España firma una exhibición táctica ante Francia y jugará la segunda final de un Mundial de su historia

La selección española derrota 0-2 a Francia con goles de Mikel Oyarzabal y Pedro Porro en un partido dominado desde la pizarra por el equipo de Luis de la Fuente

15 de Julio de 2026
Actualizado a las 0:11h
Guardar
España mundial

España está de nuevo a las puertas de la gloria. La selección dirigida por Luis de la Fuente derrotó con autoridad a Francia (0-2) en las semifinales del Mundial 2026, completando una actuación de enorme nivel táctico, colectivo y competitivo que le permite clasificarse para la segunda final mundialista de su historia.

Los goles de Mikel Oyarzabal, desde el punto de penalti, y Pedro Porro, con una brillante definición en la segunda mitad, certificaron el pase de un equipo que volvió a demostrar que su mayor fortaleza reside en el bloque. Pero si hubo un futbolista que simbolizó el dominio español fue Rodri, dueño absoluto del centro del campo y principal responsable de que Francia apenas pudiera imponer el talento ofensivo de sus estrellas.

España ganó la batalla táctica desde el centro del campo

Si sobre el papel el conjunto francés presentaba un ataque repleto de figuras como Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé, Michael Olise y Bradley Barcola, el desarrollo del encuentro confirmó que los partidos de máxima exigencia siguen decidiéndose en el mediocampo.

España construyó su clasificación desde el equilibrio. La pareja formada por Rodri, Fabián Ruiz y Dani Olmo monopolizó la posesión, aceleró cuando fue necesario y, sobre todo, anuló las transiciones francesas, una de las grandes armas del equipo galo durante todo el torneo.

La selección española logró algo especialmente difícil ante Francia: reducir al mínimo los espacios para correr y obligar a los atacantes rivales a jugar lejos del área.

El penalti de Oyarzabal cambió el partido

Los primeros minutos estuvieron marcados por la tensión propia de una semifinal mundialista. Ambos equipos mostraron imprecisiones hasta que apareció una de las acciones decisivas del encuentro.

Una anticipación de Lamine Yamal dentro del área terminó con una entrada tardía de Lucas Digne, que el árbitro señaló como penalti. Mikel Oyarzabal asumió la responsabilidad desde los once metros y convirtió el lanzamiento con la serenidad que caracteriza al delantero de la Real Sociedad.

El 0-1 permitió a España manejar los tiempos del partido y obligó a Francia a asumir mayores riesgos.

Rodri volvió a demostrar por qué es el líder de España

Hablar del triunfo español es hablar de Rodri. El mediocentro volvió a ofrecer una exhibición de inteligencia táctica, lectura del juego y liderazgo.

Cada posesión pasó por sus botas. Fue el encargado de marcar el ritmo, corregir pérdidas, proteger a la defensa y ofrecer siempre una línea de pase a sus compañeros. Su capacidad para controlar el partido redujo notablemente la influencia de centrocampistas franceses como Aurélien Tchouaméni y Adrien Rabiot.

Más allá de las estadísticas, Rodri transmitió una sensación permanente de control que permitió a España jugar con confianza incluso en los momentos de mayor presión.

Pedro Porro sentenció con un gol de delantero

Cuando Francia trataba de aumentar su intensidad tras el descanso, España encontró el golpe definitivo.

Una excelente combinación entre Dani Olmo y Pedro Porro terminó con el lateral definiendo con enorme calidad para establecer el 0-2. La acción reflejó el crecimiento ofensivo del defensor español, que interpretó perfectamente la jugada y finalizó como un auténtico atacante.

Ese segundo tanto dejó prácticamente sentenciado el encuentro y obligó a Francia a buscar una reacción que nunca terminó de llegar.

La defensa española neutralizó a Mbappé y compañía

Uno de los grandes méritos del conjunto español fue su comportamiento defensivo.

La línea formada por los defensores españoles mantuvo siempre un bloque compacto, reduciendo los espacios interiores y obligando a Mbappé, Dembélé y Olise a recibir lejos de zonas de peligro. Además, las ayudas constantes desde el centro del campo evitaron que Francia pudiera explotar su velocidad en transición.

Aunque Unai Simón tuvo que intervenir en algunos momentos puntuales, España transmitió durante gran parte del encuentro una sensación de control impropia ante un rival con semejante potencial ofensivo.

España jugará la segunda final mundialista de su historia

El triunfo sobre Francia confirma el excelente momento de una selección que ha consolidado un estilo basado en el control del balón, la disciplina táctica y el talento colectivo.

Más allá del resultado, la semifinal dejó la sensación de que España fue superior durante la mayor parte del encuentro y logró imponer su identidad frente a una de las plantillas más poderosas del fútbol internacional.

Con esta victoria, España disputará la segunda final de un Mundial de su historia, impulsada por un equipo que combina juventud, experiencia y una estructura táctica cada vez más consolidada. Si mantiene el nivel mostrado ante Francia, la selección española llegará al partido decisivo con argumentos suficientes para aspirar al título mundial.

Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Lo + leído