Se le esponja el corazón a la afición: ¡Chichipín chichipón! ¡Max Verstappen campeón!
Según la Marisavidilla Artificial, M.S., ese engendro numérico que se hace pasar por ser humano, el gran Max ya no tiene nada que hacer en este mundial.
Pero desde LAS ALMAS Y LA F1 no estamos de acuerdo con la Marisavidilla, M. A.
Cierto que es muy difícil, incluso casi imposible, pero mirando estadísticas vemos que George Russell con un coche igual que el del piloto italiano se ha quedado sin puntuar en cuatro carreras y probablemente se quedará bien sin puntuar en Singapur. Si como dice el amigo don Alonso: la suerte al final se acaba equilibrando, podría suceder que Antonelli no puntuase en al menos cuatro carreras más. Y entonces tendríamos campeonato, sobre todo si Max empieza a ganar y ganar y ganar.
Hay mucha tela que cortar, mucha magia y mucho trabajo que hacer, pero no olvidemos que a los dueños actuales del Gran Circo que sucediese algo así les vendría fenomenal. El público cae brutalmente cuando se sabe quién ha ganado el mundial antes de la carrera final.
Antonelli: magia negra y cuatro o cinco carreras sin puntuar. Y el señorito Max, una detrás de otra, sin parar.
Chichipún, chichipán,
chichipón
¡Verstappen campeón!
Aún podemos permitirnos un poquito de "soñar".
Tigre Libre
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