No es que esté el río revuelto, es que está explotando el cauce. Empecemos hablando claro, si los diez pilotos más populares de la parrilla actual decidiesen a la vez abandonar al circo y crear uno alternativo con coches de motor clásico, incluso casi iguales, se llevarían absolutamente a toda la audiencia en un abrir y cerrar de ojos.
Porque la F1 no vive gracias a los ingenieros, ni siquiera a las estrategias comerciales de los dueños, Liberty Media (¿Media libertad es libertad?). Seguimos la F1 por los pilotos, porque murieron Jim Clark y Ayrton Senna, porque Fangio ganaba mundiales cambiando de escudería incluso en un mismo año, porque Fernando Alonso ganó dos mundiales con un coche que no era el mejor. Seguimos la F1 por ellos, por los pilotos. Por sus ALMAS. De eso tratan y han tratado siempre estos artículos.
Y ahora sucede que el Capo de Tutti de la información sobre F1 en la vieja piel de toro se permite preguntarle a sus muchísimos seguidores si se lo están pasando bien con el nuevo reglamento. Porque si se lo están pasando bien… ¿a quien le importa si Ollie Berman se estrella porque es imposible predecir cómo va a reaccionar el vehículo si se tira a tope de la parte eléctrica? Bah, tampoco es tan grave. La seguridad hoy día es tan grande que al final nunca pasa nada. Ya. Que se lo pregunten a los familiares de los muertos (no vamos a citar ningún nombre).
Por una parte Lobato, a quien parece importarle más mantener su trabajo que la opinión de los pilotos (en verdad no me lo creo, me encantaría hablar con él y dejarlo explicarse), y por otra parte que nada más empezar la temporada han desaparecido dos Grandes Premios de golpe -¡Viva la guerra!- y vamos a tener un parón más grande que en verano.
Y de fondo: Verstappen, Max Verstappen, Wild Max, diciendo a gritos que quiere irse, que ya encontrará coches con motores auténticos para demostrar que es más grande que el resto del Circo entero.
LA F1 EN COITUS INTERRUPTUS.
De humanos, y más aún de comerciantes, es errar, de sabios: rectificar, ser capaz de volver atrás, cuando el camino demuestra que desembocará en un precipicio.
Tigre Libre