Foto: Andalucía Viva. Espectáculo total
Conducidos los números por dos locutores (Antier y O’Connor) de una emisora ficticia (Radio Tertulia) la antología de ‘Viejos hazmerreíres’ toca todos los palos, como el flamenco o el rock. La pregunta de quién mató a Tom MCoffee la responde un inteligente número amparado por la mejor música.La reminiscencia de la ‘grandeza imperial española’ tiene sátira con un barco de presas que se modula como una zarzuela (Las Majas del Bergantín) que queda tan bien como rancio. La diferencia horaria con el país hermano obró el guión, el mismo que populariza y endilga chistes de gallegos a catalanes, andaluces, vascos o extremeños en la Argentina.Un gurú que visita Argentina es otra conexión de Radio Tertulia. ‘Así hablaba Sali Babá’ es divertido, ocurrente y con la excelencia de Maronna.Más de nota es el número que inventa y hace loas al baño. La letra para quitarse el sombrero y se representa con instrumentos reales de elementos de un cuarto de baño. La verdad, no le damos importancia a lo que allí sucede. Donde nos quitamos peso, limpiamos y secamos merece más respeto a cualquier hora del día.A Les Luthiers los han visto casi diez millones de espectadores desde 1967 en 16 países y entre 37 espectáculos diferentesUn número muy latino, Cumbia epistemológica, retrata los tabués y verdades del sexo. La excelencia representa, a ojos del espectador, la mejor música y ritmo. Todo es un ‘Dilema del amor’ intentado maridar ambos tremas (amor-sexo), que el público adopta como propio con la risa y el aplauso. La receta de un crep por dos jubiladas (Doña Rosarito y Doña Clarita) enfrenta esos egos de nuestros mayores reivindicando la corta existencia que les espera si nos guiamos por los cánones biológicos.A la antología de ‘Viejos hazmerreíres’ se suman apariciones de un supuesto portavoz gubernamental declarando sobre detención, investigación y nexos con la política, amores etc… de un narco. Las explicaciones del ‘speaker’ las asumimos en España como la misma bajeza que corrompe a partidos, líderes, autoridades. La risotada y el aplauso corroboran lo dicho. La triste verdad queda muy bien explicada. Los españoles entendemos bien, sabemos mucho, de vínculos entre narco-VIPs y poderosos, el dinero, el silencio mediático, justicia y policía alcanzada…Sebastián Mastropiero, ese viejo amigo lutier, estuvo presente. Como un grupo de fracasados músicos británicos que aparecían en la hoja de ruta de Radio Tertulia como las preguntas que hacían supuestos oyentes. Todo recordaba a la radio en blanco y negro española, la de consultorios amorosos, radio-novelas o estrellas que impartían dogmas conductuales al personal. El tema de quedarse embarazada intentándolo una y otra vez le persigue a ciertas oyentes de una emisora imaginaria donde la ‘tulia’ opinión es tan importante como la de los locutores. De otro lado, geniales declamadores de un palpitante e infinito programa radiofónico‘Viejos hazmerreíres’ se redondea con unos registros tímbricos entrenados y talento musical difícil de alcanzar si no lleva un bagaje tan denso a priori. Decíamos que los que ellos denominan instrumentos informales es, en realidad, una plasmación del taller que el sexteto posee para el diseño, construcción y reparación de instrumentos musicales. Los que usan en directo se disfrutan, pero otros tantos se exponen en la antesala del lugar donde actúan. El ingenio argentino se sustancia, en parte, sobre el reciclaje. Damos algunos nombres: Desafina-ducha, Nomeobidet, Colephone de casa, Lirodoro, Bocineta, Batería de cocina, Tubófono, Tablas de lavado.
Foto: Andalucía Viva.El humor sutil
Lo que más nos llama la atención de ‘Les Luthiers’ es su humildad y naturalidad, su estimable dicción (nada porteña ¿viste? Pibe!), su conexión con lo cotidiano, la chispa pícara que despliegan. En el escenario se decantan por una relevante ausencia del humor fácil que critica al poder, ironiza sobre gobernante, reprocha el abuso, descalifica con chistes o difama lo que sea menester para arrancar sonrisas convencionales.Es de agradecer que ‘Les Luthiers’ haya trascendido al tiempo, tendencias y modas con una clave que los hace imperecederos. Decir sobre Argentina que es un país en crisis permanente es retratar educadamente su realidad patria. Idéntico sobre una España en permanente estado de elecciones, en clave de mitin y populismo que salen muy caro al contribuyente sobre líderes mediocres del descreimiento ideológico. Justo al revés que antaño‘Les Luthiers’ abogan en ‘Viejos hazmerreíres’ por hacer pasar un rato delicioso a su nutrida parroquia de espectadores. La atención sobre ‘Radio Tertulia’ no desfallece, palpita sobre los sentidos. Se esperan más noticias, conexiones en directo, piezas musicales o actuaciones que se van sucediendo. Los locutores van quitándole horas al reloj del indicativo radiofónico. Es decir, el tiempo va atrás, como cuando un español va para Argentina. La diferencia horaria no es brecha entre los españoles y argentinos, ese ultramar de Argentina se acerca con ‘Les Luthiers’ sin que chirríen los tópicos que nos endilgamos ambas partes, chistes incluidos.El universo del arte, el mundo del espectáculo o el empeño de entretener tiene como fin parcial –al menos- hacer felices a quienes perciben su mensaje. ‘Les Luthiers’ en ‘Viejos hazmerreires’ hace un número final que reivindica que la juventud y las generaciones más maduras tiene en común más formas que fondos. Más disfrute que represión. Señores, señoras, la vida manda. Disfruten de unos argentinos universales. No les pesará. Un ratito alejado de la burocracia cotidiana se agradece.Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
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