tendrá que envainársela.
Russell piensa lo mismo que yo. Alonso sabe que lo que estoy diciendo es cierto. Como lo sabe Webber, y hasta se vio obligado a saberlo Hamilton el año que Niki Lauda decidió convertirse en el protector del pequeño Nico Roseberg.
La carrera de Canadá 2026 como espectáculo estuvo fantástica. El mundo ya se ha acostumbrado a comer basura y ni siquiera le preocupa que el futuro vaya a ser comer insectos de todo tipo y a mansalva.
¿Qué podemos hacer nosotros para que en la Fórmula 1 actual el piloto sea en verdad más poderoso que las máquinas, y los dueños de las máquinas? Nada.
Quizá rezar. Fangio, Portago, Senna, Clark... Ojalá estuviese en vuestras manos devolverle al automovilismo su verdad y su gran magia.
Tigre Libre